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miércoles, 24 de agosto de 2011

A su manera

Marco A. Hierro


"Lidió y mató un toro a su manera. Y eso sí que es lo más importante. Su manera. Darle importancia a un toro de Nuñez del Cuvillo gracias a una sensación de fragilidad que emana de él como torero viejo y detalles en su faena que son "pases, lances capaces de recordarnos aquello que alguna vez fue el toreo"




La apertura de Morante por bajo causó un temblor de desaprobación. Tan por bajo y tan a dos manos que la plaza no lo entendió. Cuando probablemente sería lo más toreado que llevó José Antonio al toro en la muleta. Era caminador el cuvillo, pero sin empleo. Morante encontró la composición bellísima a toro pasa. La mano de fuera muy ordoñísta, levantada. El juego de los viajes aprovechados con torería en faena de locura colectiva. Desordenada, belmontista, sin cánones. Íncalculable el esfuerzo de Morante, de verdad, el esfuerzo. Al final de la faena dos naturales valieron por tosa ella. A los vuelos y sometido en serio el toro. Los ayudados por alto, un molinete zurdo, una turbamulta de detalles




lunes, 22 de agosto de 2011

Miuras al paredón

Miura de 2011, muerto a estoque por Padilla en Bilbao y que para la Crítica de la época no es un Miura.


Miura del 65, lidiado en Madrid por el Viti. Según Díaz Cañabate esto sí era un Miura.




















Atención. Silencio. Miuras en las Corridas Generales de Bilbao. Una sola frase, llena de palabras recias en significado, que es capaz de castigar con las plagas toreras de la gastroenteritis, el dolor de muelas y el esguince de muñeca a medio G-10. Sólo por eso, por el patrimonio natural que suponen y por su historia, sellada con la sangre de muchos hombres que después de anunciarse con ellos no volvieron a ver la luz del día, los Toros de Miura merecen un respeto.

A partir de aquí, hay que decir que a la corrida que abría la Aste Nagusia le ha faltado de todo. Por faltar, han faltado desde las figuras, los mejores toreros del escalafón, que dice el bracirroto de Manzanares, pasando por el público que llena las plazas cuando se lidia el borrego, que son los aficionados buenos de ahora, y hasta el sol, en pleno ferragosto ibérico, ha hecho pellas. Miuras con presencia de miuras, esto es, con pinta de toro antiguo, de estampa roída de la Lidia, poco sujetos a los cánones del torete amorfo al que se nos han acostumbrado las retinas desde hace un puñado de años y que es el canón único de belleza tolerado. Toros cariavacados, playeros, agalgados, largos como un tren, astigordos, vareados, con diferentes hechuras y pelajes, como multiples sangres llevan. Vamos, lo que ha sido un Miura de toda la vida. Por lo menos, por fuera. Porque por dentro, que al final es lo que vale, como pasa con las personas que somos dificiles de mirar, han pecado de blandura e invalidez, con una preocupante falta de casta con los del caballo y de malicia contra los de luces, que es lo que interesa. A excepción del quinto, que defendió con nota la fama de marrajos de la casa, los tres restantes que llegaron al tercio de muerte pecaron de miurabilidad, de andar por la plaza con los trotes cochineros de un Garcigrande y la embestida boba e insípida de un Cuvillo, con la salvedad de que si el pecador es un Miura o un Escolar hay que darles cuchillo y pistola y si es uno de las que todos tenemos en mente, ya hablamos -hablan- de bravura del siglo XXI. Saltaron como remiendos, dos saldos charcuteros, uno de la Campana y otro de Marqués de Domecq, cuyas camadas, o parte de ellas, sabemos fueron compradas por la casa Chopera. Preocupa, en vistas al futuro pliego venteño, la desviación enfermiza, genética y hereditaria, como los hemofílicos, de las familias Chopera y sus proles por meter toda la mierda de las dehesas de España como sobreros en sus plazas. El de la Campana, tan inválido como el loreño al que sustituyó, no valió un pimiento. Peor aún fue el cebollo de Marqués de Domecq, basto y parado, que tampoco mejoró lo del hierro titular. Pero de estos está abolido hablar, salvo en el triunfo orejero, en el que cualquier portada es poca cosa.


Los toreros, dignos de todo reconocimiento por no hacerle ascos a los pitones más importantes de la historia del toreo, tampoco se puede decir que estuviesen para quitarse el sombrero. Si el garlopo no tira gañafones y el coleta no pega bocados, esto se queda en un insustancial zipizape de patio de recreo.

Padilla, que fue el único que mató lo que había venido a matar, no estuvo bien. El lote con posibilidades, pocas, de la tarde se lo llevó en el sorteo, pero no lo entendió. Con lo que lleva en el cuerpo metido, entre ganaderías duras y plazas agrestes para el torero, no da la sensación de dominar los terrenos ni las distancias, ni de usar la herramienta más poderosa que tiene el hombre contra la bestia: el intelecto. El toreo ciclónico del jerezano se reduce a ver quién gana por bruto y demostrar quién los tiene más gordos. Y en esa refriega entre dos tercos, el que sale perdiendo es el aficionado, que paradójicamente suele ser el que, cuando termina la corrida, los tiene más gordos, hinchados como bolas de billar por el ultraje permanente al que se somete su afición y cartera.

Rafaelillo volvió a estar hecho un tío, como antaño, con el quinto, un zagalón espabilao, que cazaba moscas con el rabo y que en la primera vuelta al redondel ya se había quedado con la copla. Valiente, casi temerario, imponiéndo sus razones a base de latigazos con la muleta -trapazos son cuando a un animal de natural templado le andas a gorrazos, esto es otra cosa que precisa de látigo de seda-. Pinturero y sincero en los desplantes, tocando pitón, y listo y ágil para irse de la cara del burí. Sabe andarle, como pocos hoy, a estos toros, y eso es tener, por lo menos, un seguro de vida. Marró a espadas y posiblemente perdió una oreja. Mató el sobrero de la Campana, sin vida, que perdía las manos en cada trapazo -aquí sí- que le recetaba el murciano, que nada pudo hacer.

Raúl Velasco, que sustituía al exiliado Serafín Marín, estuvo decente desde el mismo momento en el que su apoderado le telefoneó para comunicarle la sustitución. Porque el toreo es más duro para unos que para otros, y para esta gente, que no pierde la afición ni la moral, que es capaz de tirarse entrenando 364 días al año para torear un sólo festival, no debe ser fácil estar a la altura en una cita de semajante categoría. Velasco, que se llegó a cortar la coleta hace un tiempo en las Ventas, acumula, en Madrid y Bilbao, dos actuaciones portentonsas en honradez e interesantes en oficio. Supo rehacerse, y acabar la faena asentado y sereno, de la cólera del único miura que mató, que en las primeras de cambio le hizo las presentaciones oportunas en forma de derrote y leñazo. Al sexto bis, del Marqués de Domecq, le pegó cuatro lapas que a la basca le parecieron un extravío del arte de las musas ésas. Pero ahí se acabó todo, el marmolillo echó la persiana y con ello al madrileño se le cerró el carrusel de las oportunidades hasta no se sabe cuando.



domingo, 21 de agosto de 2011

Miuradas de ayer y hoy





Hoy empiezan las Corridas Generales de Bilbao. Una feria bastante descafeinada, con demasiadas ganaderías del mismo palo, las demandadas por las figuras, y dos oasis, que ya no lo son tanto, los de Miura y Victorino. En la Cultura del 65, el Viti, mataba terroríficos Miuras en Madrid. En la Cultura de 2011, en la que a Madrid ni asoman, sólo nos queda ver como Padilla, Rafaelillo y Raúl Velasco le dan matarile al ganado de Zahariche en plaza de similares exigencias. La tauromaquia cada día es más pobre, pero más "culta". Perversa paradoja.



