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viernes, 8 de junio de 2012

El Oro de la Carpa

Juan Pelegrín





  Como me tengo por una persona que gusta ver de toros, sin complejos, pero con decencia, me perdí, con gran alegría, la Beneficencia 2012, que diría Gallardón. De igual modo he procedido con la gran mayoría de este San Isidro, que es una feria que tal y como está montada, interesa más bien poco, y justo es decir que no solo por la sopranesca empresa, que otear el desolador panorama de toreros y ganaderos aferrados a la gallina de los huevos de oro del arte ditirámbico y caersete los palos del sombrajo es todo un uno.  Profesionales, como se dice ahora, como si hablásemos de fontaneros o gigolós, que se han convertido en pájaros de mal agüero para este aficionado cansado.

Sí que ví, con una sonrisilla mouriñesca, que es como la mueca de la Gioconda, pero en plan Harry el Ejecutor, la salida a hombros de Alejandro Talavante, laureado entre chonis sicópatas y canis castizos, hechos a la madrileña, como los callos de Casa Paco, y que, junto al toreo hermafrodita de Manzanares, es el contrabando artístico que están colando los sevillís en la capital del reino a través del AVE. 

Sobre el Tala, que seguramente no pasaba tan mal rato en una plaza de toros desde que mataba los Adolfos, los mismos que le habían pedido dos orejitas, una por becerrote, saltaban y huroneaban, como una manada de leones jalándose a Bambi. Y uno no sabía si estaba viendo a un torero salir entre vítores por la Puerta Grande de las Ventas del Espíritu Santo o a una milicia de almonteños saltando la reja para sacar en procesión a la Blanca Paloma. 

Fervor, trapicheo, paroxismo artístico, farándula, un espectáculo repelente, casi tan bochornoso como el que se produce tarde sí y tarde también dentro de la plaza, ya su plaza, plaza de artistas, que no de valientes, plaza de abortos juampedreros, raramente ya de Toros, y plaza para turistas, claveleros y analfabetos taurinos, con fortuna también de unos pocos benditos a los que -por lo menos para la simplona masa de público que nos subvenciona la Fiesta- de nada les vale que su afición, cimentada en la plaza a base de isidradas y domingos caniculares, beba de las fuentes de Chenel, Bienvenida o Esplá, ni que hayan echado los dientes de leche en el Batán, viendo los toros de Escudero Calvo, Isaías y Tulio Vázquez o Concha y Sierra. Aficionados de casta y reata que por mor de las corrientes vanguardistas, tan monótonas y nazis -buscan una raza superior de cretinos que solo piensen de una forma, sin rechistar y pasando por taquilla-, empezaron siendo tratados de talibanes, ya van por reventadores y lo siguiente será montarles un Guantánamo en el tendido Siete.

Son los de la Carpa, que se han creído que son cultura, así, porque sí. Porque un día invitan a una coplista que va y lo dice, y al otro, un escritor al que un negro le escribe los libros va y lo dice, y al siguiente uno que, borracho, hace veinte años, disertó sobre el milenarismo en la Primera, va y lo dice, y al día que hace cuatro, una muchacha que presentaba el Waku Waku, va y lo dice... y así, una larga y postiza pasarella de tertulias sintéticas y artificiales que intentan aferrar el toreo a su última gota de vida mientras el viejo aficionado abandona las plazas, aburrido y hastiado de tanto cantamañas.

 La imagen que no dan los del Plus es la de esos canis, abandonando la Puerta de Madrid, por la calle de Alcalá para abajo, camino de uno de estos establecimientos donde se mercadea con el elemento químico número setenta y nueve de la tabla de elementos, vendiendo los jirones del Tala, que es el vil metal extraído de las minas culturales de la carpa, que es el oro de Moscú al que le escriben los revistosos y que el taurinismo olisquea como podencos en el coto. 

Oro que será nuestra ruina.









sábado, 21 de abril de 2012

Ahí va un expresionista



















Toros de Victoriano del Rio y Toros de Cortés -tanto monta, monta tanto-, abecerrados y con edad, novillajos viejos, primero y segundo cinqueños, mientras al tercero le faltaban tres meses para los seis años, sin que por ello impusieran seriedad. Justos de fuerzas, nobles y colaboradores, seis paradigmas del toro moderno. Juan José Padilla: pinchazo, perdiendo muleta y estocada entera, volviendo a perderla (saluda ovación desde el tercio). Estocada hasta la bola (ovación con saludos). José María Manzanares: gran estocada recibiendo (dos orejas). Nuevo estoconazo en la suerte de recibir (dos orejas). Alejandro Talavante: estocada (es obligado a saludar una ovación). Pinchazo y estocada trasera y caída (ovación con saludos).


Como un belmontillo, traspasando a hombros, entre vítores de ¡torero, torero! el umbral de la Puerta del Principe, que ya es como la entradilla de su casa, abandonaba Manzanares la Maestranza. En realidad el único parentesco que guarda Manzanares hijo con la anciana tauromaquia, es éste, que no es despreciable en los tiempos de enfermizo desapasionamiento que corren, el de arrastrar pasiones y arrebujar beligerantes detractores y románticos partidarios en torno a su causa. A Belmonte, o a Domingo Valderrama -que tampoco hay que ponerse excelsos- otra Sevilla taurina, que olía igual a azahar, pero menos a cachuli, también les gritaba aquello de torero, torero, que si fonéticamente, a pesar de la erosión del tiempo, sonaba parecido al clamor manzanarista, poco tiene que ver en su semántica. El torero, torero, de otras épocas, que no por ser antiguas tienen que ser mejores, pero que en esto del toreo suele ser ley que se cumple, era un elogío a la hombría que escondía una venenosa mezcla, el jarabe de la afición, de envidia cainita y devoción quinceañera hacía el ídolo: Qué cojones tiene Domingo, me río de los del caballo del Espartero. ¡Juanito, sólo te falta morir en la plaza!

