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sábado, 21 de abril de 2012

Ahí va un expresionista



















Toros de Victoriano del Rio y Toros de Cortés -tanto monta, monta tanto-, abecerrados y con edad, novillajos viejos, primero y segundo cinqueños, mientras al tercero le faltaban tres meses para los seis años, sin que por ello impusieran seriedad. Justos de fuerzas, nobles y colaboradores, seis paradigmas del toro moderno. Juan José Padilla: pinchazo, perdiendo muleta y estocada entera, volviendo a perderla (saluda ovación desde el tercio). Estocada hasta la bola (ovación con saludos). José María Manzanares: gran estocada recibiendo (dos orejas). Nuevo estoconazo en la suerte de recibir (dos orejas). Alejandro Talavante: estocada (es obligado a saludar una ovación). Pinchazo y estocada trasera y caída (ovación con saludos).


Como un belmontillo, traspasando a hombros, entre vítores de ¡torero, torero! el umbral de la Puerta del Principe, que ya es como la entradilla de su casa, abandonaba Manzanares la Maestranza. En realidad el único parentesco que guarda Manzanares hijo con la anciana tauromaquia, es éste, que no es despreciable en los tiempos de enfermizo desapasionamiento que corren, el de arrastrar pasiones y arrebujar beligerantes detractores y románticos partidarios en torno a su causa. A Belmonte, o a Domingo Valderrama -que tampoco hay que ponerse excelsos- otra Sevilla taurina, que olía igual a azahar, pero menos a cachuli, también les gritaba aquello de torero, torero, que si fonéticamente, a pesar de la erosión del tiempo, sonaba parecido al clamor manzanarista, poco tiene que ver en su semántica. El torero, torero, de otras épocas, que no por ser antiguas tienen que ser mejores, pero que en esto del toreo suele ser ley que se cumple, era un elogío a la hombría que escondía una venenosa mezcla, el jarabe de la afición, de envidia cainita y devoción quinceañera hacía el ídolo: Qué cojones tiene Domingo, me río de los del caballo del Espartero. ¡Juanito, sólo te falta morir en la plaza!

El torero, torero con el que tan guapamente arrearon a hombros los muchachillos sevillanos a Manzanares, era más una manifestación panegírica adecuada a los tiempos, en los que el torero antes que conocedor, lidiador y matador es artista. En base a esta nueva democracia taurina, que saborea y entiende antes la obra de un artista que plantea que lo real no es aquello que vemos en el exterior, sino que lo que surge en nuestro interior cuando vemos o intuímos algo -gato por liebre, monas por toros-, el diestro alicantino cortó cuatro orejas, dicho sea de paso, a un lote que de pertenecer a una corriente cultural, sería la surrealista. Novillotes con cara de viejos, escurridos de carnes y cómodos de perchas, masas de carne que se movieron durante los tres tercios como corderos que adelantan pasos en la manga del matadero, antagónicamente a lo que en realidad es un toro de lidia. Lo dicho: surrealismo. 

Ambas faenas se desarrollaron por los mismos parámetros: sublimación de la estética a categoría de canon; el bocato di cardinale de asistir al poderío de la churrigueresca, templar con temple lo ya templado de fábrica; el pasito atrás perenne en su recargado destoreo; y esa fatuidad moderna de administrar los tiempos muertos, de torear sin toro, que ahora se da tanto porque los bichos -los que torean algunos sobre todo- salen ya asfixiados, con las fatiguitas de la muerte, cuando se pegan un par de carreras. La casta, que no llega ni al cuarto, también tiene su peso: si entre tanda y tanda a un toro bravo, fiero y vivaz le das dos minutos para que piense, se oriente y se resitúe, estara usted muerto, o por lo menos la que se intuía como bella faena. A los de ayer, les podías dar cinco años para que se saquen la carrera de Derecho, que no se hubieran enterado de lo que va la vaina. 

La tarde discurrió entre sonrisas y lágrimas, como la película. Padilla, la cuadrilla de Manzanares, la plaza abarrotá, la músiquilla del maestro Tejera y la gente feliz, dando palmas por bulerías con las orejas.

Y con cuatro en el esportón -y en los telediarios- iba un expresionista. 



 

viernes, 23 de marzo de 2012

Memento mori







UTAC


















 Miura, Castellón, 22 varas. Abluciones de feroz belleza, una exquisita obscenidad en su máximo esplendor y punto álgido de una cinqueña vida a cuerpo de rey de la dehesa. El tercio de varas, reconquistado como epicentro de la batalla a muerte. Al aficionado el "so y el arre" del piquero les suena a sacramental réquiem por la bravura. Aquí no tiene cabida la pena, el toro, TORO, que pronunciaría Juncal poniéndo boca de versado besugo, se encarga de no dar congoja, si acaso no de una congoja disney, sino de la que imparte el temor a ver mañana alguna viuda con luto. Sucede al contrario, que como en la Antigua Roma, cuando un general, altanero por las victorias, se pavoneaba como un guajolote real entre procesiones de partidarios, siempre topaba con un siervo encastado que le susurraba al oído "memento mori", amo. Recuerda que vas a morir, mi señor. Menos humos, chaval. Y los seis príncipes de Zahariche, que han luchado en los tres tercios derramando sangre y leyenda, dando sustos y alegrías, grandes triunfos y jaquecosos tormentos, en cada bufido, hasta el estertor final, con tres cuartas de acero en los rubios, y tragándose la sangre, dieron miedo e infundieron respeto. Y los espadas no se libran del memento mori ni en el hotel. Qué pesadilla tan torera.