martes, 21 de diciembre de 2010

La culpa, de la yerba



Por las rutas del toro. Arse y Azpi


Empezábamos el curso taurino, allá por febrerillo el loco, con los Choperitas en los carabancheles, en esa Feria de Invierno que parecía el Botellón de la Primavera, con unos toritos de Algarra, Garcigrande y Zalduendo despanzurrándose por los suelos, y con las que serían señas de identidad de la temporada: corrida tan chotuna como gloriosa de Cuvillo, Morante "desgraciaíto" en el sorteo, pero triunfando con el sota, caballo y rey del toreo morantiano: el medio pase, el trincherazo y el molinete. También a El Juli los alguacilillos le injertaron tres orejas en las palmas de las manos, injertos que no se podó en toda la temporada. De cómo toreó, ni me acuerdo. Aquí, tan temprano, ya se escucharon las primeras voces de la temporada, cargantes en asilvestrada sabiduría: `la culpa es de la yerba´.

Marzo, Simón Casas se estrenaba en las Fallas, y para ganarse el levante español, como si fuera Napoleón, no dudó en usar la pólvora y mimetizar la feria taurina con el ambiente festivo de la calle: fue un petardo.

Abril y Sevilla, sin José Tomás ni Cuvillo, aliados en los frentes de Olivenza, Granada, Linares o Castellón, sucumben ante el poderío industrial y el toreo mecanografiado del Juli. Los jandillas, fuenteymbros, gaviros o ventorrillos campan a sus anchas, con la lasciva inmunidad que otorga el silencio de la Maestranza. Para los palhas, victorinos o miuras ese silencio es otro ruidoso cantar. El gitanito Oliva Soto se cobra viejas deudas de sangre y triunfa con los condesos.     

Mayo, San Isidro, Madrid, Las Ventas, la finca de los Choperitas. La nada más absoluta. Líos en corrales. Romanas trucadas. Baile de veterinarios. Treinta tardes de toros, treinta cátedras de destoreo. Un grupo de controladores le montan una huelga al Cid. Privilegios de consentidos burgueses. La Corrida de la Prensa, pues eso mismo, una corrida como le gusta a los que la escriben y la cantan. Sálvesen de la deshonra las coletillas de Rafaelillo, Curro Díaz, Robleño, Macías o Abellán. Hierros como Cuadri, Dolores Aguirre, Moreno Silva, los Bayones o el Cortijillo bien que merecieron la pena. Gloria a las cuadrillas. El toreo se engalanó de plata.

7 de Julio, San Fermin, Iruña, el toro -y el vaso- grande. Tanta jarana no hay hígado que la aguante. La Feria del Toro-Toro se convierte en la del Modesto-Modesto. Manzanares, Morante, Ponce, Cayetano, todos fuera, por motivos de planificación, cuando es sabido que la vergüenza no entiende de planes ni de agendas. Sí acude el Juli, con su media naranja, los jandillas, que, ¡lo que es la vida!, son los toros con menos trapío y fuerzas del ciclo pamplonika. A su manera, pero estuvo, como en todas las ferias de la temporada.

Agosto, las Corridas Generales de Bilbao. Arenas cenicientas; aficionados con conocimientos. La Aste Nagusia sigue siendo un oasis, aunque cada vez más pírrico, dentro del desierto de toro en que se ha convertido la vieja Iberia. Vimos una corrida de Alcurrucén como pocas; saltaron al ruedo seis de la A coronada que fueron media docena de obras de ingeniería copyright de la madre naturaleza -en estrecha colaboración con otro ingeniero con gorrilla, el cateto de Galapagar-; Joselito lidió como ganadero una corrida no sabríamos decir si afeitada, manipulada o enfundada, el caso es que parecían murubes para rejoneo; unos cuantos zalduendos recorrieron España de sur a norte para vergüenza de la tauromaquia -hasta la de los modernos, que ya sería grave el asunto-; los escolares nos dejaron, como los malos amantes, los que van por el mundo con la bragueta abierta y sin viagra, a medias, bastante chafados. Sí que hubo tres tíos que honraron el oficio: Rafaelillo, Diego Urdiales y Sergio Aguilar. Mención especial a el Cid, que con una corrida de toros pavorosa estuvo más que digno; a los que le achacan que no cargó la suerte hay que decirles que tampoco descargó la vergüenza. Tenía que estar con los grises y ahí estuvo, sin excusas.  


Llegábamos a octubre con la lengua fuera, sin aire en los pulmones, exhaustos como el Cachorro sevillano, flagelados por esta gazapona afición que por mucho que uno quiera cuadrar para entrarla a matar, siempre te persigue, siempre te tapa su muerte, hasta que te dan los tres avisos y el que termina en los corrales apuntillado eres tú. O lo que es peor, en el tendido el año próximo. Decíamos, octubre, La Pilarica, Coso de Pignatelli, también regentado por los Choperita, como en Vistalegre, ocho meses después de aquella Feria de Invierno, y casi llegando al invierno siguiente, saltan en Zaragoza, moruchos de Montalvo, Juan Manuel Criado o Valdefresno, que se caen como moscas, igual que sus parientes de sangre chochona, aquellos que se lidiaron en la carnavalada de febrero. Los antiguos Pablo Romero, guapos como ellos solos, nos enamoran con su galantería, pero su nómina de bravura no nos convence como para llevarnos al altar. Los cuvillos, en plan gira de los Rolling Stones, cosechan un nuevo triunfo gracias al playback que sus toretes hacen de la bravura. ¿El Juli? Bien, gracias.


Nueve meses, un parto, de toros mendigando la muerte por las plazas de España, con sobreros viajando más que el baúl de la Piquer; zalduendos  pasando más reconomientos que los quintos en la mili; y la proliferación del descaste y la blandura de sesos hasta en las ramas más selectas del torismo. Mil y pico, o dos mil -¡qué se yo!- festejos en los que se ha venido repitiendo lo mismo: ausencia de las dos terceras partes de la lidia; el uso del duende y el salero como merchandising de venta en gasolineras; el sacrificio de la exigencia en pos del arte quincallero; y el definitivo advenimiento al mundo de los vivos de la oreja como verdadero eje de la Fiesta. `Nada tiene importancia si no hay oreja´. 

Y el año acaba con algunos mensajes, si no apocalípticos, sí reveladores, que nos dibujan un futuro encorsetado en un terno de tinieblas y oro. Indultan ilegalmente dos novillos en un par de festivales, uno es de Garcigrande, el otro de Fuenteymbro -encaste vitivinícola-. En eso que van al matadero los patasblancas de Sánchez Cobaleda y los santacolomas de Trifino Vegas. Dos por dos. El Fandi y Enrique Ponce lidiaron dos toros afeitados -no lo digo yo, lo dice la Ley- de Torrestrella y Victoriano del Rio -del encaste de siempre-. El Califa y José Ignacio Ramos, expertos en las duras, con los encastes de casi nunca, se retiran. O medio los echan. Otro cuatro. Mientras tanto, en Dólar, Granada, se da uno de esos festivales de aúpa, con bichos con mala baba, de esos que son los patitos feos de cada casa. Y a eso que va un novillo y manda a tres tíos al hospital. Uno de ellos, el Ruso, banderillero que se sabe de memoria el número de azulejos que hay en las paredes de la enfermería de las Ventas, es sacado a gañafones, trallazos de metralla brava, de un burladero sin poder hacer nada. Le revientan el muslo. Será por aquello del equilibrio del Universo,  que se da la circunstancia de que unos cuantos miles de kilómetros más allá, diez o doce, en las tierras en dónde se produce la contradicción en la cual no existe el toro pero sigue habiendo corridas, se ha armado la de Dios es Cristo, con motivo del enésimo robo a un figurón de la torerimaquia. A tal punto de obsesión ha llegado el afán resultadista de muchos, que ya no se sabe si se pelean por orejas, rabos, escapularios de oro o bacinillas de hojalata. (Más) Malos síntomas, para acabar el año. El nuevo no tiene pinta de empezar mejor.




