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miércoles, 1 de agosto de 2012

La mirada del tigre


Manon



Parece mentira que detrás de esos ojos aturquesados que alumbran, como faros de Alejandría, el camino en el que han de encontrarse el miedo -barco pirata con el toro por bandera- y la astucia -con su cuadrilla de pintas, niñas y santa marías, colmadas de bravos íberos-, que lucen como un par de gemas encaladas en un rostro que bien podría ser de travieso monaguillo -de los que se beben el Rioja cobijados tras el altar- o de protagonista barbilampiño de Harry Potter, se esconda un matador de Toros con todas las de la ley.

No es que acojone, como la de Clint Eastwood, ni que te deje petrificado, como la de Audrey Hepburn, simplemente es la mirada del tigre, del "tigre de San Fernando", como es aclamado por el tigrerío y por tigristas partidiarios, felino castizo que ahí sigue, dale que te pego, el fiera, miurada pa'llá, victorinada pa'ca, sin tener el gesto y el decoro, en pos de la cultura, de cortarse la coleta antes de ser devorado por el arte como cuando Saturno, durante el toro de la merienda de un sanfermín mitológico, se almorzó a sus hijos. Avergonzando la neotauromaquia que tratan de imponer los antisistema del jédiez, que son a la tauromaquia clásica lo que Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda, al capitalismo -unos tocapelotas que caen simpáticos, como el cuñao que se lleva de casa a una hermana tonta-. Empecinado el tigre, a pesar de que hace una década ya de sus dos salidas por la Puerta Grande de Madrid, en ser gente en esto, cuando no caben más. Antes en España levantabas una piedra y te salía un albañil. Ahora, apartar con el dedo gordo del pie un chinarro y explotar por los aires una densa metralla de artistas, albardanes y saltimbanquis es todo uno. A donde irá Robleño sin tuiter, como Manzanares, sin el porte telenovelesco de Cayetano, que ahí está la criatura, en el listín de la Vanity Fair -el seistoroseis del glamour ibicencomarbellí-, como uno de los cien metrosexuales votados por la mujer española para en mano a mano, ponerselos astifinos al marido -de lo que se puede deducir que la hembra española del veintiuno es torista y con su pañuelo verde pasa por el siete de la vida, protesta que te protesta- y sin estar llamado por las sendas de las importancias -todos los caminos importantes llevan a Velilla- como el July, que se cree más importante que el que inventó la pólvora.

El de la importancia que, por cierto, anda metido a cooperante en la oenegé Save the Children -salvad a los niños, para el lector que sea de la Logse- cargándose las novilladas de las Ventas, que son así desde que el mundo es mundo, y convidando a los chaveas a una ronda de garcigrandes y juampedros, que son animales beodos que en lugar de galopar con bravura brujulean haciendos ochos, como Ernesto de Hannover en una boda gitana y que debieran ser lidiados -o cuidados, mejor dicho- en botellódromos portátiles y de tercera.

Para espejo de juventud, el de Robleño, que ha hecho carrera a base de cantidades industriales de quina, pantanetas de sudor, barricas de sangre y temporadas enteras a pan y agua convertidas en huelgas a la japonesa en los tentaderos de Cuadri, Miura o Victorino. Trabajo, esfuerzo y coraje frente a la comodidad, engaño y manipulación del Juli, que por mucho que este año se haya hecho antisistema, con su terno pañuelo palestino y oro, no deja de ser el Juli, al que padre y apoderado convirtieron en lo que es. Por sus frutos los reconoceréis -a los profetas, lobos con vestiduras de oveja- dice el sermón de la montaña. Y del Juli, que sermonea contra el judas que se sienta en el tendido y pide la casta del toro y la valentía del torero, en catorce años de alternativa, catorce años amamantado por el sistema, catorce años con sus noventa tardes haciendo el paseíllo de bankia y oro, no se recuerda ni un maldito natural cargando la suerte, ni un domingo de abril con Miuras en Sevilla, ni nada que lo haga merecedor de ser recordado como matador de enjundia ni mucho menos como ejemplo para el maletilla que sueñe con ser (buen) torero.