Pablo G. Mancha. Toroprensa























Por los mismos días, en Arnedo, a plaza llena, con toro chico y billete grande,  Manzanares, cosechador de premios y alabanzas, se pegaba topetazos contra las tablas por su mala fortuna -aquí ya sabemos que la suerte es monopolio del Cid, la buenaventura de matar cárdenos, para que la que semari, que tuerce el gesto cuando un juampedro calamochea, en la vida se ha echado las cartas, y mira que una gitana con grasia le gusta más que a un tonto un lápiz-. Su mal agüero esa tarde era uno negrito de Victoriano del Rio, que apenas se tenía en pié, no se pudo picar y andaba como un borracho. Él y sus hermanos parecían cabrillas. Al quitarse al enjendro del medio, recogió una banderilla de la arena, y se la llevó a Matilla, para que analizasen la sangre, que vaya usted a saber si ese toro hijo de artista, lo mismo no tenía los glóbulos rojos vestidos de flamenca, ni los leucocitos llevaban peineta, ni las plaquetas se rompieron la camisa cuando le tocaba embestir enclasado. El microscopio nos dirá, de aquí a unos días, si es que al final se ha llevado a cabo la prueba de laboratorio, la condición del toro, que lo mismo, y nosotros -con nuestros treinta tomos del Cossío- sin enterarnos, era bravísimo y merecedor de indulto, resolución que debería de aparejar el castigo con la silla eléctrica a la Autoridad, que no tuvo a bien ni dar una mísera oreja, haciendo caso omiso a la importancia con la que recogió el rehílete de la arena.

Mientras unos hacen de la tauromaquia un espectáculo total, incombustible al desaliento, dulcemente cruel y más estremecedor y placentero que yacer una noche con Scarlett Johansson y por la mañana darle puerta, otros se entretienen en buscar a través de microscopio los problemas de la Fiesta cuando la grandeza la han tenido ahí delante de sus narices, en el Desafío de Castellón.





miércoles, 7 de septiembre de 2011

La gestita cultureta de Talavante en Zafra



Con -¡ojo! que hasta el miedo se asusta- toritos de Daniel Ruiz, Nuñez del Cuvillo, Zalduendo, Garcigrande, Victoriano del Rio y Cayetano Muñoz.

No hace falta comentar nada más.

miércoles, 13 de julio de 2011

A su plín



















Veníamos avisados: ¡lagarto, lagarto!, que anda por aquí el Juli. Y efectivamente, lagartos salieron seis. De Guadalix de la Sierra, los que dejaron embarcar al ganadero, y que viajaron a Pamplona para vergüenza de la tauromaquia y de todos que parasitan de ella. Culpables hay muchos. Inocentes, ninguno. Unos por mangonear más de la cuenta, otros por consentir el abuso, y los que están en medio, por mirar para otro lado. A lo largo de la tarde nos hemos enterado que, además del lío con el toro burraco que se fué para casa, dos de los toros lidiados, el 49 y el 54, que han ido a parar respectivamente a Curro Díaz y Perera, estuvieron hace un mes en la Beneficencia de Madrid, dónde fueron rechazados por falta de trapío. Si estuviesemos hablando de otro sitio daría igual, porque la batalla está perdida, pero como estamos en Pamplona, en la Meca, nos encontramos convencidos de que todo esto no va a caer en saco roto y el próximo año se tomarán medidas. Es nuestro deseo.

No merece mucho comentario la tarde, que ha ido transcurriendo entre la capacidad casi innata del Juli para estar por encima de unos oponentes cuya capacidad innata reside, a su vez, en estar por debajo de su contrario. Con lo cual, ya me dirá usted, en dónde está la gracia, el arte o el poderío, si todo está conchabado desde un principio para que el final sea siempre el mismo: uno se va con las orejas que le faltan al otro. No pienso desgastar una tecla más de este teclado en describir las formas julyanas, todas las sabemos, a unos les gustan, y a otros no...

Completaban el cartel Curro Díaz, con sus destellos y su muleta eternamente retrasada, sin llevar al toro en un sólo muletazo, circunstancia que ya aburre. Cerraba la terna Miguel Ángel Perera, que dista aún mucho de ser aquel torero poderoso y mandón de antes de la gravísima cornada venteña, pero que está más entonado e inteligente que el año pasado. Sin triunfos -ni animales que le hayan dado posibilidades-, ha pasado con firmeza por Madrid y Pamplona, aunque pocos se hayan dado cuenta.

Hoy toca la del Pilar, y mañana, el fin de traca, con los Cuvillos -uno de 600 kilos no ha pasado el reconocimiento por falta de cara a las primeras de cambio-, que viene muy desiguales de presentación, anovillados, en lo que viene siendo su tipo, por otra parte. Y no creo que sea necesario advertir el nombre del torero que viene con ellos...

martes, 12 de julio de 2011

July, Torquemada del Toreo

Torosysanfermines



















Esta tarde se lidia en Pamplona la corrida de Victoriano del Rio. La primera, y casi  última, en la que asoman miembros del G-10. En este caso, son Perera y July, que es nuestro hombre.