Conforme voy terminando de escribir este real y descorazonador -aunque algunos nieguen la mayor- memorándum del dos mil diez taurino, y sin olvidarme -colocando aparte, en el tarro donde van las esencias- de la genuina tarde de Juan Mora, ni del gran número de toreros que rozaron la muerte, con Tomás a la cabeza -tampoco me olvido de Adrián, que se nos fue- a servidor no le queda otra que darle la razón a los que echaban pestes en contra de la hierba. 


La culpa es de la yerba. Y del camello que trapichea en los tendidos con las pipas y las pepsicolas. Por no traficar con ella. Porque la única manera de entender y poder consumir lo que acontece en el ruedo es ésa: fumar un poco de ella.

 

lunes, 23 de agosto de 2010

Aguilar, naturalmente

Aguilar, naturalmente. Maurice Berho.



Plaza de Toros de Vistalegre. Bilbao. Corridas Generales. Segunda del ciclo. Menos de media entrada. Toros de Alcurrucén para Antonio Barrera, Sergio Aguilar y Luis Bolívar.



Llegan las Corridas Generales, dueto de palabras que cascabelean a Toro, seriedad y derramamiento de adrenalina, cuando no de sangre. Bilbao es la prueba feaciente de que haciendo las cosas bien se puede satisfacer a todos: al aficionado de Vistalegre, que es la envidia del de toda España; a los administradores de la plaza, que siguen teniendo rédito y manteniendo el nivel del coso; y a los toreros, que encuentran recompensa a los sudores fríos y el terror que les produce pisar las arenas cenicientas del Bocho.

Una señora, la de Alcurrucén. Como lo serán las que vienen por detrás. Las cabezas de camada, a Bilbao. Las dolores de cabeza, a Madrid. Seis toros, musculados, sin exceso de peso, muy en tipo, con unas defensas pavorosas y comportamientos variados, algunos hasta propios de un toro de lidia y no de los borregos a los que estamos acostumbrados cada tarde. La media docena de alcurrucenes se fueron ovacionados, algunos excesivamente, con alguna oreja de más, sin perder una mano ni afligirse lastimeramente. Herbívoros, rumiantes pacíficos, incapaces de herir minimamente al torero, según el docto Mosterín. Sergio Aguilar no tiene la misma opinión.



Abrió la feria Antonio Barrera, cuyo argumento más solido para ganarse, y muy bien por cierto, la vida toreando, es el bullicio y el lío, ha deambulado durante toda la tarde inseguro, sin arriesgar un ápice, mermado en sus facultades físicas y quién sabe si anímicas. A su primero, un tío que pedía otro tío, le recetó tres puyazos, con sus respectivas cariocas y frituras mixtas de fullerías que poco tienen que ver con el ahormamiento del toro y sí más con el apocamiento del torero. Como no conviene mezclar churras con merinas o cuvillos con barciales, es necesario decir que ese toro, que tenía un gran poder que no empleaba, exigía, por lo menos, tres entradas al caballo, aunque de forma más cabal. En la lidia de muleta, afligido Barrera y campeador Deseadito, no pudo haber lucimiento, ni toreo, ni musas, ni siquiera dignidad, pero si hubo una cosa: verdad. Una de los axiomas inamovibles de la tauromaquia dictamina que cuando sale el Toro, lo más lógico es que sea el vencedor. En tardes así, en las que no se afeita la Fiesta, hay que respetar al matador, por desafortunado que esté.

Con su segundo, también Deseadito de nombre, anduvo más porfión, más en Barrera, con su repertorio de pases despegados y picudos, y una batería de zapatillazos que se sintieron hasta en Cuenca, dónde Finito, Ponce y Juli mataban unos santacolomas trucados con los que regalan el diploma de figura que no hace ascos a nada. Diploma que no le hace falta al sevillano, que aunque carece de duende y oficio, no va corto de vergüenza, y ya se mete hasta con Miuras en Francia.



El personaje de la tarde en el reino es Sergio Aguilar, torero gallardo al que le niegan el pan y la sal, con argumentos vacuos, como el muy manido de la frialdad y la falta de chispa, cuando la chispa la tiene que poner el Toro. Sigo pensando lo mismo de siempre, que tiene mucho más del buen José Tomás que este José Tomás de piedra con el que nos apedrean en los últimos años. Por firmeza, colocación, verdad y orgullo, Aguilar debería de estar encartelado en ferias como lo que es, uno de los mejores. Cuando salía el segundo de la tarde, que saltó al ruedo ovacionado, igual que cuando lo abandonó arrastrado por las mulillas -un honor que no tiene ningún indultado-, se barruntaba que algo importante, de la importancia de los antiguos, iba a acaecer en el ruedo. Faena emocionante, poderosa, por la derecha, por poner algún pero, un tanto despegado. Aguantando gañafones y las dudas del toro, que una vez te embestía por fuera y a la siguiente por dentro; que igual se le paraba en la taleguilla, que arreaba con más genio que codicia detrás del lienzo. Eso es torear, vencer las dificultades propias de un Toro. Así, la faena discurrió entre la seriedad de Barbito y el buen hacer de Aguilar, hasta que se cambió la muleta de mano, cambiando con ello su suerte y la de los aficionados que han podido disfrutar de ella. El nuñez no iba, cuando digo ir quiero expresar lo que los taurinos llaman embestir como una burra, y no hacía nada más que tirar cornadas y buscar al torero, que apenas si podía defenderse del acoso. En la barrera, apoderados y en los micros, los showman, le pedían que volviera a la derecha, `que es más fácil´. Nada de nada. A palabras necias, oídos sordos. Torear con la derecha saben hasta los fiambres, con la izquierda unos pocos vivos. El orgullo y el placer de sentirse torero lo ha llevado a recibir una cornada en el muslo, cuando la cosa con la zocata todavía iba así así, madurando a fuego lento. Con las carnes ya abiertas, y no lo serían por última vez, se produjo la magia taúrica, el viejo arcano de Joselito el Gallo, el poderío, el mando del hombre sobre el bruto en una serie de naturales encajados, de mano baja y muleta mandona que hicieron crujir los huesos de la bestia como si fuesen de cristal. En esta tanda ganó Aguilar, en la siguiente la bestia le infirió una cornada de gancho de carnicero. Gloria a los toreros que pueden presumir de serlo.



Bolívar se echó a cuestas tres de estos toros, con lo que pesan -y no me refiero a los kilogramos-. En términos generales el colombiano estuvo muy dispuesto, sabiendo lo que se jugaba y haciendo gala de una mente despejada -con algún nubarrón- y un oficio que lo van a ir sacando del hoyo en el que se ha empeñado en meterse. ¿Estuvo bien? Sí. ¿Debió estar mejor? También. En su cuenta de déficit hay que apuntar que estuvo mal con el toro que más exigía, el tercero, mansito con transmisión que no lo dejó asentar las zapatillas ni un momento, y que le ganó la partida sin discusión. Una gran estocada maquilló su labor.