El torero, torero con el que tan guapamente arrearon a hombros los muchachillos sevillanos a Manzanares, era más una manifestación panegírica adecuada a los tiempos, en los que el torero antes que conocedor, lidiador y matador es artista. En base a esta nueva democracia taurina, que saborea y entiende antes la obra de un artista que plantea que lo real no es aquello que vemos en el exterior, sino que lo que surge en nuestro interior cuando vemos o intuímos algo -gato por liebre, monas por toros-, el diestro alicantino cortó cuatro orejas, dicho sea de paso, a un lote que de pertenecer a una corriente cultural, sería la surrealista. Novillotes con cara de viejos, escurridos de carnes y cómodos de perchas, masas de carne que se movieron durante los tres tercios como corderos que adelantan pasos en la manga del matadero, antagónicamente a lo que en realidad es un toro de lidia. Lo dicho: surrealismo. 

Ambas faenas se desarrollaron por los mismos parámetros: sublimación de la estética a categoría de canon; el bocato di cardinale de asistir al poderío de la churrigueresca, templar con temple lo ya templado de fábrica; el pasito atrás perenne en su recargado destoreo; y esa fatuidad moderna de administrar los tiempos muertos, de torear sin toro, que ahora se da tanto porque los bichos -los que torean algunos sobre todo- salen ya asfixiados, con las fatiguitas de la muerte, cuando se pegan un par de carreras. La casta, que no llega ni al cuarto, también tiene su peso: si entre tanda y tanda a un toro bravo, fiero y vivaz le das dos minutos para que piense, se oriente y se resitúe, estara usted muerto, o por lo menos la que se intuía como bella faena. A los de ayer, les podías dar cinco años para que se saquen la carrera de Derecho, que no se hubieran enterado de lo que va la vaina. 

La tarde discurrió entre sonrisas y lágrimas, como la película. Padilla, la cuadrilla de Manzanares, la plaza abarrotá, la músiquilla del maestro Tejera y la gente feliz, dando palmas por bulerías con las orejas.

Y con cuatro en el esportón -y en los telediarios- iba un expresionista. 



 

miércoles, 11 de abril de 2012

Cite julyano



















Galería del Domingo de Resurrección en la Malagueta 
Por Pepe Pastor Clic AQUí


En la forma de citar está la verdad o la mentira
Alfonso Navalón Clic AQUÍ



sábado, 17 de marzo de 2012

La bacalá nacional

Bacalá en la Plaza de "toros" de Valencia



No digo yo que en otros tiempos no lo hubiera, y no descarto que en estos aún haya goterones errantes de torería por ahí desperdigados, pero esto del arte me parece una bacalá que han reinventao de aquella manera cuatro interesaos para tapar las carencias de tres cuartas partes de la cabaña brava y las vergüenzas, miedos e incompetencias de lo más granado del escalafón, sea quien sea el que ocupa esos lujosos puestos. Para ello no han dudado en provocar el derrumbamiento de los pilares de la tauromaquia, los sabios quehaceres delante del negrito, las maneras clásicas de mandar en el toro, de llevarlo y traértelo, de presentarle la muleta, el dar ese pasito más allá que convierte las femorales, a cada lance, en una ofrenda ritual, que recalifica los sacrificados terrenos de invasión en un altar que eleva al torero, como un dios, sobre el común de los mortales.Torear, leches, que parece que ya nadie recuerda, o no quiere recordar, lo que toda la vida de dios ha sido torear.

En Valencia estamos viendo mucho de esto, de la mentira que se traen con el toreo del bueno, ese que nosepuéaguantá y que aún así, aguantamos como estoicos, pagando como primos, una tarde, una feria y una temporada tras otra, con un arte masacrado por la pena y poco respeto que imponen los toros, cuyo descaste, asola como una puta leucemia, las millones de vetas tocinosas en las que se ha convertido el toro de lidia, y no es sólo la sangre que viene de tal o cual casta, que vistó está, y por desgracia con cada día menos excepciones, que la peste de la nobleza chochona es una mal endémico y generalizado. 

Ayer fueron los garcicumbres, el otro los atanasiardos de Valdefresno, hoy le toca a Zalduendo y mañana será otra, si es que antes no acaba en el matadero, una más de tantas que nos esperan, las que protagonizan, y no muy a su pesar, si no todo lo contrario, que lo hacen con el ganadero sacando pecho y el mayoral grabando con la Polaroid desde el callejón, el triste descenso a los infiernos de un espectáculo estremecedor, selvático y real como la vida misma, a categoría de pasatiempo gore para verduleras fanáticas de todo lo que tenga tufillo a moderno.

No hay crítica, ni crónica, ni telegrama posible al festejo de ayer, fotocopia de antié y de mañana, las tardes se han convertido en monotemáticas, la gente acude al tendido pensando que se van a lidiar doce orejas en lugar de seis toros y los maestros no están muy por la labor de desdecirlos trayendo consigo seis láminas antiguas de la Lidia que ponga al público, en vez de a beber cubatas, a cavilar.

Así, en cuatro líneas, dejamos constancia de como con el toro de carretón, las distancias entre el duro fajador, Padilla, y los finos estilistas, los compañeros, se estrechan, tanto que al jerezano ahora se le ha descubierto un arte, sí, del mismo que nosepuéaguantá, que en veinte años no se le ha visto y que de buenas a primeras, como por gracia del espiritu santo, aparece irremediablemente cada vez que el panaderito se apunta a una merienda de figuras. Al contrario pasa igual, en la escasa medida en la que se arriesgan, que no suele ir más allá de probar el producto de un nuevo semental de su ganadería fetén, cuando Justo, Álvaro o el Juan Pedro de turno, se equivoca y embarca un atún mansito o complicadillo y ahí que vemos tomar el olivo a la mejor cuadrilla de artistas de la historia, dudar al Alejandro Sanz del toreo, y andar aperreado, como un tejela más, al mismísimo Talavante.