Lo que el ojo no ve*



*Isaias y Tulio Vázquez, José Escolar, Cuadri, Miura, Victorino, Moreno Silva, Palha, Barcial, Cura de Valverde, Prieto de la Cal, Partido de Resina Antiguo Pablo Romero, Fernado Pereira Palha, Flor de Jara, Murteira Grave, Hubert Yonnet, Dolores Aguirre, Tardieu, Guardiola, Hernández Plá, Juan Luis Fraile, Irmaos Díaz, Conde de la Maza, Miguel Zeballos, Saltillo, Sánchez Fabrés, Assunçao Coimbra, Rekagorri (y un largo etc que no incluye los derivados juampedreros).


viernes, 1 de junio de 2012

Intoreables no, que me enamoro



Escolares intoreables e informales


Toreables y con educación para la ciudadanía


Aunque por esperado, no deja de sorprender que después de una Tarde de Toros -con mayúscula-, que sacaron sus virtudes y defectos, motivando el vertiginoso vaivén de esperanzas y sinsabores que fuerzan las seis apariciones de la casta por toriles, como fue la de Escolar ayer, salgan como setas revistosos que por seguir llenando el buche, compadrear con taurinos, continuar cebando su ego personal, por pura ignorancia o por asegurarse una invernada prolija en tentaderos de postín, mutilen, con la saña de un interrogador iraquí, el génesis de la Fiesta. Hablan de terror, miedo, de tíos que se ven obligados a presentar los arrestos que pocos hombres en el mundo tienen y del exceso de dificultad para dominar a una bestia -¡hasta hay uno que cuenta a su parroquia que la agresividad es un defecto del toro bravo!-. Y exponen esta lista, que es la que debe colmar en honores y chulería al matador de toros, como cáncer del toreo, como si la metástasis antitaurina que en nuestro tiempo asola el pueblo, se expandiese tan napoleónicamente por culpa de aquellas emociones infartantes que hicieron grandes a Joselito el Gallo, a Frascuelo o a Francisco Montes, Paquiro. Épocas en las que el toreo, a pesar de su crueldad y sanguinolencia, tan bellas y naturales, se afianzó en la piel de toro como la más gloriosa de sus tradiciones, rito pagano con el que español de a pie presumió vanagloriosamente, hinchando pecho como un pavo real, ante los ojos del resto del orbe.  

Un egregio elenco de plumillas que, desde el que trae su titular hecho de casa, de manera análoga a las faenitas precocinadas que firman sus figuras, con el ya famoso "fulanito de tal, al matadero", que es locución que empieza a competir seriamente en antitaurinismo con el "elimina lo anterior para comprar vacas y sementales de Juan Pedro Domecq"; pasando por el crítico que después de treinta años de profesión y unas cuantas miles de reseñas a la espalda, sigue escribiendo con total ignonimia, de toros ilidiables, intoreables e imposibles; hasta terminar por esos jovenzuelos, que ya echaron los dientes de leche aspirando a doctores en la cátedra del artisteo, que enlazan palabras sin ton ni son con no otro propósito que ser transgresores con lo clásico, intentando derribar los pilares de una liturgia centenaria, que si resiste los gañafones del modernete movimiento agrit pop cultureta, es por señores como don Jaime Guardiola o don José Escolar -por citar los dos últimos apedreados- y por una serie de aficionados, que sin ser mejores o peores que nadie, se afanan, como el can Cerbero, en custodiar unas formas condenadas a arder en el infierno.

Todos los forofismos son perjudiciales, vengan de donde vengan, más aún cuando fomentan ferozmente el segregacionismo tan radical -por los dos bandos-, que parte en dos la tauromaquia del nuevo siglo. Pero si llegados a este punto es menester postularse hacia algún extremo, que salga el sol por Antequera, que nos cierren el chiringuito de la tauromaquia o que nos expulsen a la Francia selvática, que más da, pero hasta las últimas consecuencias, alabando, respetando y loando la santimonia del toro fiero, listo, poderoso, con casta, edad y arrobas, que dicho sea de paso, es el verdaderamente toreable, ya que reune las características que hacen que haya algo que torear.