La oreja la cortó en el más noblón de la corrida, con el que con una faena más comercial y moderna, empezada con el ordinario pase cambiado por la espalda, varias series de derechazos y un arrimón, casi ya en tablas buscandole las vueltas al manso, y al público, que llegaba muy sensibilizado a estas alturas del festejo.


Otra le hubiera cortado posiblemente al sexto, un galán de las películas en blanco y negro, encampanado, con rizos en la testa y porte de bravo que se hizo dueño del ruedo con su sola presencia. Más clásico Bolívar en este ocasión, muleteando con templanza y gusto al natural, pero errando a espadas. Sale con fuerza del mal trago.

jueves, 8 de abril de 2010

Dos crónicas, dos tiempos y un torero

Enrique Ponce, esculpiendo una media verónica


Crónica de Joaquín Vidal, Aste Nagusia 1995. Toros de Torrestrella para Joselito, Ponce y Jesulín:


A los toros les da por morirse, qué traviesos. Antes les daba a los toros por caerse -unos morrazos mayúsculos, unas panzadas de abrigo-, pero ahora prefieren irse muriendo poco a poco mientras los toreros se ponen farrucos y hacen como que los torean. Algunos son tan ansiosos, que se pasan y salen ya muertos. A otros, en cambio, les da por beber.

Toros de todos estos gustos y temperamentos salieron en la importante, mundial y mítica feria de Bilbao. Nadie podrá decir que la corrida de Torrestrella, a cuyo hierro pertenecían, no era variada. Desde los muertos vivientes al que se murió por las buenas, pasando por uno que apareció cantando La del soto del parral con una cogorza como un piano, hubo donde elegir.

Por haber, hasta irrumpió un salpicao capirote de bonita lámina, que embistió según recomendaban las antiguas tauromaquias. Ese toro hizo quinto y la faena que tuvo a bien instrumentarle Ponde duró más que Lo que el viento se llevó. Empezó con ayudados enjundiosos y siguió por derechazos, divididos en tandas surtidas: unas con enganchones, la siguiente sin ellos, otra destemplada. El molinete y la trincherilla sirvieron de transición para perpetrar unos naturales astrosos. Pero no había de quedar ahí la cosa: volvió a los derechazos, hasta agotar la paciencia de los más santos, acabó con un infamante bajonazo y le dieron una oreja de Bilbao.

¿Quién ha dicho que eso es torear?. ¿Quién ha dicho que torear consiste en ponerse a pegar derechazos a destajo?. ¿Quién ha dicho que merezcan una oreja diez minutos largos de monserga -fueron doce-, desesperante repetición del tema, la música tachín-tachín, el público callado a la espera de que llegara el pase de pecho para aplaudir, el trabajador poniendo posturas y marcándose contoneos?.

Torear, si el toro desarrolla encastada nobleza y hay en el redondel un diestro de arte y torería, ceñimiento y ligazón, es mando y templanza; es fundir la suerte con el toro encelado y embebido; son olés profundos, emoción; y a la docena de pases, acaso docena y media -tres o cuatro minutos de reloj bastan- ya está el público en pie, el toro sometido, ganada la oreja, un clamor en el graderío, entusiasmo, apoteosis.

Eso es torear; eso es ser maestro y ostentar la categoría real de figura del toreo. Estos otros que necesitan acumular pases hasta el agotamiento -cualquiera de la terna: Ponce, "Joselito" y "Jesulín", son ejemplos paradigmáticos- no pasan de ser unos aburridos pegapases, unos pelmazos insoportables que ocupan sin ningún derecho los altos puestos del escalafón. Los ocupan y permanecen inamovibles en ellos porque han logrado imponer allá donde vayan unos toros a los que les da por morirse, o que salen ya muertos del toril, o que se han mamado la cosecha del 93. Aparecen esos animales, apenas toman un pase ruedan por la arena, esbozan un rictus de contrariedad las figuras, van a cobrar, sus corifeos les disculpan poniendo el cazo, y hasta la próxima, que será mañana.

"Joselito" dio al primer moribundo de la tarde unos muletazos vulgarísimos quitándose de en medio, y el cuarto se le murió. Este torito cuarto le miraba con los ojos entreverados suplicando piedad. Evidentemente no podía con su alma. En cuanto le citó "Joselito" se desplomó y hubo que apuntillarlo. El segundo estaba tal cual y Ponce sólo pudo darle medios pases. "Jesulín" los instrumento más completos al tercero, con inclusión de espaldinas, parones, rodillazos y otros excesos, pues, aunque amodorrado, tomaba con franquía la muletaza ubriqueña.

El sexto apareció convulso, pegaba tumbos, hacía eses y fue devuelto al corral. El sobrero padecía invalidez y con sus medias arrancadas, unidas a sus batacazos, imposibilitó el lucimiento que pretendía "Jesulín" portándole pases hasta la extenuación. Dos horas y media duró aquel petardo de corrida. Dos horas y media tardaron las tres figuras en liquidar el saldo de toros borrachuzos, tullidos y cadavéricos. Dos horas y media de tostón y música maestro, con un elocuente balance final: cinco avisos y una oreja de Bilbao.


Crónica de Carlos Ilián, Fallas 2010. Toros de Cuvillo para Ponce, Castella y Manzanares.


O los taurinos se toman a cachondeo la plaza de Valencia, o es la autoridad de la misma plaza la que de forma descarada le falta al respeto. En todo caso unos y otros han convertido la tarde del día grande, el de San José, en una verbena de pueblo.

La corrida (?) de Núñez del Cuvillo nunca debió pasar el reconocimiento. En primer lugar por falta absoluta de presencia, además de su endeblez. En Madrid habría sido, como mucho, una novillada, con reparos. Y en plazas de rigor como Bilbao y Zaragoza sería impensable que pudiera lidiarse como corrida de toros.

En la verbena de San José tomaron parte tres encopetados matadores, los muy distinguidos y celebrados Enrique Ponce, Sebastián Castella y José María Manzanares. Tres matadores de toros que renunciaron de facto a la alternativa para matar los novillos de Cuvillo. Ojalá que inmediatamente vuelvan a su escalafón.

Por ejemplo, don Enrique Ponce que anda celebrando, ¡y de qué manera!, sus 20 años de alternativa. Cortó una oreja, de las más rateras de su carrera. En su primer novillo anduvo como si estuviera en una plaza de tientas. Facilón y rutinario, sin apretarse, sin cruzarse y con el público a favor. Sólo necesitó de un bajonazo para que le dieran la orejita de turno. El otro animalejo no podía con el rabo y se negó a embestir.

Castella fue objeto de una arbitrariedad del presidente. Me explico: había utilizado su repertorio de todas las marcas, sin faltar derechazos, circulares, naturales y efectismos. Mató de una estocada trasera. Le pidieron la oreja pero el palco se plantó. Hombre, si a Ponce le había dado una, ¿por qué se la negó usted al muchacho, tan buen chico y tan cumplidor torero?.

En el quinto repitió los pases cambiados, los circulares invertidos y demás efectismos infalibles, pero falló con la espada. El presidente debió respirar tranquilo porque le habrían pedido hasta las patas, en venganza.

Manzanares ante dos moruchos tiró líneas, metió pico y se aburrió. Lo mejor: su brevedad. Gracias muchacho porque se echaba la noche y hasta la bruma cubría la plaza.




Pregunta: ¿cuáles son los elementos que cohabitan en las dos corridas, vergonzosas y fraudulentas para el aficionado, separadas por quince años de diferencia?


Respuesta: Enrique Ponce y la ausencia de toro.