Nos vamos a remontar unos meses hacía atrás cuando la casa de la Misericordia reseña en el campo, por medio de su conocedor, Miguel Criado, el hijo del Potra, una corrida muy seria de Victoriano del Rio. Entonces se apartan doce toros, de los que, normalmente, viajan ocho y se matan seis... Entre esa docena había de todo, unos que bajaban más pero que se adivinaba se podrían tapar por la cara, otros muy hermosos;  también tíos en toda regla; y, los demás, de Pamplona, sin exageraciones, pero con trapío. Pero delante de todos ellos, como patriarca de la camada, sobresalía un 26, que hoy es cinqueño, burraco, Bravucón de nombre y amplio de velas. Un toro como para enamorarse. Y allí que se quedó, aguardando junto a sus hermanos destino a Pamplona...

...hasta que llegaron a el Palomar los verdaderos dueños de las ganaderías: los toreros y su gente. En este caso, la de Julián López, el Juli. Que, como es normal en su caso, repudió el 26, se negó tajantemente a que fuera cargado en el camión, haciendo caso omiso de la gente de la Meca y sobre todo, de Victoriano y su hijo Pablo, dueños del toro y, que al fin y al cabo, son los que ven su nombre y apellidos anunciados en el cartel. Le tenían fé al burraquito, cuya imagen como uno de los protagonistas de los sanfermines ha sido publicada en revistas del sector, como 6 Toros 6 o Aplausos, amén de algún blog taurino más. La jugarreta se completa con que ese Bravucón, que han dejado tirado hace sólo algunos días, tiene ya díficil salida. Por edad y por trapío es difícil que pueda ser lidiado en un festejo ordinario. Casi imposible a sabiendas de lo que se mata en el ferragosto español y de los vómitos de sudor que le entran a las figuras cuando ven un pavo así. Su destino puede estar en el matadero o bien en una tienta a puerta cerrada.

Hasta aquí todo "normal" -por desgracia-, no es un hecho extraordinario. Aunque sí de poca categoría taurina y humana por parte del matador. Lo "gracioso" viene a partir del día nueve, en el que en el primer reconocimiento veterinario se desecha un victoriano por una cojera. Y ahí que el camión vuelve a Guadalix a por un remiendo que sustituya al cojito. Y no se les ocurre otra cosa al Potra y a los ganaderos, que embarcar, y digo embarcar cuando quizás debería de decir "secuestrar", a Bravucón, ese galán que el July no quería ver ni en pintura. En el más absoluto secretismo, como si fueran papeles de Estado, se lo traen a los corrales. Esperan a que se haga de noche, a eso de las doce, y con mucho sigilo, lo meten en un corral aislado, solitario, escondido del público, en el que nadie se pudiera percatar de su extraordinaria presencia. Y ahí, en un zulo al resguardo de los profesionales que lo repudian, pasó la noche.



Hasta que por la mañana se realiza el reconocimiento definitivo, y sale todo a la luz. Con el equipo del Juli por allí -desconozco si estaba el matador-, que cuando vieron al burraquito se les cambió la cara. Sólo faltó en el cuadro a Isabel Gemio soltándoles un "¡sorpresa, sorpresa!". El malestar fue grande, porque el malestar de los toreros cuando ven toros que asustan también es cultura. No hace falta decir que volvieron a repudiarlo, por segunda vez, como San Pedro a su Jesucristo, pero que medio aceptaron, a regañadientes, en un principio, ponerlo como sobrero.

Lo que pasó después, lo desconocemos, aunque lo imaginamos, ¿un telefonazo o una conversación con el matador, tal vez?. La verdad es que no lo sabemos, y aquí sólo hablamos de hechos concretos. El caso es que un rato después, la negativa a que se reseñara, ni siquiera como sobrero, fue tajante. Sin lugar a la negociación. Órden y mando de la figura que, además, en hecho insólito en la Historia de la tauromaquia, dejó ordenes dadas de impedir que Bravucón saliera de su zulo, que fuera visto por la gente y, sobre todo, prohibió que le echaran fotos al galafate. Sí. Eso mismo. Prohibir las fotos. De risa.

A estas horas del mediodía no sabemos si sigue allí o está en el camión, de vuelta a casa... Como aficionado, sólo me queda solidarizarme con el ganadero y su familia, que están que fuman en pipa, como los indios; y con Andrés Tirado, el mayoral, que ha vivido días amargos, y al que no le ha quedado otra, tal y como está montado el sistema, que tragarse la amargura para adentro. Cinco años criando toros para esto... para que luego sólo valgan para esconderlos...

Y de aquí un rato, a la plaza, a ver como le dan orejas a este Torquemada del Toreo que es el Juli, principal juez de ese Tribunal de la Inquisición Torista que es el G-10. Y que ya, medio año después de su formación, no engaña a nadie. Panda de antitaurinos.



Nota: No hace falta decir que dos de los victorianos que saltarán al ruedo, el 49 y el 54, están muy justitos de presentación...

viernes, 10 de junio de 2011

Toritos, paisa, bueno barato




















Nada queda de aquellas corridas de Beneficencia que eran el mayor estandarte de una fiesta del pueblo, en arte centelleantes como el rayo y rotundas como el trueno, solidarias con la comunidad y justas con la profesión, en la que las figuras compartían -y abrían, ¿por que no?- cartel con modestos triunfadores, y que en muchas ocasiones hacían que se quedara colicorta esa "extraordinaria" que siempre han vestido como coletilla. En definitiva, el mensaje más claro y nítido, sin necesidad de tuiters ni jefes de prensa, que se le podía mandar al resto de la sociedad: aquí lo tenéis, el Toreo es grande, tan grande que es capaz de empequeñecer a todos los que estáis en su contra.