Foto: Julián López para Aplausos

jueves, 22 de diciembre de 2011

De tragedias y jornadas intensivas

Juan Pelegrín, Manón





























Mientras unos se matan por los derechos de imagen, amenazando incluso con pegar el petardo y no acudir a las Fallas, y otros opositan a sheriff de las Ventas, en un concurso que parece un capítulo de  
Se ha escrito un crimen, con el vivaracho Entero desapareciendo misteriosamente de la noche a la mañana, Abella de criado taciturno, que pinta a asesino y Zabala enredando de aquí pa'llá, más contento que un ocho con el taurinicidio, en el papel estelar de la investigadora/pensionista Jessica Fletcher,
un torerazo como Robleño ha retado allá por el mes de julio
en Cèret a seis de José Escolar.

A bombo y platillo se ha anunciado como una gesta. Ppffff. Otra. Como si este reto a los límites del hombre fuera otro buñuelo de esa chatarra de máquina, que se asemeja a una churrera de feria, y que fabrica gestas como churros para el engorde de las figuras. Gesta, según nuestra maltratada lengua, es un conjunto de hechos memorables. ¿Como va a ser memorable matar seis cuvillos, de los doscientos y pico que salen cada año de ese mercadona de toretes hacendados que es el Grullo? ¿Y que me dicen de matar juan pedros o derivados, cuando suponen las tres cuartas partes del ganado que se lidia en la piel de toro cada tarde? Que sí, que sí, que es una falta de respeto hablar así del que se pone delante, que todos los toros hieren, que baje y lo haga yo, que a Manolete lo mató un toro dos veces afeitado, en fin, que lo sé: no llevo razón. En realidad estamos ante un problema menor, una cuestión nominativa: eso que han hecho -y que tendrá su innegable mérito- Talavante, Luque, Morante, Perera, José Tomás, Castella y demás priores del jédiez, tendrian que cotizarlo como jornada intensiva. Gesta nunca mais.

Robleño en Cèret se encierra con una tragedia. Aquel temor, recelo, rescoldo, aprensión, cuidao, sospecha, desconfianza, cerote, medrana, pánico, cangui, canguelo, julepe, jindama, pavor, mieditis, espanto, terror, susto, horror y repollo que aprendiera durante toda una vida el sablista de Juncal, lo va a tener que sufrir Robleño en un par de horas. El miedo. La gasolina que achicharra a los artistas, y prende de autenticidad el toreo. Lo que nadie quiere pasar. Meterte en la placita de Cèret, a lidiar, poder y matar seis galanes de Escolar delante de una de las aficiones más doctas y exigentes es el mayor castigo que se le pueda infringir a los sistemas nervioso y cardiovascular de una persona, por muy torero que sea. Y no sólo tendrá que salir vivo, habrá quien le reclame -inas, también demandantes de arte y otros que piensen que seis son muchos pollos para tan poco arroz. Y podrán tener sus motivos para pensar así, pero estarán perdiendo el tiempo en minucias, pues quien sabe si lo que estarán viendo sus ojos lo van a volver a ver.

Así, que aficionados, a tomar nota, y currantes de la jornada intensiva, pro-derechos televisivos, a cavilar, que ahí va un tío a comerse el mundo.Y que tenga que ser lo que sea, pero que la valía de la venidera tarde no caiga pronto en el olvido:  el 15 de julio todos estaremos en deuda con Fernando Robleño.


sábado, 15 de octubre de 2011

#FuerzaTomás




Tarde de expectación, tarde de decepción, que decían los clásicos. El encierro traído desde la Ruiza  no ha estado a la altura de las expectativas de los muchos y buenos aficionados venidos desde toda España. Gente buena que se hace quinientos kms de ida y otros tantos de vuelta para ver seis vestigios de la historia del toreo delante de tres tíos como templos. No hay afición más honesta y llana que esa, a pesar de que determinado sector de plumillas quieran vender el torismo como religión de chulos. Se cree el ladrón que todos son de su condición. ¿Cuántos de éstos aficionados que dicen portar "la verdad" se cruzarían la Piel de Toro para ver a Carlos Gallego con un Cuvillo? La respuesta es obvia. Ni uno. Su sitio está en el pesebre de las figuras.