No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista.





lunes, 15 de febrero de 2010

Emilio Oliva y ``Escudero´´




Plaza de toros de Bilbao, 21 Agosto de 1991, protagonistas ``Escudero´´ de Victorino Martín y Emilio Oliva hijo. Gran toro y gran torero, que lo lució a sabiendas de que podría quedar en evidencia ante el caudal de casta y el galope del de la A coronada. La faena no dejó indiferente a nadie. Unos vieron a un torero desbordado dando mantazos y otros, entre los que incluyo, vimos a un torero que quiso hacer las cosas bien, torear de manera clásica y lucir al toro. A veces logró muletazos muy puros y en otras ocasiones le ganaba la batalla y el sitio ``Escudero´´. En cualquier caso, máximos respetos para Emilio Oliva por su honradez y afición.


Así nos lo contó el maestro Joaquín Vidal en El País:


El toro de bandera fue el sexto. Flojito, apenas pudo soportar una vara y media, pero en el resto de los tercios se comportó con una boyantía excepcional. Emilio Oliva le pegó muchos pases, y pegar muchos pases no era lo que le estaba pidiendo a gritos (quizá deberiamos de decir mugidos, pero no mugió nunca jamás) el torito de bandera.

Únicamente muletas de arte habrían podido corresponder a la pastueña, dulce, maravillosa embestida del victorino. Una Curro- versión Romero o versión Vázquez, según hubiera salido la luna- un Pepe Luis - padre o hijo, igual habría dado para pasaportar el toreo a la gloria- ese señor Chenel, le llaman Antoñete, que estaba allí cerquita en el callejón, y no se perdía detalle, emergiendo desde el burladero; él, su pelo cano, su pitillo en la boca, su concierto de toses. Algunas otras muletas artísticas hubieran valido también. No muchas, claro. Pero cuando se crían en las dehesas un toro así, hay que llevarlo donde lo sepan torear, y si de eso no queda o la plaza ya está ocupada por los pegapases, se le deja en la dehesa, rodeado de vacas simpáticas, rubias y con los ojos azules, para que acabe sus días a gusto, bien servido y en paz y felicidad.


``Los buenos toros descubren a los malos toreros´´ dice el tópico taurino, y lo acontecido ayer en el moreno ruedo de Vista Alegre se confirma. Mucho habrá de hablar de ése desencuentro al atardecer de un día lluvioso en el que un torero se encontró con el toro de su vida y lo dejó pasar de largo; mucho se habrá de hablar sobre un toro de casta excepcional que partió de la dehesa buscando la muleta de un artista y acabó ferozmente abatido a bajonazos. El toro se llamaba Escudero. Un dato que no sirve ahora para nada, de acuerdo, pero algún día alguien lo necesitará para escribir la historia de aquel torito bueno, nacido en las dehesas extremeñas y muerto en Bilbao sin pena ni gloria.





En cambio, la labor de Emilio Oliva la vio de manera diferente José Luis SuárezGuanes en el ABC:



El sexto, de nombre ``Escudero´´ tenía un tranco, que se dice en el argot ganadero, extraordinario y representó un verdadero espectáculo verlo entrar una y otra vez a la muleta de Emilio Oliva. Fue un toro que quedó muy entero, que tomó una vara y que tomó una segunda mientras su matador- Emilio Oliva- había pedido el cambio. La faena de muleta encerró la belleza grandiosa de un toro arrancándose desde lejos pidiendo lucha, pelea, guerra a gritos. Se llamaba ``Escudero´´ y era un escudero que estaba siempre en la primera línea de combate: un toro para la añoranza, como tantos otros que que ha criado su dueño: como aquel ``Varatero´´, que inmortalizó Andrés Vázquez; como aquel ``Belador´´ que fue indultado en la última corrida de la prensa que organizó Vicente Zabala; como aquellos otros de la corrida del 1 de junio de 1982 en Madrid; como tantos otros en diversas plazas de España y Francia. Cuando fue arrastrado ``Escudero´´ la ovación fue unánime. Yo me acordé de ese Madrid que no puede ver sus toros preferidos, de esas Ventas que no pueden ovacionar tampoco el galope de tantos ``Escuderos´´que existen en la dehesa de la Moraleja. Victorino, ya no tienes por qué estar nervioso, es muy difícil que salga en la feria un toro como el que has soltado en último lugar.


Con ese sexto, de soberbio galopar, salió el de Chiclana con ganas desde que se abrió de capa. Hay que decir, y pronto, que no se le escapó el toro, que estuvo bien con él, dentro de ese estilo rápido de ``cargar las pilas de la electricidad´´, pero sin que se le pueda negar que aguantó aquella embestida que le venía hacía sí como un tren y que logró muletazos sobre ambas manos francamente buenos. La espada le privó del trofeo, y en el recuerdo quedará para siempre el trote, el galope prodigioso de un victorino que se llamó ``Escudero´´: un toro para la nostalgia en tiempos de ganado descastado.







viernes, 28 de agosto de 2009

Díaz de Lezana escurre el bulto

Foto: www.plazatorosbilbao.com
Luis Díaz de Lezana , Vicepresidente de la Junta Administrativa de la plaza de toros de Vistalegre ha dejado una jugosa entrevista en El Correo Digital . Este hombre carga , y con razón , contra las figuras , no dejando a ninguna bien parada. Acusa a El Cid , Juli , Fandi , Castella y hasta Morante , que hizo el esfuerzo y dejó en su segundo de las mejores delicatessen de la feria. En prácticamente todo estamos de acuerdo. Ahora bien , ¿quien contrató a estas figuras a sabiendas de las exigencias ganaderas que tienen? Pues la Junta Administrativa. ¿Quién nombró las mediocres sustituciones? ¿Quién es el listo que pone a Barrera por El Fundi? ¿Y a Pinar por Bolívar? La Junta Administrativa.
En materia ganadera deja algunas perlas , posiblemente sólo el vio donde no vio nadie tres toros estupendos de Fuente Ymbro , los moruchos de Hnos. García Jiménez no se caían , sino que flojearon sólo un poquito... Y los Jandilla embestían como máquinas... Y para colmo , habla y mal de Cebada Gago, que no ha estado presente en la feria, como si los Cebada tuvieran la culpa de todo, como si hubieran matado a Kenedy...

Total , que este taurino , se dedica a dar y repartir leña por todos lados , como ya he dicho antes , posiblemente con razón. Pero que no nos tome por idiotas , los arquitectos de la feria son ellos y ellos han rebajado el cartel de Bilbao arrodillándose y cediendo ante las figuras y faltando el respeto hacia tan señorial afición.

Posiblemente haya llegando el momento de pensar en un cambio en la gestión de Bilbao ...

lunes, 24 de agosto de 2009

Corridas Generales de Bilbao. Parte de defunción


Otra gran pérdida. Otra gran feria y gran afición de las que nos toca despedirnos para siempre. Para los aficionados de verdad , Bilbao era la última oportunidad para el resurgir de la Fiesta de siempre , la de la integridad y la de la emoción. Se nos ha ido junto a sus tres hermanas grandes : Sevilla , Madrid y Pamplona.
Sevilla fue la primera en irse , si es que alguna vez estuvo , la ciudad hispalense sucumbió ante el desgaste de un fatal cáncer : el de los Domecq , que al no acabar de tratarse en condiciones acabo metastatizandose hasta el resto de España. En Sevilla hace tiempo que no se ve un toro de verdad.
El turno después le llegó a Madrid , enferma de varias cosas a la vez , a cual mas grave. Desde hace años Las Ventas padecía una enfermedad crónica : la empresaritis aguda , que este año ha tenido un rebrote y ha ido a peor, dejando al enfermo muy tocado. Pero lo que terminó llevándose por delante a tan señorial plaza fue la falta de aficionados cabales , de los de verdad y el exceso de público alborotador , servilista hacia el torero y pueblerino. Orejas como las regaladas a Tejela, El Capea o Pinar lograron hacer expirar al enfermo. Uno menos.
Pamplona en teoría era la más sana de todas , la que más llena de vida estaba , nada hacia presagiar tan fatal desenlace. Su padecimiento y dolor fue el que llevará a la muerte a muchas otras plazas , sino todas : la falta de aficionados y la desdicha de ver los tendidos llenos de gente de juerga o botellona , como se llama ahora. Una plaza que idolatra a Padilla mientras se bañan en kalimotxo es un sitio con poca salud taurina . Una impresentable corrida de Jandilla dejó al enfermo en coma , dias después murió al verse atacado por una becerrada de Nuñez del Cuvillo. Ya sólo nos quedaba una hermana: Bilbao.