Pero esta de 2011, ha servido, como todo lo que tocan estos que son figuras, para empequeñecer al toro, y mandar de paso el mensaje que firmaría cualquiera de los de la verdura, que esto de los toros es una pijada infame que de auténtico no tiene nada. Anunciados en este rastrillo que tiene de benéfico lo que Molés de Tomasista, los encargados de vender vulgaridad -de varias puestas, de segunda mano- en sus tenderetes han sido el maestro reverendo Mora, Morante, el que escacharra los relojes, y Juli, el torero más poderoso de la historia, en los corrales, claro. Los animalejos, de Victoriano del Rio, del encaste de siempre, seis bichos asquerosos que maldita sea el día en que los parió la vaca y la noche en la que no se los comío la zorra, para vergüenza de todo el que se confiese amante y defensor del Toro.

El de Plasencia, que lanzaba a los cuatro vientos "¡tooo-re-ría, traigo la to-re-riiiía!", resultó ser más que un burdo falsificador, un chanelante que, por llevar más años que la Tana con el chiringuito abierto, cree tener licencia para todo, hasta para adulterar las reglas más básicas del toreo y querer vendernóslas como material de primera calidad. Un tenducho más allá, un hombre de tez morena se empeñaba una y otra vez en vendernos un carro de desidia y otro de pena -la que sentimos por ver como se hunde un torero así-. Regentaba un puesto que tenía de todo y a la vez no tenía de nada. Un poquito de esto, un poco de lo otro, y una mijita de aquello, una macedonia de baratijas que por muy brillantes, chillonas y aparatosas, no dejaban de ser artefactos postizos. Con la sinhueso tampoco se manejaba mucho, un par de eslóganes, de los que se escuchan en casi todas las plazas, y punto; uno, que se da cuando alguién con clavel se interesa por el ganao que allí normalmente se vende, al que se le suele responder con un: "torito, paisa, bueno, barato, medio torito bonito"; el otro, cuando alguno de los del Siete -que miran pero no compran-, le pregunta por el Toro, por uno de Cuadri, Miura o el que sea, y ahí que viene el "morantito no intiende, reloj parao sí, pero Toro no intiende".  Ni lo entenderá, y  menos mal que los que no somos morantistas no tenemos que suicidarnos ni cosas de ésas. Y Juli, que traía el carromato lleno de importancia, poderío, temple, orejas, mando, oficio, y todas esas cosas que tanto se venden en otros mercaos, aquí... como que no.

Pero la culpa de que a éstos les dejaran meterse a quincalleros en la primera plaza del mundo es de Abella, ese al que trajeron para darle señorío y lustre a la CAM, y que por lo visto antier, ha terminado siendo como esa gitana vendefajas llena de verrugas que se erige en matriarca del mercaíllo, la que da el visto bueno al género y elige a los mercaderos. Abella, el autor intelectual de las miserias venteñas.

jueves, 9 de junio de 2011

Beneficencias

De Agustín Hervás

...Pongamos que Morante no tuvo suerte con el lote y pongamos que solo nos deleitó con algunos detalles. Todo parece indicar que a Morante en esta temporada no le acompaña la suerte en los sorteos de las plazas serias. Pongamos que Juan Mora va de pasota y nos alimenta con cuatro tonterías que se inventa sobre la marcha a lo que algunos le llaman torería, y debe ser verdad pues Mora se beneficia de esa torería. Y pongamos que El Juli nuevamente ha sido el único que se ha beneficiado de la tarde de la Beneficencia ya que ha demostrado dentro de las limitaciones de los toros ser el toreo más cualificado y preparado del escalafón, aún sin poder beneficiarse de ello completamente...


De Carlos Ilián

...Y para más abundancia de datos: el ganadero había reservado, por si acaso, una corrida para José Tomás, en el supuesto de que el torero pudiera llegar a tiempo para actuar en Madrid. Y esa corrida no podía ser otra que la reseñada finalmente para la Beneficencia. Entonces, ¿qué pudo pasar para que finalmente se lidiara un saldo, absolutamente desigual, donde había novillotes al lado de zambombos y toros de castita al lado de mansos de carreta?. La sospecha es evidente: allí alguien metió mano y revolvió para elegir a capricho. Al menos eso es lo mínimo que se puede pensar sobre la corrida lidiada ayer en Madrid...

domingo, 13 de marzo de 2011

Regalos envenenados. Barrera y el sobrero.

Puro Berlanga. El maestro buscando a la alcaldesa, para que llame al presidente, para que éste llame al que se sepa el Reglamento, para el que se sabe la norma le dé, o no, permiso para echar otro toro. Foto: Alberto de Jesús




Plaza de toros de Valencia. Feria de Fallas. Primera del ciclo. Lleno de no hay billetes. Toros de Victoriano del Río y de Cortés para Enrique Ponce, Vicente Barrera y el Juli. 



Se celebraba la reinauguración de la plaza de toros de Valencia, un acto pomposo, anunciado a bombo y platillo, con el que algunos políticos se han pretendido apuntar un tanto por el simple hecho de cambiar el aspecto de la gradería de una plaza que cuenta con siglo y medio de historia. Cuando pongan la cubierta es de esperar que hagan otra reinauguración. Ya metidos en faena, antes de empezar el festejo, se obsequió con una placa conmemorativa, supongo, a Vicente Barrera, diestro valenciano retirado como quien dice, y al que se le ha dado la oportunidad de estar en Fallas en detrimento de otros, ¡ay Urdiales!, en forma de homenaje. El caso es que la tarde se convirtió en el Festival pro Vicente Barrera.