Quizás la diferencia no esté en el arte con que se manejan unos u otros; sino en el que demuestran temporada tras temporada sus mentores, esos artistas.


lunes, 5 de marzo de 2012

Olivenza: Tó cumbre

Arjona para Aplausos




















Reivindicación, pero sobre todo, Fiesta. El capitán Juli prepara la guerra. Tres valientes a hombros en Olivenza. Vibrante tarde de toros en el inicio de Olivenza. Tres toreros hablan en el ruedo. El Juli ausencia imperdonable. A hombros los tres toreros por distintos registros. Poder de el Juli, entrega de Perera y profundidad de Talavante.



Ferrera, quince años y cuatro orejas. Animoso Ferrera se hace con la mañana. Un espectacular Ferrera corta cuatro orejas en Olivenza. Zalduendo le brinda a Ferrera un triunfo de cuatro orejas. Ferrera corta cuatro orejas en Olivenza. Zalduendo pone de cara el triunfo a Ferrera. 







Emotiva tarde de gloria. Emotiva y clamorosa tarde de Padilla en Olivenza en su reapariciónHéroe Padilla abre la puerta grande . Cosas que sí regresan. Padilla, puerta grande en Olivenza, culmina su victoria. Todos los toreros sacan a hombros a Juan José Padilla en su reaparición. La fuerza íntegra del Ciclón ciclópeo de Jérez. Padilla, más héroe que nunca. El ciclón Padilla se hizo huracán.




 
#volviópadilla por burladero_es





Olivenza. La Fiesta del multiorgasmo.  La máxima expresión del jíji-jájá, que es a los toros lo que el tiki taka al fútbol. Orejismo, poco toro, un cero a la izquierda el rigor y todos tan contentos. Me alegra mucho que miles de aficionados, los matadores, los de la plata, los piqueros sobre todo, los veterinarios, los famosos -que sería una figura sin su famoso que la acompañe-, la autoridad, los revisteros, en fin, las variopintas castas que forman la jungla taurina, hayan estado tan "agusto". A unos cuantos amigos que tenía por allí, aprovecho para mandarles a través del blog, que todavía es gratis, un mensaje no sea que con las prisas y la euforia me hagan alguna trastada: tranquilos, que no va a hacer falta que me reserven entrada para el año próximo, que esa no es mi Fiesta. 

La mía es mucho más aburrida y de andar por casa, seguramente un coñazo en el que nadie es capaz de estar cumbre tres veces al día, ni de ir al baño a hacer sus aguas mayores antológicamente y en la vida he visto un cantaor dedicarle un ripio a uno de los que a mi me gustan. Habemos gente pa tó, lástima que Toros sólo pa unos pocos.


 

viernes, 28 de octubre de 2011

Tó pa ná

Talavante en Tlaxcala Mundotoro






Cifras, dineros, porcentajes, derechos, convenios,
comunicados, reuniones, abogados:  
tó pa ná



lunes, 10 de octubre de 2011

Un Toro y un Torero

 .



(Hoy no ponemos foto en honor de Rescoldillo, damnificado por la crítica taurina)



Rescoldillo y Alejandro Talavante. Uno que no parecía de Cuvillo. Otro que parecía más mexicano que español. Uno encastado y fiero. El otro, instintivo y arrebatador. El uno, fue corrido sin pena ni gloria en cuarto lugar. Para el otro, sería la gloria en el que hacía tres. Gente con oficio y mando le faltó al uno. Al otro, garlopo con casta y brío. A Rescoldillo, cuyo nombre es obviado por la crítica, como si no fuese importante, sólo le queda la ovación póstuma al arrastre, pues ni han tenido a bien sacarle una instántanea de su bella estampa. Mientras el otro es el que se lleva flores, cigarros, puros, palmaditas en las espalda, miles de fotos con el Nokia y un esportón de elogios hiperbólicos. Hace tiempo que se perdió el equilibrio en la balanza entre el torero y el toro, que también debe de poner algo en esto, digo yo.

En lo que va un cuarto de hora, que eso es ná, se derramó la escasa suerte de la que goza el aficionado. Qué bello, sin coñas marineras, hubiera sido ver en el ruedo, a la vez, a Rescoldillo y Talavante. Un Toro encastado, como pocos del Grullo se han visto, con un torero que, por fin, ha dejado atrás la pesada y amoral carga de ser sucesor de Jotaté. Pero la realidad nos tenía preparada otro destino.

