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lunes, 8 de noviembre de 2010

El Currismo y la Oposición







El Abyecto
Rafael Sánchez Ferlosio


Ayer tuvo que disfrutar un rato largo la afición. Dicen que con los desperfectos de los ganados se van a acabar los toros; si esos desperfectos dan lugar a tardes como la de ayer, pienso que todo lo contrario: son el gran sostén de la afición.

Los españoles, que ya en la calle son gente bastante despreciable, se llevan a la plaza de toros lo más despreciable que tienen. Lo que más les gusta no es que les den buenas cosas y los sirvan bien, sino que se las den malas, los sirvan mal y protestar por ello. Lo que más hondas satisfacciones produce en las almas españolas es poder decir ¡NO HAY DERECHO!, frase que se dice siempre en versales y a seiscolumnas, y como más les gusta decirlo es gregariamente agazapados en una multitud y si puede ser con un par de pareados absolutamente idiotas, tanto mejor. Ayer, los toros parece que estaban, desde luego, para protestar de cómo andaban de remos y algún aficionado tal vez querría que eso se arreglase, pero el público le saca tanto gusto a la cosa que no sé si estará presionando para evitarlo. Afortunadamente este año no ha venido el abyecto. El abyecto es un tipo de español que estará encarnado en una docena de individuos y que en vísperas de una corrida de Curro Romero se arrastra con una bolsa de deportes hasta una droguería y se compra un par de rollos de papel de retrete, que al día siguiente se lleva a la plaza, ya en esa misma bolsa de deportes, ya escondidos en el bolso de su señora, y luego, alevosamente, se los tira como serpentinas a uno de los caballeros más elegantes y más educados que han pisado los ruedos españoles. Yo, al igual que los toreros, también tengo en mi casa mi reclinatorio con mis Cachorros y mis Macarenas, y las tardes en que va a torear Curro, antes de salir para la plaza, me arrodillo devotamente y rezo así: «Señor, dueño de mis días, ya sé que ya no soy joven, pero todavía me gustaría hacer algunas cosas en la vida y aún disfruto de poder sentarme al sol. No quieras, Señor, perderme, no quieras que acabe mis días en el penal del Puerto, Puerto de Santa María. Por eso, Señor, por lo que más quieras, que no me toque esta tarde el abyecto en la localidad de al lado; no quieras poner el fuego vengativo de mi media sangre italiana ante una tentación que le sería insuperable. Así humildemente te lo pido, Señor, no busques mi perdición; pero si tal fuese tu altísimo designio, si tal es tu voluntad, si tal es el honroso destino que me tienes reservado, entonces, sea. Entonces deja de mirar por mí y mira por el honor, la justicia, la venganza y la dignidad humana y dame reflejo rápido, impulso vigoroso, mano segura, golpe firme, dame toda la destreza navajera de la bullería romana y la guapparía, napolitana de mi media sangre y que pueda rajar de abajo arriba bien hondo y seguido, desde las ingles hasta la garganta, como quien abre un cerdo, que pueda volcarle todas las asaduras sobre los tendidos y pisoteárselas. Amén».

Porque, sépalo el abyecto, ¡sabedlo bien, mujeres de Lamec!, yo le pido al Señor que me libre de ese Cáliz, pero no rehuyo mi destino y por si tal fuese el mandato del Señor, los días que torea Curro, al igual que el abyecto lleva sus rollos de papel, yo llevo escondido dentro de la camisa un cuchillo de cocina de veinte centímetros de hoja. ¡Mucho cuidado! " 


A continuación, siete minutos siete, de lo que fue el currismo, y el anticurrismo, que también lo hubo. Merece la pena.


martes, 9 de marzo de 2010

Juguetes Rotos

Foto: Archivo Ragel



``Juguetes Rotos´´ (1966) es una película dirigida por Manuel Summers, que aborda el olvido y el escarnio que sufrieron, o sufren, muchos personajes que un día fueron aclamados como héroes y que años más tarde, cuando pasó su tiempo, son arrinconados por los mismos que los aclamaron como quinceañeras en celo. Esta película, que más bien es un documental, tiene como base los tres espectáculos que gobernaban el poco tiempo ocioso del que disponían los españoles: boxeo, fútbol y toros.


Francisco Díaz `Pacorro´, casado con otra artista, la actriz Marina Torres, cuenta muy enfermo desde una cama (le quedaban unos meses), como lleva en su mente eso que pudo haber sido y no fué. Niño prodigio que formó junto a Joselito El Gallo y Limeño aquello que se llamó ``La cuadrilla de los Niños Sevillanos´´. Verdadero inventor de la Chicuelina, aunque nunca la hizo en público y con la que más tarde su amigo Chicuelo embrujaría a los aficionados de todas partes.



Nicanor Villalta, figura de la época a la que la Guerra Civil Española obligó, como a muchos otros, a esconderse como una rata durante casi cuatro años. En el 35 Nicanor era un torero en plenitud, reconocido, rico y feliz por el futuro nacimiento de un vástago. Cuatro años más tarde había perdido el crédito, estaba en la miseria y tenía un hijo al que apenas había podido ver. Aún así, salió adelante y volvió a cosechar triunfos sin paleativos. Enfermedades, negocios poco rentables y cierta dosis de infortunio lo llevaron a vivir sus últimos años modestamente, pero con torería. A sus 68 años, a puerta cerrada y para este filme, toreaba su último toro en Las Ventas.