El ganado, digno de tan cascabelera cita, con animales feucos, chicos, muy mal presentados, unos entipados en la lagartija serrana, muy abundante por la sierra de Guadalix, otros, como el sexto, amorfo en sus hechuras. En cuanto a presentación, sólo se salva de la quema el cuarto. Un fraude para la afición levantina, que paga a precio de billete de bussines class viajes en clase turista. Eso era por fuera, porque por dentro, yacían la más absoluta podredumbre, estériles de casta, inválidos como un veterano de la guerra del Vietnam, dieron con sus esqueletos varias veces por los suelos. No hemos tenido que lamentar la pérdida de ningún rocín en el tercio de varas. El quinto, tan descastado y parado que no pudo terminar de hacer su trabajo, se murió apuntillado por un tercero después de echarse cuando no iría más de media faena. El garbanzo blanco de la corrida ha sido el buen tercero, cumplidor sin más en varas, y que regaló veinte embestidas francas para terminar rindiéndose al final. En séptimo lugar saltó a la arena el sobrero de Zalduendo, que resultó según tipo y comportamiento de la casa: una porquería soberana.

No merece demasiado la pena explayarse en la labor de los toreros. A Ponce se le vió como siempre, contra el toro de siempre y sus maneras de siempre. Para unos habrá estado bien, sin más; mientras que para otros ha aburrido sin más, pero bien. Vuelve a dejar la sensación de que es un torero que no tiene nada ya que contar, más aún si renuncia a las grandes citas, que es donde se ve más exigido de sacar a reluciar su maestría, que la tiene.

Vicente Barrera, del que decían en la retransimisión que se parece a Manolete, por esa comparación simplista y facilona en la que cualquier torero que haga su eje más vertical ya es el Monstruo*, topó con un lote soso e inválido. El quinto, como hemos reseñado anteriormente, murió de descaste. Su primero, pasaba y se movía con la misma expresión del que oye llover, con la famosa toreabilidad por bandera, se dejó hacer y no se vió correspondido. Sin alma, abúlico, apagado, Barrera no fue capaz de calentar a un personal que no necesita de mucho combustible para caldearse. La vergüenza, indigna, vino con el séptimo, un pitorrito de Zalduendo, regalado en moda importada del otro lado del charco. Con la plaza ya vacía, pues había empezado a llover a la muerte del sexto, seguramente de manera profética, pues estas materias negras de Zalduendo son para la tauromaquia como una de las plagas de Egipto. Dicen los estudiosos del reglamento que tiene un vacío, y que por ello suceden estas cosas. Yo no iría tan allá, pues con un poco de torería y profesionalidad esto no pasaría. No es entendible, ni excusable, que Vicente Barrera negocie en el burladero y barrera con la alcaldesa de Valencia, el padre del Juli -que no tiene porqué estar durante la lidia en el burladero de matadores-, el presidente de la Diputación o Isidro Prieto entre otros. Sólo faltó allí la mujer barbuda. Es de buen compañero, y buen torero, estar atento al ruedo cuando hay un tio jugándose la pelleja. Creo que le cortó una oreja, y tan contento. Tanto que amenaza con volver.


El Juli le dió fiesta al tercero, bravucón y noble. No estuvo por encima del toro. En su haber, la mano baja, arrastrando la muleta, sin perderle pasos al oponente, que por momentos embestía con cierta transmisión. En su contra, el poco ajuste, ninguno, la falsa hondura del muletazo, desplazar al negrito para afuera y lejos no es torear hondo. Sorprendió tambien negativamente la falta de temple, uno de los puntos fuertes del torero de Velilla, que dió muchos muletazos -otro de sus "puntos fuertes"- de una manera muy acelerada y descompasada. No mató a la primera y perdió las dos orejas. Al toro, se le ovacionó, injustamente.  En el sexto, con hechuras más para topar que embestir, estuvo envalentonado, sin volverle la cara a un animal que llevaba la suya por los aires y que no se pirraba por seguir las telas del madrileño. Como no anduvo muy acertado ahora tampoco con los aceros perdió otra hipotética oreja. Tampoco estuvo fino Julián yéndose nada más doblar el séptimo, sin despedirse de la plaza saliendo por la puerta de cuadrillas. Sus motivos tiene: torea el domingo por la tarde en Olivenza y tiene que viajar. Colaría sino fuera porque Ponce torea también el domingo, y por la mañana, en Olivenza y no abandonó la plaza antes de tiempo... 

Detalles, hay que cuidarlos.



* Hará un par de semanas, el bueno de Gerardo Ortega, en el programa radiofónico "Va por Ustedes" (Onda Cero Navarra) comentó que Thomas Joubert "Tomasito" se parece a Manolete hasta hablando. Que ya es coincidencia, que compartan acento un cordobés de principios del siglo XX y un francés de principios del siglo XXI. Y raro que alguien conozca perfectamente el timbre y tipo de voz de Manolete...

sábado, 22 de enero de 2011

Beneficencia S.L.