A el Tala, como lo llaman los partidarios, le tocó lucirse con un jabonero claro que era una carmelita descalza, todo caridad el hombre. Bueno para el coleta desde el principio, obediente o colaborador, como se dice ahora de los bichos sin casta, no tiró un mal derrote durante los veintitantos minutos que se supone, el humano le da para defender su vida. Al del caballo se le tiró con desgana, total, pa' qué, y tampoco es que el piquero pusiera mucho interés en hacer su trabajo. Que se note que es taurino y español. El colmo de la vagancia. Con uno y uno se salvó el trámite. Un puyazo rasgapellejos más una una picadura de pulga. Nos roban el tercio de varas, corrompen la lidia y desvirtuan una de las razones que dan vida a este rito: la demostración, en loor de multitudes, de la bravura de un animal único. Hace ya tiempo que al taurinismo le molesta la casta, tienen pánico al primer tercio, a que el público tome partida por el galafate, a tener que enfrentarse a pavos con poder, así que mejor borrarlo de la faz de la tauromaquia. En toda regla, una ablación a uno de los núcleos de la lidia. Son los mismos que, por el pecado venial de pedir el Toro, te señalan con el dedo: "¡talibán!" O sea que, de aquella manera, sin picar ni mucho menos molestar en banderillas, llegó al último tercio, en el que el extremeño sacó todo su repertorio, colmado de inspiración y donaire, de pases de todas las clases que un alumno de escuela taurina pueda soñar. Arrucinas, pases cambiados, naturales larguiiísimos, gracias al pico de la muleta y a la escasa colocación, triunfal pócima para los públicos de hoy. El toro, a todo esto, de nombre Esparraguero, derrochó clase y buenas intenciones, siguió la muleta por todos sitios como un perrillo faldero y ayudó a su matador a poner la Misericordia boca abajo. El fallo a espadas evitó un rabo, dicen.

Fandila tuvo la mala suerte de llevarse el toro bravo de la tarde, que también fue el de más trapío. Dió guerra desde un principio, la casta, no se achantó en el caballo, empujó en una primera vara en la que recibió más castigo que todos sus hermanos de camada, y en una segunda se arrancó de media distancia con codicia aunque se le dió poco, por la costumbre, ya se sabe. Con los rehíletes apretó, cosa que el Fandi arregló como es habitual en él: desapretándose. Ya en faena, Rescoldillo se comió a mi paisano. Literalmente. A base de embestidas vibrantes y emocionantes fue ganando terreno y moral, hasta que harto de no encontrar enemigo a la altura se termino rajando y siendo tratado de manso. La poca justicia que se hizo con él fue a cargo del aficionado maño, que le tributó una merecida ovación.

La tarde no dió para mucho más, el resto del ganado, mal presentado y de nulo juego para como se esperaba, ni movilidad, ni clase ni nada de nada. Manzanares se justificó en el quinto mientras en el segundo protagonizó otra nueva entrega de su versión moderna del toreo, basada en llevarle la contraria no al toro, sino al maestro Domingo Ortega y su incontestable parar, templar, cargar y mandar.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

La gestita cultureta de Talavante en Zafra



Con -¡ojo! que hasta el miedo se asusta- toritos de Daniel Ruiz, Nuñez del Cuvillo, Zalduendo, Garcigrande, Victoriano del Rio y Cayetano Muñoz.

No hace falta comentar nada más.

sábado, 2 de julio de 2011

Talavante y Manzanares vetan a la tele en Lorca























Mañana Domingo se celebra el Festival Taurino por Lorca, en el que está anunciado más de medio G-10, con el local Pepín Liria y el novillero Miguel Ángel Moreno. Lamentablemente, sólo se podrá ver en el canal autonómico murciano, y el lamento no es por el caudal de arte que nos vamos a perder, sino porque según informan en Canal Sur, Alejandro Talavante y José Mari Manzanares se han negado a ser televisados en el resto de las autonómicas.

Y es que una cosa es predicar y otra muy distinta dar trigo.

miércoles, 18 de mayo de 2011

Tala

Javier Arroyo. Aplausos


La faena de Alejandro Talavante me sigue resultando indescriptible a estas horas. Suele pasar cuando la inspiración es la fuente principal de la obra. Cuando no hay corsés, estereotipos ni modelos con los que medirla y compararla. En teoría lo dicho debería de estar reñido con la ortodoxia y las normas clásicas, pero en la práctica no tiene porque ser así. Afortunadamente siempre han existido toreros heterodoxos, anarquistas con las telas, que han sabido interpretar el toreo en pureza. Miguelín, Chamaco o Paco Ojeda estarían en esa cuerda, cada uno con su estilo y sus formas, pero (casi) siempre con verdad y sentimiento. El Talavante de ahora, también, como aquel que de novillero hizo de las Ventas el manicomio con más locos encamisados del mundo. Y es una pena, porque da la sensación de que se ha llevado tres años intentando ser otro, deshacerse de su "yo", el que lo puso en figura cuando aún tenía acné, para transformarse en un torero serio y profesional, como cualquiera de los que poblan el escalafón. La auto-traición le ha costado una dura bajada a los infiernos y la pérdida total del crédito que ganó a ley. Esperemos por el bien de todos, que esta Puerta Grande le convenza: Alejandro Talavante es un buen torero cuando es fiel a sí mismo.

Y esto sucedió en el tercero de la tarde de los Ventorrillos, que a pesar de echar un toro bueno y otro casi bueno, no han valido para mucho, por descastados y muy metidos en el papel del medio toro que tantos triunfos dan en otras plazas. Cervato el desorejado fue un buen toro moderno, de los que pasa sin pena ni gloria por capa, caballo y arpones, pero que se viene arriba con la muleta. Toro de triunfo, que no es sinónimo forzosamente de excepcional toro. Al que Talavante cuajó de principio a fin, con esa mezcolanza de suertes que si sale bien como ayer, llamaremos inspiración, y que si sale mal, como casi siempre, pondremos como pegapasismo. Cambios de mano, trincherillas, circulares enganchados con el de pecho, manoletinas o pases cambiados, fueron intercalándose entre los momentos cumbre de la faena. El toreo al natural. Cuatro tandas de naturales ligados, largos y muy templados, sin quitarle al bicho entre pase y pase la pañosa del hocico, todos muy exquisitos, pero también hay que decirlo: un poco fingidos, por la colocación de la pierna de carga, casi siempre escondida, y por el amaneramiento un poco antinatural que adquiere su figura cuando quiere alargar en exceso el viaje del toro. Bien es cierto que a pesar de la tara en la colocación, se lo pasó más cerca que de costumbre, rematando detrás de la cintura y quedando en buena disposición para ligar con un simple giro de talones. Con todo esto, serán de los mejores naturales de la feria, una vez el Cid ha dimitido. Un espadazo le ha valido para cortar dos orejas, excesivas a todas luces -nada en los dos primeros tercios, faena muleteril con mucho altibajo, enganchones y una pérdida de muleta, hacen que ni se aproxime a la cuasi perfección que debe valer una Puerta Grande- y que demuestran que Madrid ha perdido la brújula. Demostrado queda tras aplaudir y pedir la vuelta a un toro que sólo recibió un puyazo y que fue cambiado antirreglamentariamente, pues en la primera entrada al caballo no llegaron a romperle la piel. Tala-vante rinde la tala-nquera.