Bilbao se presentaba como la feria con más figuras , que son las que traen gente a la plaza y parné a los empresarios. Pero las figuras tienen un hándicap: la bravura , que es a los toros lo que el oxígeno a las personas , les gusta bien rebajadita y si no hay bravura , aún mejor. Aunque también hay que tener cuidado , ya que mansos tampoco los quieren , no vaya a ser que salga un manso encastadito y nos haga sudar la gota gorda. Ganaderías totalmente desoxigenadas como Torrestrella , Ventorrillo o Hnos. García Jiménez dejaron al enfermo en parada cardiorespiratoria. Tras sufrir la corrida de Jandilla y ver al Juli en acción el paciente sufrió graves daños cerebrales que terminaron por llevárselo por delante. Descanse en paz.


El resultado del año es éste , mueren nuestras mejores ferias y nacen espectáculos como los de Las Vegas. Quien no quiera verlo que no lo vea , pero La Fiesta , como todos la conocíamos , está con las últimas orejas puestas.

domingo, 23 de agosto de 2009

Urdiales y el Minotauro

Foto: Juan Carlos Terroso
Última Aste Nagusia. Tres cuartos de entrada. Toros de Victorino Martín . Padilla , Moreno , Urdiales.

Tuvimos que esperar a la última de feria para ver aparecer un toro digno de Bilbao. La corrida de Victorino estuvo bien presentada , con alguno , como el sexto , mastodónticos. Lo que llevaban dentro era otra cosa , que viendo como está el percal es mejor que nada , pero decepcionó la corrida. Ninguno de los de la A coronada tuvo una gran pelea en varas , además nunca quisieron ir hacia adelante en la muleta y no fueron gran cosa. La tarde fue de emociones , con las clásicas alimañas de Victorino dándole guerra a los matadores.

El phantasma de Padilla estuvo toda la tarde animando al populacho , vociferando y gesticulando, como si estuviera vendiendo periódicos o comprando oro. Le tocó un primer toro en suerte con muchas posibilidades por el pitón izquierdo , pero el Ciclón de Jerez no lo supo ver y se hartó de dar mantazos por arriba. En el cuarto no tuvo opciones , y que dé gracias a que salió por su propio pie , pues por su ineptitud e incapacidad el burel le afiló las patillas de la cara , librándose por poco de la cornada de espejo. Cabría destacar que en banderillas no estuvo tan mal como en otras ocasiones y se permitió el lujo de clavar un par de pares con inusitada ortodoxia.

Que pena que el primer toro no le tocara a Moreno y si al phantasma. Si le toca al de Córdoba le monta un lío. Muy bien colocado siempre , dando el medio pecho y cruzado con el toro. Que dulzura , con cuanta suavidad le ponía la muleta en el hocico , que pena que no acompañara el morlaco. Mucha decisión y mucha verdad en el chaval . Menos Cayetanos y más Morenos. En el quinto no tuvo tampoco opción ya que fue otra alhaja de Victorino , bastante tuvo con salir a pie de la plaza.

Diego Urdiales fue el triunfador de la tarde y probablemente de la feria al cortar una oreja de gran peso a un toraco tan grande como Gasol. Estuvo hecho un tío , se jugó la vida sin miramientos y hasta se permitió dar algún muletazo templado y hondo ante semejante tranvía. En su anterior toro la verdad es que estuvo bastante peor , pues en la primera parte de la faena el toro pedía la muleta por abajo y embistía con transmisión, pero Urdiales esta vez no lo vio tan claro.

Durante dos o tres faenas de muleta pasó algo curioso y que da a conocer el nivel de entendederas de la nueva afición del siglo XXI. Después de que el matador cogiera la espada para entrar a matar , parte del público pidió la música. Ver para creer.

``Torresestrella´´ . 8º Aste Nagusia

Foto: Juan Carlos Terroso
8º Aste Nagusia. Media entrada larga. Toros de Torrestrella. Tejela , Luque y Pinar.

Nada más leer el cartel ya daba miedo entrar a la plaza. Y para mas inri Pinar , que no hay quien lo aguante , sustituye a Bolívar. No se presentó ningún toro en la plaza , sí que salieron por chiqueros unos animales feotes , chicos y raros , algunos cabezones , otros muy mal hechos ... se ve que el en laboratorio Domecq a alguien se le ha ido la mano con la bebida. De bravura nada de nada, tampoco es que se esperara que apareciera . Se puede decir que la corrida traída de Los Alburejos fue tan mala casi como los toreros.

Matías Tejela sigue teniendo suerte en esto. No paran de darle oportunidades y más oportunidades. Él , por supuesto , sigue desperdiciándolas con tardes mediocres en las mejores ferias. Mucho me acuerdo de toreros como José Luis Moreno , al que no le regalan nada y tiene que sudar tinta china para entrar en algún cartel medio decente. Se ve que al taurinismo le gustan los ricitos de Tejela al estilo Bisbal , quedan bien en los folletines de 6Toros6.

De Luque espero mucho , sobre todo ahora con Marca. Tiene unas cualidades bárbaras para ésto, pero le ha pesado llevar consigo como apoderado a De Caldas y la tarde de Madrid. En esa tarde vio como se puede hacer uno figura sin dar un pase y ahí se acabó el Luque más ortodoxo. Después triunfos y más triunfos con estilo ojedista, una pena para un torero con mucho valor para dedicarse a torear bien y no a montar el circo. Luque se perdió esta tarde en la mediocridad y en una especie de desasosiego interior. No le echó demasiadas ganas ni interés y se le notó. A Bilbao le debe una pues le estaban esperando con mucho interés.

Ruben Pinar , que se mira en el espejo de El Juli , va para figurón de ésto. Cuando digo ésto , no me refiero al toreo , sino a ésto que vemos en las plazas hoy en día y que no sabría como llamarlo.Pases para afuera , enganchones , tanta variedad como mediocridad con el capote , toreo al hilo , mete pico , pala y lo que haga falta para llevar al toro lo más lejos posible de su cuerpo. Y ya, tan jovencito , escogiendo ganaderías a su gusto : con pocos cuernos y que no hagan mucho daño , no vaya ser que un torete le haga perder alguna corrida.

Éstos son los jóvenes espadas destinados a ser figuras en los próximos años , menudo panorama. Cada vez me estoy planteando más en serio hacerme antitaurino : está más de moda y se lleva uno menos disgustos.

viernes, 21 de agosto de 2009

Una de Gángsteres . 7º Aste Nagusia


7º Aste Nagusia. Casi lleno. Toros de Jandilla. El Juli en solitario.