Tercera semana del año y ya tenemos completo y anunciado a bombo y platillo el cartel del que es, en teoría y por historia, el festejo más importante de la temporada: la corrida Extraordinaria de Beneficencia. Espectáculo cuyos mayores beneficiados ya son, cómo no, los tres matadores que se anuncian en ella: Juan Mora, Morante de la Puebla y El Juli. Los toros -afeitados y manipulados legalmente: fundas- serán de Victoriano del Rio, de los pocos dignos representantes del encaste bodeguero que hay en la actualidad. 

Hay que aclarar que viendo como está el panorama en el escalafón, sonaría a acertada la composición del cartel como uno de los platos fuertes de San Isidro. Juan Mora bien puesto está, por dos motivos: se lo ha ganado con el mejor toreo del año, y porque ha sido readoptado como último representante, una vez retirado Esplá y salvando las enormes distancias entre el toreo de ambos, de una añeja torería y una manera de entender el oficio, que es la que tanto demanda un gran sector de la afición venteña. Morante de la Puebla es, Tomás aparte, el que más pasiones desborda y más público arrastra hacia la demencia y el tendido. Y si el apoderao Curro Vázquez se "equivoca" y sale el toro con pizca de interés -nunca pasará de la pizca estando tan funesto consejero de por medio- es posible que veamos el mejor toreo que se puede hacer en nuestros días. Y El Juli, está bien que venga a dar la cara, como triunfador de la temporada, proclamado por la vanguardia elitista del taurinismo.


¿Dónde radica entonces el problema? Pues en que la corrida de Beneficencia debe de cerrarse con alguno de los triunfadores de San Isidro y alguna de las revelaciones de la temporada. (Casi) siempre ha servido como acicate para que vengan a jugarse la pelleja -toreando, naturalmente- en la isidrada. Habrá quien sostenga que ésta ha sido siempre cita para las figuras, afirmación que es auténtica. Como también es verdad que esas mismas figuras llegaron a serlo gracias a triunfos palpables, a puertas grandes del toreo y a tardes a cara de perro, afrontando la responsabilidad del puesto, acudiendo a todas las citas y sin caer en el tiquismiquismo a la hora de elegir compañeros bípedos y cuadrípedos. Tambien sería bueno adquirir el sano hábito, despojado del ámbito de la tauromaquia, de obrar con justicia: la balanza en la que se mide el reconocimiento del torero debe de estar compensada con los méritos contraidos en la arena. El que quiera Beneficencia tiene Fallas -por decir algo-, Abril y San Isidro para "comprarse" un hueco. Y si no salen compradores hay otras fórmulas: traer a estos mismos, hacer un mano a mano, traer a otros parecidos a los anteriores a sabiendas de que tampoco iba a cambiar demasiado el número taurino. Lo que sí sobra, es tiempo. La plaza de Madrid y la historia de la Beneficencia, cuya primera edición data del 1856, no tienen porque andar corriendo en enero detrás de los toreros, por muy figuras y muy amigos de los políticos que sean.


jueves, 16 de diciembre de 2010

Estado del toreo -por contarlo de alguna manera-



Nos enterábamos a media mañana, a través del periodista Pablo G. Mancha, del afeitado de un par de toros corridos en la última feria riojana de San Mateo. Estos toros -hacemos un gran ejercicio de cristianismo llamando a esas masas negruzcas tan benévolamente- corresponden a las ganaderías -por llamarlas de algun modo- de Torrestrella y Victoriano del Rio. Su lidia -por designar lo que se hace con las masas de forma simple- correspondió, respectivamente, al torero banderillero -por describir su actividad de cierto modo- Fandila y al figurón -investido así por muchos a los que les importa poco lo que pase con las masas negras - Enrique Ponce.


Se da la casualidad -por explicar tan fortuito hecho de manera comprensiva- de que en estas dos ganaderías, emblema del encaste Domecq - todas las masas negras lo son-, ya se colocan fundas y se da buena ración de mueco, vergüenza y tormento a sus toretes. Circunstancia que, al parecer, no será suficiente -adjetivo que a su vez nunca llega a ser suficiente- para que los maestros -algunos declarados así por públicos y medios, otros autonombrados por ellos mismos- se encuentren cómodos delante de los cuernos -se llama así a la parte biológica que se echa de menos cuando uno ve una masa perteneciente al encaste negro- de la bestia.  

El caso es que echando un vistazo a los medios de comunicación taurinos -cada uno de su padre y de su madre, pero todos huérfanos de credibilidad- a estas horas (21:23) la noticia no aparece por ningun lado -será por eso, porque ya estas cosas no son noticia-. 

Así, en Aplausos la cosa está que arde, pues vemos en portada, y bien clarito, que Belén lo tiene crudo, y va a tener que remontarle dos goles en campo contrario a Arruga. Con lo duros que son los maños en casa. Burladero saca a pasear su lado más solidario, precisamente hoy. Si es que el que nace bueno, nace bueno. Sin embargo, en Mundotoro lo han bordado: Enrique Ponce da el cante. 


Lo triste de verdad es que el día en el que a un Cuadri se le astille un pitón en Ejea de los Caballeros con un Sánchez Vara delante, saldrá publicado hasta en el BOE. Y se declarará el Estado de Alarma.


Y es que las figuras no se conforman con afeitar pitones, también tienen que darle un repaso con la escofina a las informaciones.



lunes, 12 de julio de 2010

Se les van como vinieron: sin torear

Con un cuerno por dentro de la muleta y otro por fuera. Esto ya no es ni pico. Se puede decir que lleva toreado el 50% del toro. Manolo Moreno.