lunes, 16 de mayo de 2011

El consentido de la Puebla

El País Semanal



Los morantistas viven dicharacheros en una especie de bucle folclórico del que no salen, ni quieren salir. Toleran la mar de bien el fraude que sesga de porvenir sus faltriqueras y llevan con toda la dignidad del mundo su papel de primos en toda esta historia. Y han convertido a Morante, un buen torero, uno de tantísimos nacidos en la época del toreo, 1754-201X,  en un consentido con gula, que cree estar por encima del bien y del mal todo sea en nombre del "arte". Que jamás tendrá que rendir cuentas ante nadie, pues ya se sabe, cuando vengan mal dadas -que suele coincidir con las dias dé y horas hache-, pues tira uno del Cossío y se saca cuatro perlas de Rafael el Gallo, más trilladas que la avena, y se luce, que para eso existen micrófonos amigos, plumas beatas y estómagos agradecidos que cantarán el fracaso como gloria, la vergüenza como decoro y al choriceo lo llamarán duende.

Y no se hartarán de verlo torear mierdas, de las de Cuvillo, Zalduendo, Daniel Ruiz, Garcigrande, Juan Pedro, da igual, todas son plastas y marrones. Allá en la Feria en dónde asole la peste del encaste Domecq y del toro subnormal, habrá un Morante anunciado a bombo y platillo como viajero en el tiempo, unos dicen que venido desde el Barroco, otros que de la Época de Oro, y unos pocos como yo piensan que está dónde tiene que estar, en la era del deuvedé, que es el mayor aparato que los chinos han aportado al toreo moderno, y sin el cual Morante hubiera sido un torero bueno, y nunca un impostor de torerías como es ahora. Mira que es dificil estar mal con aquellos toretes programados genéticamente para que los toreros estén bien, pero eso Morante lo cuaja. Que se fije en el Juli o Manzanares, que siendo menos toreros son más. Porque muestran ambición, ganas de agradar y -a su manera- adquieren una responsabilidad cada vez que se visten de luces, aunque su pecado es el mismo: nombrar al Toro en vano.

Por su mala cabeza -cuando uno se equivoca tantas veces eligiendo las compañías la mala elección deja de ser casualidad-, está tirando una carrera que podría ser fabulosa a la basura. Hace un tiempo despidió a su preparador físico, Poli Gallardo, reconocida eminencia en lo suyo, y ahora se ve al sevillano embutido a presión en el traje, desfondado y con aspecto de veterano venido muy a menos. Antonio y Curro Vázquez siguen campando a sus anchas por las dehesas de España, deshojando margaritos, "este si, este no", que sólo le son válidos en las plazas de talanqueras en donde por cada kilo en el ruedo de cuvillo/garcigrande/juanpedro, en el tendido se da cuenta de un litro de kalimotxo.Y él, mientras, a lo suyo, a llevarselo crudo y hacerse un hueco en la Historia de este arte cada día más incomprensible llamado tauromaquia, a base de montarse sus propias películas en las que el protagonista es cualquiera antes que el toro. Ayer, en unos de esos micrófonos amables, comentaba tras el fracaso, con gesto de normalidad, que "esto cada día es más dificil, que se quiere un toro que sea grande y no se caiga". Qué menos, Don Morante. Con un toro que no sea un becerro y que no se despanzurre por los suelos la sufrida afición se conforma, y no será gracias a usted, porque las vergüenzas más sonadas en los últimos tiempos han estado ligadas inquebrantablemente a su nombre.

Quitando la meritoria actuación de Arturo Saldívar, que le mojó la oreja a dos de las figuras del G-10, y que aquí que reseñada, no pienso gastar una teclada más en comentar la tufillada de ayer.


Nota: Alvaro Nuñez de Benjumea, el ganaduro más importante de la Historia, ha afirmado vía twitter, -cito textualmente-: "siento el fracaso de hoy. Esta corrida ha sido un error. De los fracasos se aprende". Menudo gesto de hipocresía, primero estafa y después pide perdón. Puedo entender que un error se puede dar cuando los toros se caen por alguna enfermedad que el ganadero no ha podido saber que existía, o cuando sale una moruchada de no te menees. Pero embarcar diez becerros rumbo a Madrid no es un error, es un FRAUDE. ¿O acaso a estas alturas no sabemos lo que es un toro o lo que son las Ventas?

sábado, 7 de mayo de 2011

Prohibido cruzarse























Había muchas ganas de ver de nuevo a Manzanares después de su triunfo del sábado. El ambiente era de máxima expectación y los tendidos se llenaron a reventar. La gente quería otro triunfo del alicantino como fuera. Parecía como si el público estuviera dispuesto a aupar a José Mari, a empujar, a ovacionar todo. Es lo que pasa con estos toreros singulares cuando conquistan Sevilla. Se produce un fenómeno de sugestión colectiva que termina por convertir lo malo en bueno y lo normal en excepcional.