Se juntaban en Bilbao El Juli y Borja Domecq , que es como cuando se juntan Al Capone y su gente en Chicago o Aznar , Bush y Blair en las Azores. Algo nada bueno podía salir de ahí. Cuando se juntan mafiosos solo se puede esperar que se cometan delitos , horrores y crímenes sórdidos. De los gangsters no se puede esperar nada bueno , y Julian y Borja lo son , y de los gordos. Se les acusa de tomar por imbéciles al pueblo de Bilbao , mandando a su plaza , en una Feria que otrora era seria , una manada de toretes inválidos , mal presentados y dignos de una plaza de tercera. Algunos con olor a after shave. Como buenos gángsteres , con mucho poder en las altas esferas taurinas , este atropello , igual que otros que han cometido , pasará inadvertido y ambos seguirán cometiendo más y más fechorías por esas plazas de dios.

Julián además tiene el agravante de que ante estos toretes estuvo mal , impreciso con el capote , queriendo pero no sabiendo , con muchos enganchones y algún desarme. Con la muleta estuvo tremendamente mediocre , muy técnico pero sin ninguna gracia , con poco salero , en su estilo . No fue capaz de embarcar en la muleta a ningún toro , por lo que pronto empezó a abusar del toreo encimista y guerrero que tanto resultado da en la actualidad . Pero este toreo en tal becerrada no tiene ningún mérito , los gatitos de Jandilla ni arañaban. Para colmo de males con la espada no estuvo lo acertado que se espera del madrileño. El mejor quite de la tarde , curiosamente , fue el hecho antirreglamentariamente por el sobresaliente Blázquez . La verdad , es que me alegro , como me alegré de que perdieran las elecciones Aznar o Bush o cuando Al Capone acabó en Alcatraz . Pero eso ya sería la repera , ver a Borjita y a Julián encerrados en Alcatraz.

Morante deja su aroma en Bilbao , 6º Aste Nagusia

Foto: Juan Carlos Terroso
6º Aste Nagusia. Casi lleno. Toros del Tajo y La Reina. Ponce , Morante de la Puebla , El Cid .

Tenía ganas de ver la corrida de Joselito y Martin Arranz , pese a sus problemas en la Feria de Malaga. Resulto buena , bien presentada , con un sexto toro con una imponente cornamenta. Corrida con muchos matices , hubo alguno noblote y sosote de los que gustan las figuras , y un par de ellos encastaditos , ahora llamados ``exigentes´´.

De Ponce prefiero ni hablar , es la trampa de siempre. De capa , en toda la feria nada de nada , ni una triste verónica. Con la muleta pases y más pases , con su estilo estético y fraudulento de toda la vida . Gracias a Dios no lo mató y no tocó pelo , pues estoy seguro de que el público (que no afición ) bilbaína le hubiera pedido un apéndice. Supongo que de tanto indultar se le habra olvidado entrar a matar al de Chiva.

Morante de la Puebla dió la de cal y la de arena. En su primero , un mal buey , un animal para el estofado , no se andó con rodeos y lo cazó al poco de empezar la faena. Bien por Morante , si no se puede no se puede , lo que es de traca es lo de Ponce , Castella y demás destoreadores que se tiran diez minutos dando trapazos. En su segundo , un toro dulcísimo , empalagosamente noble , digno del encaste bodeguero , protagonizó muletazos hondos y templados , pero ante un animal así de bonacible la cosa pasó más inadvertida de la cuenta ante semejante falta de emoción .

El Cid no es ni la sombra de lo que fue . Muy inseguro , temeroso , sin sitio. Lo que más me preocupa no es su toreo , o su no toreo , mejor dicho , sino las declaraciones en micrófonos encontrando siempre malas excusas y echando la culpa a todos menos a quien la tiene que es él mismo. Es como si viviera en su propio mundo y no se diera cuenta de lo que está sucediendo , habría que preguntarse para que quiere una figura dos apoderados y veinte mil consejeros , que no le cuenten milongas y le digan las cosas a la cara : ``el año que viene paramos de torear Manué Jezú´´ .

Ponce , ese chulo. 5º Aste Nagusia

Foto: Burladero.com
Quinta del Aste Nagusia . Casi lleno . Toros del Ventorillo para Ponce , Castella y Manzanares.

Irreprochable presentación de la corrida de El Ventorillo , una tía . Corrida muy interesante , toros con juego desigual y nada fáciles , aunque tampoco tan dificiles como nos lo quisieron pintar los tres espadas. La verdad , me esperaba peor lo del Ventorrillo , esperaba ver una corrida grande y mansa , una bueyada como ya ha lidiado en algunos sitios.

Me entra la desazón y el cabreo por hablar de Ponce , ¡que desfachatez! , ¡que sinvergüenza! , una supuesta figura del toreo no se puede poner asi de chulo y malencarado con un aficionado que tiene todo el derecho a reprochar lo que quiera . Sabe el de Chivas que Bilbao es su plaza y se siente fuerte. A ver si hay cojones y hace lo mismo a uno del siete en Madrid (si es que tiene la osadía de volver). Con su habitual inteligencia y picaresca para engañar al respetable hizo una faena a un toro no tan malo ni exigente como dio a entender. Se le vió demasiado el plumero cuando se echo encima el astado varias veces aposta , para que el personal viera lo valiente que es. Lo valiente y heroico es el maestro de maestros que apenas lleva un par de cornadas con más de cinco mil toros lidiados. Anda ya Ponce , vete a Las Vegas y quedate allí de por vida.

De Castella decir lo de siempre , mucha testiculina , francesa en este caso , y poco toreo del caro. Tampoco es que tuviera muchas opciones , la verdad . Destacar la pesadez de este torero en ambas faenas , en la primera se hartó de dar mantazos durante diez minutos y en la segunda por dar el pase del péndulo un poco más y nos dan las uvas. A veces , o casi siempre , no entiendo nada. Estas monótonas y aburridas faenas acaban ovacionadas por el público y cuando luego llega un torero de verdad como Morante y acaba por la vía rápida con un animalejo sin opciones se echa la broncata. Es de locos.

Manzanares toreó con cierto regusto , lástima que pusiera las nalgas en Bilbao y el toro pasara por Francia , ¡Que manera de tirar el toro para afuera! Si este torero tuviera mejor colocación sería el rey de esto , pues ya se sabe: en el país de los ciegos el tuerto es el rey. Tocó pelo por la gran estocada , ya marca registrada en el alicantino. En su segundo toro le pasó lo de casi siempre: tres y el de pecho , no se cuantas faenas le he visto así este año , pero alguien debería decirle que para que la cosa tome vuelo hace falta un poquito más. Y que no me venga con la excusa de que el morlaco no tiene más , porque entonces lo que tiene que hacer es cambiar de ganaderías y demostrar lo que se supone que vale.

miércoles, 19 de agosto de 2009

El Cid deserta . 4º Aste Nagusia

Foto: Manon
Cuarta del Aste Nagusia. Tres cuartos de Plaza. Toros de Fuente Ymbro. El Cid , Castella , Perera

Por fin vimos una corrida de toros , de muy diversos matices , algunos mansos y complicados , otros buenos , con las ``cositas´´ que tiene la casta y alguno mas noblón. Corrida para el buen aficionado , pues estoy seguro de que habrá gente que crea que la corrida estuvo por debajo de lo esperado . Pero hay que decir que los no estuvieron a la altura fueron los matadores. Bien presentados todos ellos y con caras muy serias y cuajadas. Sin llegar a ser una gran corrida dejó cosas interesantes.