La corrida no tiene salvación posible. Fue mala. Más que eso: infumable.Tanto o más que otra cualquiera. Y no hay problema en decirlo. Lo penoso, y preocupante a la vez, está en la reacción en cadena que ha conllevado el fracaso de los Veraguas. En la alegría de muchos al ver como se estrella públicamente un encaste que se preserva en las poco más de 180 vacas que pastan en la Ruiza, que es como regocijarse por ver un Lince espachurrado en una carretera de Sierra Morena. En aplaudir como monos de circo mientras una especie única se despeña hacía la desaparición. ¿A que viene tanta bilis? ¿A que los que defienden hierros malditos son herejes del Juampedrismo? ¿Es un ajuste de cuentas entre bandas? Lamentable.

El espiritu de ese pensamiento estúpido, que raya con el antitaurinismo, lo encarnan, como siempre, en Burladero -el portal más dicharachero- no ya en las crónicas del niño de los moruchos, sino en sus atrapados lectores, en esos personajes mitad Félix Rodríguez de la Fuente, mitad Walt Disney. Como el que firma como "er Selu", que en su elocuente sabiduría aconseja que "A Tomas Prieto de la Cal mas le valdría mandar toda la ganadería al matadero, y no vivir de contarnos el cuento de que esta preservando un encaste, ese encaste hace ya muchos años que esta muerto, porque los ganaderos que lo han tenido no han tenido la suficiente afición para ir amoldandola a los tiempos como hicieron los ganaderos que si tuvieron afición. Este señorito Andaluz si le gustan los toros de colores que se compre una puntita de Charolesas, otra de Avileñas, otra de retintas un poquito de Moruchas de Salamanca y lo cruce todo con Limosines Y vera como se le llena La Ruiza de chotitos de muchos colorines y seguro que embisten mas que lo que tiene ahora".

Ante eso, y todo lo que está cayendo, solo me queda reafirmarme en el respeto y admiración hacía Tomás Prieto de la Cal y familia, que se han ganado el cielo luchando por hacer pervivir uno de los últimos encastes románticos, uno de los pocos hilos que nos llevan al pasado. Ahora le toca ganarse la tierra, reto inalcanzable estando el hombre, tan ruin y rastrero, de por medio.


Mientras tanto, #FuerzaTomás

sábado, 13 de agosto de 2011

Toros en la Malagueta




TOROS, con mayúsculas, en Málaga, que es noticia. Antonio Barrera, Luis Vilches y Fernando Robleño se la vieron con los moritos de Salvador Guardiola. Apúntese esta fecha para la comparación posterior en la llegada de las figuras a la Costa del Sol. Yo cuelgo un vídeo de Feria Tv, mientras enlazo a las crónicas de mis amigos Pepe Pastor y José Daniel Rojo.





