lunes, 10 de octubre de 2011

#broncasporelrabo












A.V.G.


Las siete personas detenidas el sábado por la Policía en Baza (Granada) por enfrentarse violentamente con otros aficionados por la posesión del rabo del quinto toro que lanzó al tendido el diestro Miguel Báez, Litri, recobraron la libertad tras prestar declaración el domingo. Uno de los cinco policías heridos en el altercado continuaba ayer de baja. El enfrentamiento ocurrió en un tendido de sol al terminar la corrida en la que hubo un abundante reparto de trofeos: nueve orejas y tres rabos. El responsable de la comisaría de Baza, casi 48 horas después de los incidentes, aún no daba crédito a lo sucedido: "Llevo en esto 20 años y es la primera vez que veo algo parecido". La querella entre los aficionados se originó cuando el torero, durante la vuelta al ruedo, lanzó el despojo del toro a un grupo de aficionados que reclamaba el trofeo. La cola, sin embargo, tras describir una parábola, fue a caer entre dos personas que sin dudarlo la agarraron por cada extremo y forcejearon por su posesión. A cada uno de los contendientes que porfiaban por el apéndice se unieron varios amigos y consejeros. Al fin, el rabo cayó en manos del grupo a quien el torero lo había brindando con tan desigual atino. Sin embargo, lejos de serenarse el pleito, los que perdieron el rabo continuaron exigiendo el botín. Mientras Julián López, El Juli, lanceaba al sexto de la tarde, el grupo que estaba en legítima posesión de la cola intentó un acercamiento diplomático. El ofrecimiento consistió, según las investigaciones de la Policía, en repartir el rabo equitativamente. La oferta no fructificó y los individuos más enardecidos, los que habían perdido el rabo, replicaron que lo querían entero y para siempre. La disputa se mantuvo latente hasta que el público comenzó a abandonar la plaza. Entonces reventó la contención de ánimos y ambos grupos se enzarzaron en pos de la piltrafa. La policía, que ya estaba sobre aviso, acudió de inmediato e intentó mediar. Los agentes tuvieron que emplear sus defensas de goma para aquietar a los aficionados. Uno de los policías perdió su porra en la refriega. Durante el tumulto doce personas resultaron lesionadas, entre ellas cinco agentes. Los policías lograron por fin reducir a los aficionados, que salieron del coso taurino esposados. Los daños no acabaron ahí y uno de los coches de la policía apareció con los neumáticos desinflados y con diversas abolladuras. Los detenidos permanecieron durante 24 horas en los calabozos de Baza. "Hubo palabras fuertes entre ellos. No obstante, uno de los grupos, el que cogió el rabo, actuó bien, pero los otros se lo querían quitar a toda costa", contó ayer a este periódico el comisario de Baza. "¿Que dónde está el rabo? Si le digo la verdad no lo sé. Supongo que lo tienen quienes lo cogieron", agregó.