El lote de la tarde fue para El Cid , al que le tocaron dos toros encastados , prontos y humilladores , pero el de Salteras estuvo medroso y reservón . Ha perdido completamente el sitio , debería de haber cortado la temporada después de Sevilla , como mucho después de Madrid . Estos meses que lleva arrastrándose por las plazas de la piel de toro le van a hacer mucho daño en el futuro ( si es que existe su futuro como torero ) . Perdió completamente la pelea con sus dos enemigos y se vió varias veces apurado. Es que cuando no se está acostumbrado a verselas con la casta pues pasa lo que pasa , que a las figuritas se les ve el plumero. Por una vez , y sin que sirva de precedente , mató bien. Cosa que junto al recuerdo de la tarde de Los Victorinos lo libró de dos broncatas de escándalo.
Castella anduvo como siempre : valiente , temeroso y vulgar. Pases y más pases a velocidad de vértigo , toros para afuera y final encimista. Me aburre , da igual la plaza donde esté , la ganadería o las circunstancias : siempre torea igual . Todas sus faenas con clones unas de otras , mismos principios , misma trama ( a veces drama) y mismos finales. Todavía me pregunto como pudo salir por la Puerta Grande de Las Ventas sin dar un sólo natural en toda la tarde.

Y de Perera decir que fue el menos malo de los tres , aún sin gustarme , ya que es un torero que por concepto no me puede gustar nunca. Se tapa o , mejor dicho , lo tapan El Fenicio y Cía con que torea por abajo y bla bla bla ... Por supuesto que hay que torear por abajo y largo , pero esa pierna totalmente descargada y esa manera de torear que tanto recuerda a una rueda de molino con un asno dando vueltas y más vueltas sin ton ni son es una blasfemia taurina. Le pidieron la oreja con mucha fuerza , menos mal que el presidente Matías estuvo firme , en su sitio.

No quiero dejar de citar y recordar al gran tercero de Perera , Guillermo Barbero , que fue tan hábil y sinvergüenza de darle tal mantazo al sexto que el toro cayó desplomado al suelo . No estaba herido de muerte simplemente había caido de costado y no podía levantarse. Fue rápido el tal Guillermo y lo apuntilló con la certeza y el disimulo del que sabe que está haciendo una fechoría . Para esto la próxima vez que se lleve directamente un revólver y dispare al animal desde una prudencial distancia , no vaya a ser que se haga usted daño , Guillermo Barbero.

lunes, 17 de agosto de 2009

Se busca toro bravo . Razón Bilbao. Urge. 3º Aste Nagusia

Foto: Burladero.com
3º Aste Nagusia. Tres cuartos de Plaza. Toros de Hnos. García Jiménez . Juli , Fandi y Fandiño.
Nada de nada . Si alguien creía que en las Corridas Generales nos íbamos a encontrar de sopetón con el toro bravo y encastado que vaya haciéndose a la idea de que no va a ser así. Es más fácil encontrar a Wally que un toro bravo en España . La corrida de Hnos. García Jimenez fue una autentica basura, toros mal presentados , algunos muy feos de hechuras y muy desiguales , morfológicamente parecían toros de ganaderías diferentes. Del caballo no quisieron saber nada , los del castoreño no hicieron sangre ni para hacer un análisis. Preocupante es lo del público , que ovacionó en un par de ocasiones a los picadores por no hacer su trabajo , es decir , por no picar. En ese aspecto creo que el público está demasiado mediatizado con los caballos de Bonijol , que son buenos pero que aún no han demostrado nada , no ha salido el morlaco que pueda ponerlos en un compromiso.
Abrió plaza el Juli , que no tuvo opciones en su primero , aunque tampoco se complicó mucho la vida , andandole bastante inseguro , tambien en el uso de los aceros. En el cuarto , al que le dio ``dos picotacitos´´ estuvo más asentado y entonado , en una faena de menos a más y en el que al final del trasteo llegó a sacar muletazos largos y encajados de un enemigo que al principio no tenía nada. Si lo llega a matar bien le hubieran pedido la oreja.
El segundo toro de la tarde tuvo la desgracia de caerle en suerte a El Fandi , que dio un auténtico mitin de como no se debe torear . No paró de emplear el pico , echar el toro para afuera , descargar la suerte , dar dos mil derechazos a la velocidad de la luz y llevarse tropecientos mil enganchones de un toro que codiciaba la muleta por abajo. El pobre toro se llevó las orejas puestas. En el quinto , además anduvo fallón en banderillas , para luego hacer gala de su habitual mediocridad . Pásamos a hablar de Fandiño pues El Fandi no merece más letras.
El torero vizcaíno, que repetía tarde en sustitución de Morante , estuvo a la altura de la cita y siempre por encima de sus enemigos. En el tercero le falto acoplarse algo más , pero dejó claro su concepto ortodoxo y nada ventajista. Con la espada mal , muy mal . En el sexto estuvo muy asentado , cargando en todo momento la suerte , dándole el medio pecho al toro y sin vender humo. Además se dio un buen arrimón y entró a matar decididamente pero sin mucho tino. Fandiño sigue sumando.
Es una pena ver como toreros merecedores de oportunidades como Fandiño tienen que ver los toros en televisión mientras los Condes , Riveras y Finitos de turno copan la cartelería.

La Quinta , rumbo al infierno . 2º Aste Nagusia

Foto: Burladero.com
Segunda del Aste Nagusia . Media plaza. Toros de La Quinta para Barrera , Aguilar y Fandiño.
La Primera en la frente. Bacalá. Tampoco es que sorprendiera a nadie o a casi nadie , pues esto de La Quinta ya se lleva viendo tiempo que va camino de la perdición . Al alquimista Martinez Conradi se le ha ido la mano buscando toros con más trapío y mas caja , obteniendo como resultado toros muy desiguales de presentación y fuera del tipo del encaste. O toma medidas ya o terminará cambiando su titulo de ganadería torista por uno de ``ganadería bueyista´´. De estas metamorfósis López Olea , propietario de la ganadería del Conde de la Corte , puede impartir un máster. Para nada vale que traigan a las grandes ferias la cuadra de caballos de Bonijol si luego el tercio de varas es una simulación . Tampoco es que tengan hoy dia los toreros muchas ganas de hacer las cosas con ortodoxia y esmero. Es rarísimo ver a un torero colocar el toro en suerte como mandan los cánones , ayer no fue una escepción y en el primer puyazo casi todos los toros fueron al relance , una vez que el matador los había dejado casi debajo del peto.
De los de la coleta ninguno deslumbró , cada uno estuvo en su papel , Antonio Barrera bullidor , dando mil derechazos sin ton ni son , alargando las faenas en exceso y haciendo gala de una mediocridad absoluta . Tesón y ganas no le faltan , pero no es suficiente para que entre como está entrando en las grandes ferias. Lo de Sergio Aguilar es para hacerselo mirar : se coloca bien , tiene un buen concepto y demuestra valentía , pero es sumamente frío , es tan abúlico que raya la insensibilidad . Algunos quieren compararlo en sus formas con Jose Tomás , pero a mí me da que tira mas olor al toreo aletargado y apático de Talavante. Fandiño fue muy aplaudido por casi todo lo que hizo , sin duda de los tres de ayer es el que con más gusto torea . Protagonizó lo mejor de la tarde con la capa y su faena al tercero de la tarde , un toro templadito y noblón , digno del encaste bodeguero , fue premiada con una oreja . Fandiño por lo menos demostró la inteligencia necesaria como para no echarse encima del toro , darle distancia y sitio y no atosigarlo con tandas muy largas : tres y el de pecho. Un par de templadas tandas con la diestra y una estocada le valieron el premio. Mañana , la tercera del ciclo , toca tortura : torea El Fandi .