Nota: Parece falla el video. Para verlo bien cliquea AQUÍ

lunes, 11 de julio de 2011

De ovarios toreros, Toros encastados y lágrimas de Lacoste

Juan Pelegrín. Manon





















Apoteósica tarde de antitaurinismo en Barcelona, con media entrada escasa, nueve mil personas dicen en Burladero, muchos con sus pancartitas, pagando cincuenta napos por ver un espectáculo mediocre y corrompido, que es la verdadera causa de la abolición catalana, a la que no le echan ni echarán cuentas mientre quede un político sin despellejar. July y Manzanares representaban con su 66% la cuota que impone el  G-10 cuando se anuncian borregos tipo Garcigrande, Cuvillo, o derivados de la juanpedritis, mientras Castella completaba el cartel en calidad de miembro de la Oposición. Pero como sus odiados políticos, son todos igual. Nueve orejas, que se dice pronto para una plaza de primera, con una petición de indulto para Cascarón, pidieron todos esos que, sacando a hombros hasta a Carmen de Mairena si es menester, pidiendo indultos para los toretes con los que son estafados y berreando una docena de veces el llibertat, llibertad, o como se diga, se creen que están montando un Mayo del 68. Me da vergüenza ajena verles perder la dignidad, corromper su Fiesta por mendigar una triste noticia de trescientos caracteres en la agencia EFE y encumbrar a aquellos que cada tarde que torean, alegóricamente hunden su estoque en el hoyo de las agujas de la tauromaquia. Nos gustaría ver al aficionado catalán, como los bravos, morir con honra. Sin mojigatos lloriqueos ni lamentos de telenovela. 

Cogiendo el puente aéreo, en la capital de la meseta, como dicen los nacionalistas, una Tía de Murcia, matadora de novillos, que no llega ni a ser veinteañera y cuyos muslos son atravesados por más cicatrices que los del Presidente de los Toreros, salió a hombros por la Puerta del Toreo. Conchi Rios es el nombre. Con un tabacazo enorme se presentó en Madrid, con una figura del escalafón como Jiménez Fortes, y ante todo, derrochó casta, seriedad y ganas de ser torero. Le puso muchos ovarios y poco fingimiento. El folklore, en el toreo, lo ponen los machos del G-10. Se sobrepuso a la jindama de los tres avisos que casi le dan en el primero, para torear la mar de bien, con alegría, despegada a veces, pero dando distancias y dejando la muleta siempre puesta y planchá, arriesgando sin mentiras, y matando por arriba y al encuentro. Una gran noticia para el toreo, que algunos mediocres se empeñan en ensuciar, sacándole a una chavala que debuta, con el cuerpo reventado, en la Ventas, la misma escuadra y cartabón que se dejan en casa cuando llegan las figuras en Isidro.

A todo esto en Cèret, la vieja escuela, se han vuelto a ver aquellas cosas por las que muere un aficionado. Como la casta, que es como un huevo Kinder, que lo mismo te puede salir un barrabás de banderillas negras, o dos, que un toro de Escolar bravo en varas y noble y entregado en la muleta. El resumen de Céret 2011, corre a cuenta de otros, como David o JuanPasmo, que han estado allí. Y han visto las mismas arenas que pisó el Cid, único miembro del G 10 con pasado como Matador de Toros. Y que se echa de menos.

martes, 14 de junio de 2011

El torismo "insinsible"











Fernando Robleño puso empeño sin poder lograr gran relevancia en su faena ante el complicado segundo Cebada, que se movió pero con mala clase y protestando en toda ocasión. Un estoconazo, del que salió prendido muy feamente aunque sin consecuencias, puso en sus manos el trofeo, a pesar de las protestas.

 Nota: ¿Dónde está aquí la insensibilidad? ¿Alguien la encuentra?


Ya es conocido el acoso y derribo que sufre el falso término "torismo" desde Mundotoro. 



Nota 2: Boris cuenta a través de un telefonazo en el Chofre sobre lo de Vic Fezensac:

Toni qué tercio de varas de Tito Sandoval,  a un toro de de Palha. Ha salvado el solito un petardazo, todavía estamos emocionados mi padre y yo.

Daviz Mora dos buenas faenas. Extraordinario en sus dos toros de Dolores Aguirre, que ha echado una gran corrida, le han dado hasta en el carnet de identidad. Robleño hecho un gran tío como siempre y una estocada de antología. Ha entrado a morir o matar. Merecidísima la oreja. Cebada Gago debe dar un giro a su gandería o si no se perderá.

Saludos ya charlaremos pero esto es otra fiesta.


