martes, 27 de abril de 2010

La sangre como ofrenda de un rito




Sin complejos. `La realidad suele ser tan dura que la gente intenta maquillarla, aunque sea un poco´. Edward R. Murrow. (Gracias Sol y Moscas)




El toreo, por mucho que se empeñen muchos, no es cuestión baladí. Todavía quedan hombres, con todos sus atributos, que son capaces de jugarse la vida, con total naturalidad, por respeto a una filosofía existencial. Estos mortales, matadores de toros bravos, ambos una especie en extinción, son las últimas gotas que quedan del reducto de la denostada y casi extinta condición humana. Visceralidad y armonía; afán de superviviencia e inmortalidad; miedos y pesadillas; cainismo y lascivia; ilusiones y pesimismo; amores y espantos; la soberbia y el decoro. En fin, esas tantas cosas que hoy se van perdiendo en pos de una falsa y acartonada realidad que nos transpotará a un mundo donde reine la hipocresia y el fanatismo de unos cuantos que serán ejército.



Estos días uno de estos magníficos hombres, ha rendido pleitesía con su sangre a los de su misma especie: los que fueron, los que son y los que serán. Porque guste o no, y aunque a veces el colectivo lo olvide, es parte y trato de esta liturgia que alguna vez gane la bestia. Si me permiten, hasta veo algo de justicia poética en ello. El arte de la tauromaquia no sería nada sin Joselito El Gallo, Manolete, Pepe Hillo, Paquiro, Manuel Granero o Ignacio Sánchez Mejías, por citar a algunos de los más ilustres toricidas a los que sesgaron sus vidas las astas de un toro. Pero el legado que nos llega a nuestros días: la emoción, el peligro de muerte, la importancia de lo que sucede en el ruedo, la envidia o la exacerbación hacia el héroe, no hubiera sido capaz de cruzar ese gran oceáno que son los nueve siglos, ya casi el milenio, de los que goza la tauromaquia, sin Bailor, Islero, Barbudo, Rumbón, Pocapena o Granadino, que convirtieron a unos valerosos hombres de carne y hueso, en mitos condenados a perpetuidad en el recuerdo de una cultura. De la misma manera, esa sangre torera valió para darle inmortalidad eterna a la mayor de las artes, al oficio más íntegro y a la ciencia más inexacta, que jamás ha existido y existirá.



Dicho esto, cabe aclarar que la cornada o el percance no justifica nada, ni a nadie. El fin es dominar la embestida de un incierto y salvaje animal y no buscar un triunfo ante las masas a base de derramar sangre y morbo. No se es mejor torero porque te cojan los toros, es más, es probable que seas peor que muchos. Hay que hacer hincapié en esto porque estos días, mientras a José Tomás lo mantenían con vida un enjambre de tubos, por aquí hemos tenido que oir y asistir a un rosario de memeces, fariseísmos y simplezas varias. Qué si quería morir como su ídolo Manolete, qué si no tiene apego a la vida, qué si es tan especial que tiene una sangre poco común... Otros, algunos profesionales del medio, que estaban preparando los especiales sobre la Feria de Abril afilando el cuchillo para derrocar al místico y poner en su poltrona a El Juli, han cambiado en unas horas y, con lágrimas de cocodrilo, han pasado a escribir sandeces como que se encontraba en el momento más maduro de su carrera, que si es el torero más importante de los últimos cincuenta años (esto es bueno, porque los hay que en cuestión de días te dicen que Ponce es la mayor de las figuras de los últimos veinte años, con lo que hay un solapamiento de tiempo cuando menos raro. Lo mismo es que Morante detuvo el reloj durante treinta años) Ni que decir tiene que han vuelto a salir a a luz todas esas expresiones con las que gustan adorar al místico: revolucionario, rebelde, misticismo, héroe, leyenda y mártir.


