jueves, 5 de abril de 2012

Coruche: taurosis y jindama




Decir Coruche era sinónimo de terror y horror. Algo así como decir Palha (de cuyo origen era la procedencia de ese ganado) pero si se me apura, aún algo peor. La sólo mención de este nombre hacía temblar a los “coletas” más decididos entre los que cundía inmediatamente… el pánico.
Los toros de Coruche destacaban además por su poder en la suerte de varas, por lo que daban grandes y emocionantes caídas y en el importante número de caballos que dejaban para el arrastre
Las reses del acaudalado ganadero Don Luis Patricio, eran corpulentos y de grandes defensas según decía J. Leal Cepeda en un artículo publicado en la revista “Respetable público” hacia 1911. El articulista añadía que no hacían falta reses tan exageradamente grandes y cornalonas para satisfacer los gustos del público...


La Razón Incorpórea

1 comentario:

Vazqueño dijo...

Gracias por los enlaces Antonio.

Esto de Coruche parece un caso excepcional, todo lo que sé de la torada se cuenta por sobresaltos.

Chavez Nogales también cita a Coruche en su libro sobre Juan Belmonte. Se celebraba una novillada de Coruche en Sevilla, el resultado: los tres coletas al hule y suspendida la función. El joven Juan se quedó con las ganas de lanzarse al ruedo y dar unos lances. El capítulo se llama "Cuando pedía limosnas por los caminos".

Saludos.