Ayer Manzanares, no fue, ni por asomo, el del toro del indulto. Más bien se pareció al del segundo toro de su lote de los cuvillos. Es decir, el Manzanares despegado, de patita retrasada, de no cruzarse con el toro ni un milímetro. Tuvo la virtud de administrar con sabiduría las escasas fuerzas de sus dos toros, de no molestarlos y dejar tiempos bien dosificados para que recuperaran el resuello. Gracias a ello pudo sacar partido de los inválidos jandillas. En cuanto a su toreo, insisto en las distancias exageradas y en esa forma de colocarse fuera de cacho. Hizo pues un toreo de mando a distancia, intercalando muletazos lentos y templados con trallazos y enganchones. No importa, todo se lo jalearon. Lo mejor: la estocada al quinto. Un soberano volapié. Y me pregunto: ¿cuándo se cruzara Manzanares con un toro?

El francés Castella se llevó el mejor ejemplar, el único de triunfo grande de la corrida, lidiado en primer lugar. Pero Castella hizo un toreo de tiralíneas, frío y sin alma. El toro era para una muleta exquisita, no para ese trapo de pegar pases que utiliza Castella. En el cuarto, una borrega que trataba de huir, estuvo mucho rato en la cara del mismo para justificarse a base de insistir. Nadie recordará un solo muletazo de cierta entidad.

El peor lote de la deslucida de corrida de Jandilla se lo llevo Talavante. Su primero estaba en estado moribundo y el sexto, sin un gramo de fuerza, se defendía entre hachazos. Talavente insistió hasta el aburrimiento y ya al final ligó una tanda de naturales de frente que maquillaron la faena.

jueves, 5 de mayo de 2011

Compendio de toreo moderno

Arjona


Estos taurinos se han propuesto, con la testada fórmula magistral de tedio + repeteción, momificar al aficionado, a ser posible, enconfrado al cemento del tendido, con los brazos en aspa -para evitar malas manías- y en la boca inserto el abono, como chucho con su hueso o zalduendo con su propia lengua. Aquellos que echaron los dientes en la época del faraón, honrados con la fortuna de pasar escasas plagas bíblicas y difrutar del toreo bello sin complejos, ven ahora como en el mismo escaño su afición se convierte en cecina y colesterol. Carne dura, secada bajo el tendido de sol y engordada artificialmente por los métodos de engorde del ejército fenicio. 


Ayer el tutankamón que dijo de ir a la corrida, en lugar de irse a bailar las sevillanas del Mani a la caseta que es lo que procedía, se comió una tarde cumbre para quedarse en estado comatoso y no volver a la vida hasta los abriles de la futura década de los cuarenta, en la que despertará y podrá seguir leyendo a Amorós en el ABC. Todo fue muy actual, empezando por la cría del ganado anunciado, que se ha llevado sus meses en el campo, aporreando encinas con el peuvecé de sus fundas y que ha dado un juego modernete, esto es sin casta, tirando al inválido y con pocas ganas no ya de embestir, sino de molestar. Ya se sabe, en algunos casos con ganaderías conocidas, lo que más molesta en una tarde de toros no es el toro. Aquí aparecen los demonios del viento, la responsabilidad, el drenaje del albero, el ángulo de la pendiente del piso o la eficiencia de la cuadrilla de areneros... 

Muy contemporáneo ha sido el hacer de los coletillas, que han dado todo un compendio de lo que se podrá ver este año por esas plazas de Dios. Y aviso, que al creador omnipotente la cobertura también le llega a Madrid. He visto con mis propios ojos como una figura del toreo, anunciada a bombo y platillo en las mejores ferias y miembro de los legionarios de Cultura, se ha ido a chiqueros -si hay que ir se vá, pero ir pa'ná...- a dar una larga y ha acabado con un sálvese quién pueda, tirando la capa, intentando dar una larga barriga en tierra. Roguemos para que de ésta no saquen la "larga a rastrapanza o rastrapancina". Después nos dejó sus dos típicas faenas que se trae hechas de casa. Se echa encima de los toros, sin importar terrenos, distancias ni alturas. Bueno, altura sí, que este es un torero poderoso: si el que tiene delante tiene invalidez permanente lo torea a media altura -lo cuida- y si es como Marichalar, le baja la mano de vez en cuando -lo domina, dicen ¿?-. Antes de todo esto salió Tejela, que se dejó ir el único potable de la corrida, entre decenas de pases a todas las velocidades posibles, pero siempre las elegidas por el toro. Arrojado fue indultado por su nobleza y movilidad. 71 pases tienen la culpa. ¿Que sería de esta ganadería si la camada entera la matase Tejela en vez de José Tomás? ¿Cuantos indultaría por tarde este gran pegapasista? Y por último vino "el Tala", que gastó en el capote, por la mala lidia, los pases que tenía su primer toro, y a la muleta, ná de ná. En el sexto, con un bicho en paro, ni caso.

lunes, 14 de marzo de 2011

Orejas de verbena y color rosa

Foto: Moratalla Barba. Aplausos.es






Tarde de domingo. Cartel dominguero. Público facilón y bondadoso. Una mezcla perfecta para que los toreros mediáticos, los que salen todos los días, todos, en los magacines televisivos de por la mañana hagan de las suyas. En este caso el inefable Rivera Ordóñez, con diferencia el más mediático de toda la farándula taurina, se llevó el gato al agua. Y no me refiero al gato que tuvo delante. Me refiero a que consiguió el fervor de su público, ese que todas las mañanas sigue sus andanzas amorosas a través de Ana Rosa y compañía.