Pero la realidad, por mucho que una cornada pretenda cambiarla es bien distinta. Cabe decir que para parecerse a Manolete hace falta algo más que quedarse quieto como el palo de una escoba y sentir amor por México. Al monstruo lo cogió un miura alternando con dos figuras como Gitanillo de Triana y Luis Miguel Dominguín. Otros no se verán en esas. Tampoco mentimos si afirmamos que para ser una figura del toreo, en el mes de Abril es obligación la comparecencia, varias tardes, en La Maestranza. Dar la cara. Nada más lejos de la realidad, la cogida le ha venido a más de 9000 kms de la capital andaluza, repartiéndo becas a unos muchachos, que por lo visto en los medios, esperaban a Tomás como los soldados españoles enviados a la Guerra del Golfo aguardaban a Marta Sánchez. El sitio. Tomás pisa el sitio, ni más ni menos, que pisan Julio Aparicio, Javier Conde, Manolo Sánchez, Finito de Córdoba y demás toreros malos que actúan con él. No me vale de nada que me digan que carga la suerte y da el medio pecho a borregas de Cuvillo o tullidos de la familia Domecq. El verdadero sitio es el que han pisado, por ejemplo, este domingo con los Miuras Rafaelillo y Fundi. O Alberto Aguilar en Francia. Suena a reiterativo, pero es lo que hay. No se puede pretende entrar en la historia a base de cuidar y mimar cuvillos.



Resumiendo, que es gerundio, lo que quiero decir es que las cornadas sólo son eso, cornadas. Y lo natural es que los toros las den. Por ello no hay que perder la objetividad por mucho que uno sea partidario de éste o del otro. Cómo tampoco es normal que una plaza entera quede en estado de shock cuando un caballo es corneado por un toro de rejones. Véase Zaragoza. ¿qué se esperan cuando van a la plaza? ¿que el caballo le tire bocados y el torete le devuelva besos? Existe una peligrosa corriente de neo aficionados que no saben o no quieren saber que en una corrida de toros hay algo siempre asegurado y que es consustancial al espectáculo: el dolor, la sangre, las carnes sajadas, sufrimientos y sacrificios. Eso es la Fiesta, y no esa cosa limpia, pulcra y aséptica que nos quieren vender muchos vende humos.




Desde aquí, deseamos una pronta recuperación de José Tomás, que no me cabe la menor duda, va a volver a torear en poco tiempo. Y nosotros, que lo veamos.






21 comentarios:

Galucho dijo...

AMEN SEÑOR DIAZ, como se puede contactar con usted?

Don Tancredo dijo...

Bien coño bien, me caguen la puñeta bien.
Saludos.

Antonio Díaz dijo...

Galucho, mi correo es antonio__diaz@hotmail.es por ahí puede usted contactar conmigo.


Gracia a los dos.

Saludos

Anónimo dijo...

Señor Díaz, en esta ocasión no me queda otro remedio que discrepar con usted en ciertas cosas. En muchas otras estoy de acuerdo con usted, por supuesto.
No me diga que Tomás pisa el mismo sitio que Aparicio, Conde o Finito, eso es sencillamente falso y usted lo sabe, porque es buen aficionado y sabe de esto. Que me diga que JT no torea Miuras y similares, es cierto, nada que objetar. Es muy cierto que no es lo mismo pisar el sitio delante de Miuras que de Cuvillos, pero es que la mayoría del escalafón no pisa el sitio ni con Cuvillos tan siquiera, incluidas la mayoría de las figuras.
La actual fiesta está mal, se echa de menos que las actuales figuras toreen los encastes duros. Sin veedores de por medio y sin pedir tal o cuál toro. Que venga lo que venga y que, además de mostrarnos su arte, demuestra su técnica, conocimiento y maestría delante de un rival decente.

Antonio Díaz dijo...

Anónimo, el sitio es el mismo: la feria de Olivenza, Jérez, Granada, Castellón y esos pueblos de Dios. De verdad, posiblemente estaré equivocado, pero mientras no se enfrente al Toro, me da igual si carga la suerte, se coloca bien o hace el pino. Somos muy cansinos, pero sigo pensando que sin toro nada tiene importancia.


Que los demás sean incapaces de hacer lo que hace Tomás no quiere decir que éste lo haga bien. Ya sabe el refrán, en el país de los tuertos el ciego es el rey.



Conste que yo (28 años) no he visto otro torero torear mejor que el Tomás del 96-99. Pero aquello queda ya lejos. Es historia.


Saludos

Galucho dijo...

Gracias amigo, y yo tambien echo de menos el jose tomas del 96 al 99, tenia mas tecnica que ahora y lidio algun marrajo que otro y no tenia tanto FANATICO ENFERMIZO DETRAS.

El niño los peines dijo...