Nota 3: No pretendo juzgar algo que no ví, aunque sé de que criterios me puedo fiar y de cuáles no. Sirva este post sólo para mostrar la inquina y maldicencia de algunos hacía una manera de entender el toreo. Y también para honrar a todos aquellos toreros que se apuntan "a las insensibles". Entre ellos Robleño, que estoy seguro mereció la oreja.

viernes, 13 de mayo de 2011

Las Ventas, escolarizadas


Aferrarse al hierro de Escolar es hacerlo a la casta, al Toro que es Toro y a la emoción prototípica del envase cárdeno. También a la necesidad de resucitar unos recuerdos que nos llenan de nostalgia, pero que desvirtúan nuestra realidad. Los grises de Escolar no son los Victorinos, tampoco los Adolfos. Ni mucho menos los de Moreno Silva, el cárdeno cabrón por excelencia. Han sido duros, encastados en peor que malo y han tenido a todo el público en vilo por la salud de los toreros. Guapos, tres al menos, aplaudidos de salida, y dos también, que todo hay que decirlo, astillados feamente, seguro por la enfermedad de las fundas. Es justo colocar aparte el primero de Rafaelillo, toro antiguo, bravo si bravura es la capacidad de defender la vida hasta el último bufido y crecerse ante el dolor y hacia el que te lo infringe. Se llevó tres puyazos por lo criminal, sangrando abundantemente, pero sin abrir la boca ni perder una mano. Con un poco de afición y ética por parte del varilarguero hubiésemos visto tan tranquilamente un tercio con cinco visitas al penco, sin necesidad de rememorar los tiempos arqueológicos del Cossío ni de viajar a extraños e impronunciables pueblos franceses que no conocen ni en Francia. Nos están sisando una parte de la entrada. Ovacionado justamente al arrastre. Los hermanos, agrestes y secos como ripios, se han quedado a medio camino entre muchas cosas. No han tenido genio, con las arrancadas y la fiereza que conlleva; tampoco han sido alimañas tobilleras, humilladoras pues, que daban un hálito de emoción a los tendidos a la par que posibilidades para el torero; y tampoco han resultado ser, aunque se han acercado, moruchos de tomo y lomo. Afortunadamente tampoco han tenido toreabilidad, que de ella vamos bien servidos durante todo el año. Una corrida que deja muchas incógnitas y que creo que está siendo injustamente tratada desde los dos puntos de vista antagonistas que marcan la Fiesta: ni se merece los elogios exagerados con que Madrid la ha premiado, ni creo sea objetivo decir que “esto no vale para nada”. Con todo lo escrito, ojalá salgan muchas como las de Pepe Escolar.


Rafaelillo ha naufragado con la tempestad que asoló el redondel durante el primer acto. Siempre ha estado a merced del Toro, picado con nocturnidad –la que se da bajo el castoreño- y alevosía –con la que suelen actuar los que se amparan en la nocturnidad-. El diestro murciano, ayer siniestro, hizo novillos durante la lidia. Raro en él. Con la muleta no se dio coba y nunca se vió confiado. No acertó ni con el inicio de faena por bajo y pegado a tablas, en las que el escolar le dejó las cosas claras, ni con los aceros, que es el mínimo exigible a un soldado con sus medallas. No dejó de zapatillear por toda la plaza, defendiéndose como pudo de esa tormenta de malas intenciones que traía Tartanero. Abroncado justamente, ganada la silbada a pulso con su actuación. Pero es Rafaelillo –ver hoja de servicios-. Y con eso está todo dicho. En el cuarto, menos exigente, pero con el público en contra, se dejó llevar, como camarón que arrastra la corriente. En términos generales, no ha estado bien ni han estado bien con él.

Robleño ha dejado unas lapas de recibo, al segundo, la mar de ajustadas y sentidas, que han sido lo mejor de la tarde. Después, las ganas de agradar marca de la casa y la disposición que le faltan a las tres cuartas partes del escalafón. Poco más se pudo hacer.