El animalejo de Jandilla fue una delicia de nobleza y bondad. Hasta Rivera se dió el lujo de gustarse, él, que es un torero tan tosco como un picapedrero. La gente le ovacionó todo y no le importó que Rivera matara de un alevoso bajonazo en el costillar. El programa de Ana Rosa del que este torero es un personaje diario, puede más que la ortodoxia taurina. Y el presidente en ofensiva actitud hacia la seriedad de una plaza de primera concedió el despojo sin sonrojarse.

Otra orejita infame le dierona El Fandi que puso banderillas, corrió de lo lindo y toreó en la periferia. Dos faenas burdas y de ínfimo nivel técnico. Pero en la tarde de las bondades también tuvo su recompensa en el quinto.

A Talavante le faltó un segundo para escuchar el tercer aviso en el sexto toro. Su lote no fue bueno, porque la corridita de Jandilla se paró, desfondada y sin casta. Pero el torero volvió a las andadas de frialdad y amaneramiento que lo están arruinando artísticamente.

domingo, 27 de febrero de 2011

Triunfalismo desatado

Julián López

 

 

Carlos Ilián

Marca

 

 

Impresentable corrida de Garcigrande



Esta feria de Invierno es un buen aperitivo para la temporada en Madrid, aunque muy poco tiene que ver con lo que de verdad representa el toreo en la capital. Vistalegre está situada en Carabanchel y sigue teniendo el mismo marchamo de plaza de barriada aunque el soberbio edificio multiusos que sustituyó a la vieja Chata nos ofrezca un aspecto imponente. Por desgracia el espectáculo que se ofrece tiene mucho más de provinciano que de madrileño. Para muestra la indecorosa corridita de Garcigrande que este sábado mataron tres figuras. Y lo peor: sustituía a otra rechazada por falta de trapío. Como sería entonces la que se trajeron de entrada para los tres figurones.

Por supuesto que El Juli, sobrado de sitio y con ganas de comerse con patatas aquel menú, anduvo a gorrazos con sus dos animalitos. Con facilidad y sin pasar de buen profesional pero sin el más mínimo sentimiento. Hizo el toreo industrial de esta época, esforzándose, eso sí, en el cuarto, ante el cual brujuleó para meterlo en la muleta ya que el perruno ejemplar no podía con el rabo. Enmedio del triunalismo de la tarde le obsequiaron por una orejita en cada toro.

El triunfalismo continuó con Manzanares, un torero mimado por la gente biutiful. Con el becerrote que salió en segundo lugar hizo un toreo de línea recta, sin cruzarse y como el animalito tenía cierto genio llegó a pasar algún momento incómodo. En el quinto abusó del unipase y tan sólo en una serie con la derecha ligó una tanda de buen corte. Por supuesto que también hubo orejita en cada toro. No faltaría más en una tarde tan amable y bonachona.

Pero el triunfalismo carabanchelero tuvo su momento álgido en la primera faena de Talavante ante otro perruno ejemplar. Por supuesto que el torero extremeño se esmeró en unos derechazos largos y muy cuajados, aunque forzando la figura y dejando el brazo izquierdo como si estuviera escayolado. Hombre, Talavante, ya sabe usted que ese brazo debe estar a su caida, de forma natural y nuca tan por las nubes. Claro que a la gente aquel toreo le pareció la gran maravilla y después de una eficaz estocada le dieron nada menosa que las dos orejas. En el sexto Talavante hizo un toreo de paupérrima entidad, un trámite vulgarote y pueblerino. No importa, ya tenía la puerta grande asegurada. Y todos tan contentos.

jueves, 24 de febrero de 2011

La primera, en la frente

Último Corpus granadino. Ponce con uno de Garcigrande. Ideal.es





Según Burladero, varios toros -es un decir- de Garcigrande no han sido aprobados por las autoridades veterinarias para lidiarse este sábado en Vistalegre. Otro camión, con lo caro que está el gasoil, cargado de gatitos nobles y mohínos viaja en estos instantes rumbo a Madrid. 

Los anunciados para despenar la media docena de borregas de Justo Hernández son Juli, Talavante y José Mari Manzanares, insignes miembros del gé 10.

Por cierto, en Garcigrande enfundan a los toros, con lo cual, al ser devuelta la corrida titular, deberán de ir al campo para mandar los sustitutos. Se da la circunstancia de que estos toros, que llevarán meses o incluso el año, con sus defensas escayoladas, tendrán que defender y pelear su vida dentro de 48 horas, con lo cual, el cuento de la "readaptación o reprogramación" del toro a las distancias queda desnudado. Se lidiarán bichejos que no saben para que tienen los pitones. ¡Toma emoción al canto!

¿Qué valor puede tener el triunfo, que doy por hecho, de estos tres figurones del destoreo, ante semejantes animales? El único triunfo que está asegurado es el del cachondeo de unos pocos frente a la ética de un arte con siglos de historia.


Que lo prohiban, pero ya.

lunes, 11 de octubre de 2010

La sobriedad de la plata




A Dios gracias, El Boni no se ha ido de puente, y hemos podido ver en El Pilar las primeras gotas de enjundia torera, de conocimiento de la lidia, de una mente despejada y un oficio y valor espléndidos para no crear, y solventar,  los problemas propios que presenta un toro bravo y que, en ocasiones, se inventan las mismas cuadrillas, empecinadas las más de las veces, en pegarle un tiro en el pie a su propio matador.