Plaza de toros Monumental de Pamplona. San Fermín. Octava de feria. Lleno. Toros de Victoriano del Río para Curro Díaz, El Juli y Alejandro Talavante.



Debutaban los toros de Victoriano del Río, con sangre Domecq, en la plaza navarra. Y no lo han hecho con mal pie. Ganaderías como ésta o la de Fuenteymbro demuestran que el encaste Domecq, por sí sólo, no deja de ser un encaste más, tan válido como cualquiera. El problema está en manos de sobre quién recae la decisión de seleccionar y trazar la linea de una ganadería. De los de esta tarde, que han sido toros de plaza de primera categoría, pero no de Pamplona -exceptuando el lote del Juli-, que es de categoría especial, han embestido, con posibilidades para el torero, cinco, que no es cuestión baladí. Primero, especialmente bueno, empujó con fijeza en varas, y embistió con transmisión y nobleza. El toro de la feria, por ahora. Los demás, quitando el sexto, se fueron con demasiadas orejas al desolladero. Se repite la historia de este año, en cuánto sale un toro con algo que torear deja desnudo al torero. La terna, por debajo de la corrida. Y eso que salir premiado en esta plaza es cosa de niños. Puntúa alto Victoriano en su presentación en Iruña.



Curro Díaz se ha empeñado, con ahínco, en perder el buen lugar que ocupa en el corazón del aficionado. Se ha negado apostar de verdad, por el toreo del bueno, sabedor de que es un matador que gusta, como pocos, y que la gente se conforma con las cuatro cositas pintureras, llenas de gracia, pero vacías de autenticidad. El que abrió el festejo, se le fue sin torear, y para más inri, lo desbordó en muchos momentos en la faena de muleta. Le repetía una y otra vez y el linarense no pudo, o no supo, dejarsela puesta, se la traía a la cintura, dónde con medio pase, y una composición un tanto exagerada pretendía que aquello pasara como bueno. Con el cuarto, que tenía la misma clase pero no esa transmisión, volvió a estar por debajo. No se puede cimentar una faena en el trincherazo y el pase de pecho. Curro Díaz, y su concepción de toreo, necesitan una reflexión.



Volvimos a ver la dimensión de torero que tiene el Juli. Tuvo enfrente dos toros imponentes, los mejores presentados de un mal enlotada corrida, que tuvieron sus posibilidades, pero a los que el bueno de Julián no los quiso ver por dónde torean los hombres. Torear al natural, frase bella, en peligro de extinción. A su primero le instrumentó una faena basada en el pitón derecho, en la ligazón de innumerables pases, cosa que gusta a las gentes de casi todos los lugares, pero que nada tiene que ver con parar, templar, mandar y cargar, que eso son cosas para Frascuelo, que no sabe ligar, cuidar, medir, ni estar importante. Cuando se la cambió a la zurda, y se puso a acompañar la embestida del toro, pasó el autobús de la selección española con la Copa del Mundo, entre el toro y Julián. Qué malo es -sin paños calientes- toreando al natural. Una estocada a capón le valió para pescar una oreja, con fuerte petición de la segunda y robo presidencial según el movimiento taurino. Con el quinto, el más grande de la tarde, y el más inválido, anduvo porfión, profesional, que se dice ahora, y poco más. El burel, cuya condición boyar se fue acrecentando con el paso de la larga faena, no sabemos si por descaste o por aburrimiento, le pegó una cornada en los testículos, en un exceso de relajación. Mató nuevamente a capón y le dieron otra oreja que le valdrá para seguir rompiendo todas las clasificaciones y escalafones importantes. Lo que no se espera es que rompa a torear bien.



Ver a Talavante se ha convertido en un mal dolor de muelas. Vale que el sexto no tenía juego como para estar mucho más que dispuesto, pero con el tercero no tiene excusas. Nobles y sosos, toro y torero, de ahí no podía salir nada apetitoso. Con una vulgaridad extrema y una falta de amor propio más que preocupante, el camino se le pone cuesta arriba. Y maneras de alpinista no tiene.



No quiero acabar sin presentarle todos mis respetos, a Pedro Muriel, tercero de la cuadrilla de Curro Díaz, que hace unos días ha recibido una brutal cornada de la que le mandamos fuerzas para que salga adelante, sabiendo que hay huellas que nunca se borran. Un profesional como la copa de un pino y un torero de los pies a la cabeza. El primero de julio enterró a su hija, con ocho meses de edad. Que descanse en paz. Y mucho ánimo para la familia.

martes, 25 de mayo de 2010

Los fuera de la ley


2 de Junio de 1904. Undécima de abono. El público baja, e invade el ruedo para impedir la lidia del primer toro. Todo tiene fin en este mundo, hasta la paciencia de los aficionados a los toros.




Madrid. Plaza de toros de Las Ventas. San Isidro. Corrida de la Prensa. Lleno. Toros de La Quinta, Nuñez del Cuvillo, Domingo Hernández, Victoriano del Rio, El Ventorrillo y Toros de Cortés.