A continuación, dejo dividido en tres videos, el fragmento taurino de ``Juguetes Rotos´´. Son veinte minutos que merecen la pena. Que lo disfruten.







lunes, 15 de febrero de 2010

Emilio Oliva y ``Escudero´´




Plaza de toros de Bilbao, 21 Agosto de 1991, protagonistas ``Escudero´´ de Victorino Martín y Emilio Oliva hijo. Gran toro y gran torero, que lo lució a sabiendas de que podría quedar en evidencia ante el caudal de casta y el galope del de la A coronada. La faena no dejó indiferente a nadie. Unos vieron a un torero desbordado dando mantazos y otros, entre los que incluyo, vimos a un torero que quiso hacer las cosas bien, torear de manera clásica y lucir al toro. A veces logró muletazos muy puros y en otras ocasiones le ganaba la batalla y el sitio ``Escudero´´. En cualquier caso, máximos respetos para Emilio Oliva por su honradez y afición.


Así nos lo contó el maestro Joaquín Vidal en El País:


El toro de bandera fue el sexto. Flojito, apenas pudo soportar una vara y media, pero en el resto de los tercios se comportó con una boyantía excepcional. Emilio Oliva le pegó muchos pases, y pegar muchos pases no era lo que le estaba pidiendo a gritos (quizá deberiamos de decir mugidos, pero no mugió nunca jamás) el torito de bandera.

Únicamente muletas de arte habrían podido corresponder a la pastueña, dulce, maravillosa embestida del victorino. Una Curro- versión Romero o versión Vázquez, según hubiera salido la luna- un Pepe Luis - padre o hijo, igual habría dado para pasaportar el toreo a la gloria- ese señor Chenel, le llaman Antoñete, que estaba allí cerquita en el callejón, y no se perdía detalle, emergiendo desde el burladero; él, su pelo cano, su pitillo en la boca, su concierto de toses. Algunas otras muletas artísticas hubieran valido también. No muchas, claro. Pero cuando se crían en las dehesas un toro así, hay que llevarlo donde lo sepan torear, y si de eso no queda o la plaza ya está ocupada por los pegapases, se le deja en la dehesa, rodeado de vacas simpáticas, rubias y con los ojos azules, para que acabe sus días a gusto, bien servido y en paz y felicidad.


``Los buenos toros descubren a los malos toreros´´ dice el tópico taurino, y lo acontecido ayer en el moreno ruedo de Vista Alegre se confirma. Mucho habrá de hablar de ése desencuentro al atardecer de un día lluvioso en el que un torero se encontró con el toro de su vida y lo dejó pasar de largo; mucho se habrá de hablar sobre un toro de casta excepcional que partió de la dehesa buscando la muleta de un artista y acabó ferozmente abatido a bajonazos. El toro se llamaba Escudero. Un dato que no sirve ahora para nada, de acuerdo, pero algún día alguien lo necesitará para escribir la historia de aquel torito bueno, nacido en las dehesas extremeñas y muerto en Bilbao sin pena ni gloria.





En cambio, la labor de Emilio Oliva la vio de manera diferente José Luis SuárezGuanes en el ABC:



El sexto, de nombre ``Escudero´´ tenía un tranco, que se dice en el argot ganadero, extraordinario y representó un verdadero espectáculo verlo entrar una y otra vez a la muleta de Emilio Oliva. Fue un toro que quedó muy entero, que tomó una vara y que tomó una segunda mientras su matador- Emilio Oliva- había pedido el cambio. La faena de muleta encerró la belleza grandiosa de un toro arrancándose desde lejos pidiendo lucha, pelea, guerra a gritos. Se llamaba ``Escudero´´ y era un escudero que estaba siempre en la primera línea de combate: un toro para la añoranza, como tantos otros que que ha criado su dueño: como aquel ``Varatero´´, que inmortalizó Andrés Vázquez; como aquel ``Belador´´ que fue indultado en la última corrida de la prensa que organizó Vicente Zabala; como aquellos otros de la corrida del 1 de junio de 1982 en Madrid; como tantos otros en diversas plazas de España y Francia. Cuando fue arrastrado ``Escudero´´ la ovación fue unánime. Yo me acordé de ese Madrid que no puede ver sus toros preferidos, de esas Ventas que no pueden ovacionar tampoco el galope de tantos ``Escuderos´´que existen en la dehesa de la Moraleja. Victorino, ya no tienes por qué estar nervioso, es muy difícil que salga en la feria un toro como el que has soltado en último lugar.


Con ese sexto, de soberbio galopar, salió el de Chiclana con ganas desde que se abrió de capa. Hay que decir, y pronto, que no se le escapó el toro, que estuvo bien con él, dentro de ese estilo rápido de ``cargar las pilas de la electricidad´´, pero sin que se le pueda negar que aguantó aquella embestida que le venía hacía sí como un tren y que logró muletazos sobre ambas manos francamente buenos. La espada le privó del trofeo, y en el recuerdo quedará para siempre el trote, el galope prodigioso de un victorino que se llamó ``Escudero´´: un toro para la nostalgia en tiempos de ganado descastado.







miércoles, 23 de diciembre de 2009

La botica taurina

Vamos a tomarnos estos días con un poco más de humor en el tema taurino, aunque hay mucho que comentar: afeitados, la noticia de la no desaparición de los Atanasios, líos políticos o compadreos propios de estas fechas. A continuación os dejo un vídeo del medicamento que llevamos muchos años tomando en todos los estamentos taurinos, aficionados incluidos. Espero y deseo que tras verle las orejas al lobo catalán dejemos todos estos fármacos y nos pongamos a trabajar en el resurgimiento de la fiesta. Disfruten estos días.