Que cansino es el tema y además lo dicen convencidos. Vamos a ver, los mencionados finitos condes y demás, por supuesto que se ponen mas o menos en el mismo sitio con la ventaja de estos que su concepto del toreo no es el de imitar a don Tancredo o a Llapisera, tienen mucha trampa, pero por lo menos su concepto de toreo no es imitar el toreo bufo. Por otro lado el concepto del místico con los enganchones a pies juntos sin mandar etc. es mucho más tramposo. Lo de ponerse en el sitio que no se pone nadie, mentira también, lo que hace es estar fuera cacho y cuando pasa el toro pegar el barrigazo.
Por último se ve que no manda porque la misma cogida muy grave, es por dejarse el toro debajo, por no mandar. En fin, es que todos los días el mismo tema y encima tenemos que aguantar las insinuaciones que si no aceptamos el toreo bufo no entendemos de esto cuando es al revés.

Luis Domínguez Barco dijo...

Señor Díaz, sigo asiduamente su blog y a menudo comparto sus opiniones.

En esta ocasión no puedo decir lo mismo. A mi también me gustaría que José Tomás matase divisas distintas de las que se anuncia, que se enfrentase a divisas de las llamadas duras, pero si a El Fundi y Rafaelillo les diesen a elegir, usted cree que matarían Miuras como los de Sevilla, broncos y reservones o Victorinos mansos de medio pelo, o Palhas moruchos y con peligro, ambos sin duda, matarían Cuvillos, Gaviras y Juanpedros como hacen los que pueden. Yo he visto corridas toristas en francia a las que la terna no puede dar ni un solo muletazo en toda la tarde, para esquivar cornadas no es necesario hacerse matador de toros. Estoy de acuerdo en que sin toro nada tiene importancia, pero no se le puede llamar toro a cualquier cosa.

Respecto a lo del sitio, en términos taurinos cuando se habla del sitio que pisa un torero, se refiere a los terrenos y a las distancias en las que se enfrenta a su oponente, para referirse a las localidades donde actúa se suele hacer referencia a la plaza o al cartel donde se anuncia y no al sitio que pisa.

Siento diferir en esta ocasión con usted, pero esto también forma parte de la grandeza de la tauromaquia, los diferentes puntos de vista entre los que amamos la fiesta y luchamos por su integridad.

Anónimo dijo...

Discúlpame Antonio, al ver tu respuesta he comprendido que malinterpreté tus palabras. Tú te estabas refiriendo al "sitio" en cuanto a las plazas que torean y yo me estaba refiriendo al "sitio" delante del toro.

Aclarado el malentendido, ¡ya me parecía que un buen aficionado como tú dijeras esas cosas!

Saludos.

El cabesssa dijo...

Y que dirá PAtxi Ribera ahora del interés de Zapatero por el de Galapagar...???

Será que ZP es aficionado y tb se ha dao cuenta de que entre Patxi Ribera y el gato cabe un autobs atravesao y también estaba en contra de que le dieran la medalla de las Artes Sucias..

Juan Medina dijo...

Que yo recuerde, Antonio, las mejores faenas de Tomás en Madrid durante 1996-99 fueron a toros de Alcurrucén, El Torreón, El Pilar o Puerto de San Lorenzo.

No eran Miuras ni falta que hacía para que siga asociando aquellas tardes a las del mejor toreo que ha visto en su vida. Tampoco nuestro admirado Rincón basó su carrera en los encastes más duros de la cabaña brava, y no por eso dudamos de su inmenso valor y autenticidad.

Y, por descontado, máximo respeto a toreros como Fundi o Rafaelillo.

Anónimo dijo...

Antonio, magistral por su sencillez, claridad, profundidad, sin florituras...eso forma parte de la Fiesta y por supuesto deseo como Ud. una pronta recuperación al torero y su vuelta a los ruedos y con añoranza ojalá recuperara esa etapa del 96 al 99 en la que nos puso más de una tarde los pelillos de "aquella manera", toreando y pisando terrenos y plazas
Un saludo
Pgmacias

Antonio Díaz dijo...

A Luis, la discrepancia enriquece el diálogo, tenemos diferentes maneras de ver las cosas respecto a este tema. Si Rafaelillo o el Fundi, o tantos otros que me gustan, empezaran a meterse con el borrego comercial dejarían de gustarme, así de claro. Es cuestión de gustos.


El año pasado tuve la oportunidad de ver en Granada aquella famosa corrida del indulto de Luque y la petición de otro al toro de Tomás. No recuerdo ahora bien si se dieron dos o tres rabos. Tomás, toreó como los ángeles, con todo el sitio y las cualidades que usted me indica y que yo no le negaré nunca a Tomás. Ahora bien, aquello fue una auténtica tarde de toreo de salón, no he visto en mi vida picar menos a un toro, fue indigno. Y le subrayo lo que dije antes: toreó como los ángeles, pero ¿a qué? Pues a nada.