Estos señoritos que se visten de luces, se compran cortijos y yacen con nobles señoritas con tetas enfundadas en silicona o polietileno, cómo los cuvillos y demás, han tenido la osadía y desfachatez de faltar al respeto a la mayor afición del mundo, además de menospreciar y pervertir un arte que cuenta con más de tres siglos de historia. Trescientos y pico abriles que estos pollos, que suman entre los tres veintidós años de alternativa y la friolera de tres Puertas Grandes de Madrid, se quieren cargar, a vuelapluma, porque a fuerza de repetirles que son los nuevos gallitos del toreo se han subido a un trono del que no hay quien los baje. Y van ellos, tan valientes, tan honrados, con sus caras de sacacuartos y sus almas de ladrones y nos meten toda la mierda que han sido capaz de rebuscar sus cuatreros o veedores por la piel de buey. Por encargo, las paellas. Los toros, sorteados, como manda la ley y la razón.




El Juli ha vuelto a salir de Madrid, si es que alguna vez entró. Con mala cara toda la tarde, rumiando el desastre. No es fácil, ni mucho menos, camaleonizar el delito, son pocos los cacos a los que no les casteñetea el labio o le sudan las manos cuando les toca ser interrogados. Pues imagínense hoy como estaba Julián, a sabiendas de que casi cincuenta mil ojos y veinticinco mil gargantas estaban atentas, dispuestas a no seguir tragando, que bastante anchas se nos han quedado las tragaderas después de veintitantas tardes de burla. Trajo debajo del brazo, para callar bocas, un toro de La Quinta, un santacoloma, para intentar pulgar su culpa. No cuela. Un santacoloma al que se suministra dos medidos picotazos mosquiteros y que sale medio inválido. Algo no cuadra. O sí, estando el Juli de por medio. Con el vaco de Victoriano del Rio, al que no quiso que se le picara, no se complicó la vida y su faena se argumentó en unos cuantas tandas derechistas que terminaron de crispar al personal. Todavía hay quienes disculpan a Juli, poniéndolo como triunfador de la tarde. Julián siempre se va de rositas... Como dice un proverbio árabe: los buitres sacan provecho hasta de la peste.



Perera se trajo, entre otros que se volvieron a sus fincas con el rabo entre las patas, a un Cuvillo, de nombre Utrerete, un acierto, el nombre, y un Ventorrillo con el que se hartó de dar mantazos con un trapo rojo. El Cuvillo, mientras perdía las manos y camballeaba de un tercio a otro cantaba la coplilla: `a la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco´. Hasta tres veces probó la arena: la primera porque resbaló, la segunda porque tropezó y la tercera para despejar las dudas. Con Perera tampoco las hay: es un mediocre.



¿Y Cayetano? Cayetano para lo único que tiene que pisar esta plaza es cuando haya tenis y eventos progres, dónde van los guapos de España a lucir el body. Otro al que le echaron para atrás unos cuántos en los corrales, trayéndose de remiendo un toro de Cortés que más bien parecía un cabro montés. Anteriormente se las vió con uno del segundo hierro de Garcigrade con el que dió la verdadera dimensión de su toreo. Según Manuel Caballero, el speaker del Plús, la faena careció de uniformidad y unión porque el toro no era `monorítmico´. Pues va a ser cuestión, a partir de ahora, de poner a esos toretes artistas a estudiar solfeo desde añojos. Todo sea por el bien de la tauromaquia.

domingo, 21 de marzo de 2010

Denuncien si los ven por su plaza




Festival benéfico a favor de la lucha de Simón Casas contra la integridad y la vergüenza. Toros de distintas ganaderías: 1 y 1º bis de Juan Pedro Domecq, pura basura; 2º Nuñez del Cuvillo, parecido a un dibujo animado; 3º de Garcigrande, manejable; 4º de Manolo González, feo y descastado; 5º de Victoriano del Río, noble y enclasado; 6º de Garcigrande, descastado; 7º del Capea, inválido.



Resumiendo, que es gerundio, y estamos de Fallas hasta los mismísimos colodrillos:


Enrique Ponce, una de dos: o tiene muy poca vergüenza o se cree que somos muy tontos. Después de ver lo que ha elegido él mismo en la feria, se pregunta en los micrófonos del Plus: `` no me han embestido, ¿qué toreo?´´. No merece ni respuesta.


Morante de la Puebla, sigue a lo suyo, sabe que le van a cantar cualquier monería que haga. Y si no le apetece torear y abrevia, dirán que eso también es de toreros. Más cuento que calleja es lo que tiene.


El Juli dicen que tiene el cetro. Ése mismo que tuvieron Paco Ojeda, Espartaco o Pepito Arroyo. El del toreo de mentirijilla.


Fandila, con buen deportista que es, sigue con sus estadísticas. No sé cuántas corridas, otras tantas orejas y otros pocos autógrafos. ¡Qué gran esquiador hemos perdido con el Fandi! o ¡que torero de multitudes perdimos con Paquito Fernández Ochoa!


A Sebastien Castella le tocó un buen toro al que se hartó de darle pases sin ton ni son. En otras manos, el toro hubiera sido de lío. Fue muerto de un navajazo alevoso. Pues con todo esto, le pidieron el rabo. Si lo llega a torear bien le piden la plaza. O un puesto en la Diputación.


José Mari Manzanares no tuvo opciones y tampoco se complicó la vida ante un antagonista descastado. Otro que tampoco tenía toros en la cabaña brava para elegir. De hecho, desde que tomó la alternativa no ha visto nada más que terneros aleonados, como mucho.


Cayetano, con sus limitaciones, estuvo al nivel de sus compañeros de cartel. Lo que no habla muy bien de ellos. Pinchó en numerosas ocasiones y eso le privó de tocar pelo en tan amable festival.