En el que abrió plaza, al que vamos a referirnos como utrero -como los seis restantes- porque ese amasijo de carne y pelo no merece llamarse Toro, dió toda una lección de sobriedad. Actitud ante el toro, y la vida, que hoy se lleva poco, y luce menos, pero que rige los cánones de lo que tiene que ser un torero y un hombre. Sacó al utrero del acorazado de picar andándole para atrás, sin abrir la capa, lo sujetó sin necesidad de estrellarlo en el burladero de matadores, sin atosigarlo, dándole su tiempo y su aire hasta que los tanques equinos abandonaron el redondel. Sin un sólo capotazo. El temple, es mucho más que el movimiento rotatorio de una muñeca, o el siseo del pedal de freno del tiempo. El temple es el método a través del cual se ordenan de manera casi geométrica todos los elementos que que intervienen en la lidia. Temple es lo que ha tenido el Boni, para ordenar y mandar, para hacerse con los mandos del timón y dar sentido al desusado término de la lidia. Cuatro capotazos, cuatro, desde que el cuatreño salió del segundo puyazo simulado del jaco hasta que su matador lo recogió muleta en mano.  La lidia del Boni, al Ministerio de Economía.


Lamentablemente, como es uso y costumbre, los muchos que van a los toros y no ven más alla de su propia nariz, se irán a casa con el mensaje equivocado: `hay que ver, la suerte que tiene el Cid con los sorteos´. La lotería es su cuadrilla, y el gordo es el Boni. 


En el cuarto, le puso la gente a rabiar con un genial par de banderillas, más bello en la preparación que intenso en el embroque. Si además de hacer las cosas bien se puede poner a la gente a favor, miel sobre hojuelas. En la brega de este utrero no le anduvo a la zaga el Alcalareño. Bien por ellos.




Así, a El Cid le llegaron dos criaturas que por lo menos se pudieron mover, que no se cayeron, y que dieron sólo una poca de pena, situación que viendo como están las cosas, es casi digna de estudio. Es un Cid que va recuperando confianza, que torea más asentado, que no se arredra y al que la cabeza le sigue carburando. Su muleta no tiene la magia de antes, el pico ha ido sustituyendo a la panza de la tela, y el maestro se situa un metro más acá que antes, en que se ponía allá, en el pitón contrario. Soy de los que piensa que el que hoy, y en la mayoría de las veces en este año,  hemos visto torear es un buen Cid, que no es aquel capitán de la nave taurómaca que no había mar con el que no pudiera, pero que sigue siendo mejor que todos los importantes que cosechan triunfos de los que venden en Enero en El Corte Inglés. Salió por la Puerta Grande, con dos orejas cariñosas que su toreó no mereció, pero que le permiten despedirse de un año tan duro con un buen sabor de boca.


Fandi se llevó una ingrata sorpresa, pues el lote le salió rana, y los bichos negruzcos de cuatro años engordados por Salvador Domecq le han salido más respondones de lo que su genealogía de bobos hace indicar. El quinto le hizo sudar y le devolvió el agravio de las carreras y los brincos en banderillas dándole una voltereta con paliza incluida. No fue capaz de sobreponerse como lo hacen los toreros buenos, con la sobriedad a la que nos referíamos antes, y lo que hizo fue meterse en una absurda guerra en la que un hombre pegaba mantazos y un organismo con masa córnea que tiraba topetazos. Y eso que el organismo cuatrípedo de haber tenido otro delante con algo de inteligencia, por lo menos de la taurina, hubiera embestido hacia delante, con codicia hasta el umbral del cortijo que se le podía adivinar. Pero no. No fue llevado, ni mandado, ni exigido, ni toreado entonces, por la muleta de Fandila. Cuando hay toro... no hay Fandi que valga.




Y Talavante vino con uno de esos días en los que sí, pero no... Otra vez será.











martes, 5 de octubre de 2010

El toreo, a sus pies







                                  



                                         
                                                      


Nota: Falta El Cid, del que no he podido encontrar foto con toro a tierra. Como es esto del Google, que pones Cid y empiezan a salirte Victorinos y cosas de esas...


Nota 2: J.Carlos me envía una foto del Cid, en Las Ventas el año pasado. Se lo agradezco.



sábado, 2 de octubre de 2010

Oliva Soto pierde una ocasión de oro

Iván De Andrés





El cartel más rematado de esta feria se rompió con la ausencia de José María Manzanares. Se anunció el joven Oliva Soto, que de buenas a primeras se encontró con la ocasión de su vida. De paso confirmó la alternativa y de paso se encontró con un gran toro de Cuvillo. Era como ganarse la lotería sin jugar. Demasiada suerte. Y el muchacho pagó con sus nervios y sus ganas de triunfo. Nunca se reposó con el buen toro, incapaz de someter por bajo, ejecutando un toreo eléctrico y veloz. Y así se le fue la gran oportunidad de su vida porque en Madrid no se encuentra un camino tan allanado todos los días.

Otro buen toro, el tercero, fue para Talavante que tuvo un comienzo de faena torerísimo, plantado en los medios donde ligó los estatuarios, con las trincheras y el de pecho. Los derechazos desmayados y los naturales a cuentagotas pero con empaque, prometían algo más que un abrebocas. Talavante se conformó con poco, aunque bueno, y la espada liquidó cualquier posibilidad de trofeo. En el otro intentó de nuevo el toreo relajado, pero esta vez el toro tenía poco recorrido y se paraba.


El Cid, con un lote áspero y sin emplearse, estuvo desconcertado y nunca se encontró a gusto. Muchas dudas en la cara del toro y pocas ideas para resolver la papeleta. Es muy de tener en cuenta que este torero se deje anunciar en Madrid como si fuera una actuación cualquiera, pero de tanto ir el cántaro a la fuente...ya se sabe el final. El Cid ha sido santo y seña de la plaza de Madrid durante muchos años y la gente lo tiene como un torero de casa. Pero también en la familia hay que cumplir a cabalidad y no ha sido este año, ni el anterior, la ocasión para disfrutar del cariño fraterno. A veces es mejor dejar pasar los encuentros familiares.