Tenemos gustos diferentes, pero no tanto. No le pido a JT o a Morante que lidien Miuras, que me gustaría, pero podrían anunciarse de vez en cuando con Flor de Jara, PabloRomeros, Cuadris, y cosas así. Morante, por ejemplo, ya es que no quiere ver nada que no sea Juan Pedro. Y al otro le pasa casi lo mismo con los cuvillos.



Saludos

Antonio Díaz dijo...

Juan, estamos en lo mismo, yo tampoco he visto torear mejor que en aquellos tres años lo hizo Tomás. También recuerdo una faena a un marrajo del Sierro. Una de las diferencias del Tomás de antes y del de ahora es esa: antes lo toreaba (casi) todo y alternaba con casi todos también. A mí me pone los pelos de punta ver con que meticulosidad se eligen las ganaderías y los toros por las figuras de hoy. Y soy contrario totalmente a eso. Me da igual que no lo televisen, pero que haga como en aquellos años y vaya a todas las ferias, con cualquier ganadería y con cualquier compañero. Que demuestre lo que dicen de él que es. Es así de fácil.


Por supuesto que nuestro admirado Rincón toreaba de todo y, además sabía donde tenía que darlo todo. ¡Pues no lo habré visto veces aliviarse en los pueblos! Eso ha existido siempre y siempre existirá. Pero de ahí a vivir en el alivio constante va un trecho.


Afortunadamente, aquí cada uno tiene su verdad, por eso esto de los toros es tan bonito.


Saludos

kaparra dijo...

Amen,por sus escritos y por sus comentarios A-men.

Galucho dijo...

Señor DIAZ le voy a mandar por linea interna un grafico de las cornadas de JOSE TOMAS, con fecha y ganado, cssi todas son de esta segunda epoca y con torillos de los encastes que usted y muchos odian, epoca en la que muchos piensan y yo a veces que se dejaba coger, por lo menos hace dos años asi se pensaba, y mas torpe que hace 10 Años si esta, el toro que le ha cogido en MEXICO , pedia las afueras y el donde estaba toreando? de las rayas PA DENTRO.osea AL REVES

Javier García Nieto dijo...

Hola a todos:
Será lo que sea y se pondrá donde se ponga; pero para bien o para mal nos hace cavilar a todos y desata el debate. Desde mi modesta opinión y mis 40 años, entendiendo la Tauromaquia como el Arte más excelso, prefiero los tres naturales al toro de Alcurrucén del año .. en Madrid que los cincuenta y cuatro trayazos del Rafaelillo a los miuras del otro día o los veinticuatro mil refitoleos del Juli en Arles. El Arte taúrico excelso se basa en la colocación: distancia, cruce, quietud y verticalidad. Si hay algo que odio es el toreo alcayata, que diría Apaolaza, doblado y vacuo, y el accesorio. Por cierto, propongo crear la ANCPCE, asociación nacional contra el pase circular de espaldas.
Enhorabuena por este blog tan bueno, señor Díaz.

Antonio Díaz dijo...

Javier, pero crees que aquella gran faena del 96, toda con la izquierda a un toro incierto, la va a volver a repetir Tomás. O mejor dicho, ¿va a querer repetirla? Yo creo que no, no porque se le haya olvidado torear, sino porque su regreso fue de mentira. Regresar de esa manera tan `light´con tantas imposiciones no me parece leal a la Fiesta.


Saludos

Anónimo dijo...

Estoy completamente de acuerdo. Las figuras de antaña de preciaban de serlo porque escogían las ganaderías más complicadas y se rodeaban de los compañeros más competentes. Torear Cuvillos y Victorianos pues vale... No dimensiono con esos toros si lo que hay es una figura o que hay detrás...

Javier García Nieto dijo...

Hola de nuevo, señor Díaz:
Me refería a la de Alcurrucén de 28 de mayo de 2002 con Luguillano y De Mora. Por otro lado, no vi en directo lo de Madrid de 2008 pero en el vídeo no se le pueden poner muchos reparos. La primera tarde fue excepcional; la segunda ya era otra cosa.
Un cordial saludo

Anónimo dijo...

El culto al "vivere pericolosamente", a los valores viriles y guerreros, que destila este texto, es un tópico repugnante y por desgracia muy frecuente. Aunque usted lo adorne con retórica y con una prosa tan florida y cursi.