lunes, 8 de agosto de 2011

El Puerto de la Morantería

















Morante en el Puerto de Santa María. Una de las tardes de la temporada. Y algunos -si hay que pedir perdón, se pide- seguimos sin verlo. Mucha compostura, salero y tal, pero acompaña más que torea, y no termina de pisar los terrenos del toro, que son los que proporcionan al aficionado una descarnada y viva emoción. Y esto, sin entrar a valorar profundamente los desechos de tienta a los que se supone torea. Enhorabuena al torero y a los muchísimos que son capaces de disfrutar con él sin escrúpulos ni prejuicios.