Y lo que vale para el tigre también es válido para un Alberto Aguilar, que se marchó incógnito de Sevilla y que ha quemado, no por su culpa, uno de los cartuchos gordos que tenía esta temporada.


viernes, 28 de mayo de 2010

Palhas y lilas

Carlos Casanova. Un torerazo haciendo el lila. Iván de Andrés.




Madrid. Plaza de toros de Las Ventas. San Isidro. Vigésimosegunda de feria. Lleno. Toros de Palha y El Torreón para Jesús Millán, Fernando Robleño y Francisco Javier Corpas.



Llamar baile a lo que pasa en los corrales de Las Ventas es faltar al respeto y menospreciar artes bailongas tan serias como la polka, la conga o el reggaeton. Lo que se montan, a tenor de los hechos, los veterinarios, veedores, floritos, presidentes y demás profesionales de la Comunidad, es una botellona de no te menees. Culpa de la crisis, que ha dejado a Choperita con agujeros en los bolsillos, las partidas de botellas de Chivas o Glenfiddich, de las que deshollinan el pecho y limpian las tripas, han sido cambiadas por güisquis cuatreños de garrafón. Nos quedamos hoy a medio ver los Palhas, al igual que mañana, que nos cambian una gran corrida de Adolfo, con pocos kilos pero con un trapío fetén, por una que viaja en estos momentos del Marqués de... ¿lo adivinan?


Los Palhas, con los que los de la funeraria se frotan las manos, han venido terciaditos y anovillados, que no nos coge de sorpresa. Sin ser los animales fieros, terribles, asesinos e `intoreables para hacer el arte´ que pregonan las figuras, han tenido su punto de interés, culminado por un gran toro, el tercero, que se ha encargado de sepultar, a base de embestidas bravas, la carrera de Corpas. Los remiendos del Torreón, impecablemente presentados, se han acordado de su sangre Domecq y han derrochado nobleza a raudales, que no ha terminado de ser aprovechada del todo.



Antes de contar por encima lo que ha sido la tarde, me gustaría mentar, aunque se me revuelvan las entrañas, al tal Vicente Yestera, conocido popularmente por El Yesteras, subalterno, este sí que es un sub-, en la actualidad acomodado con érase un hombre a una patilla pegado. Padilla. En gran ejemplo de compañerismo y afición, ha tenido por oportuno tildar la gran actuación con los palos de Carlos Casanova, de torero con hígados y vergüenza, como la labor de `un lila´. Así está el tinglado visto por los mismos profesionales. Un tio que se juega la vida de veras, es un lila. Uno que da tres pasadas para poner medio par de banderillas es eficaz, pensando siempre en el matador. Lamentable.



El único que ha tenido que verselas con el lote de Palha ha sido el maño Jesús Millán, que bastante premio tiene con verse anunciado en ferias. Es un torero que nunca ha dicho nada. Más bien al contrario, nos debe a los aficionados algo, todavía escuece el recuerdo de esas corridas concurso dónde creía que el que concursaba era él. Su actuación hoy, grisácea, amontonado con el primero, con mucho trapazo suelto y poca claridad de ideas. Con el cuarto, el más bronco de la corrida, derrochó firmeza, que no es poco.



El tigre de San Fernando, menos felino que otras veces, ha cortado una oreja de escaso peso, pero que le ha de valer para seguir en la lucha. La labor orejil, de menos a más, viendo la botella medio vacía tenemos que decir que no supo ver el toro de un principio; viéndola medio llena se puede argumentar que lo entendió y lo ahormó conforme avanzó la faena. Terminó metido entre los cuernos del bicho, dando trozos de muletazo muy templaditos y meritorios. Se tiró a matar a ley, quedando la tizona pelín caída. La cosa no fue de oreja, lo que no quita que no tuviera su mérito. Al segundo Palha, aplaudido injustamente en el arrastre, lo mostró y enseñó al público, que no tardó en tomar parte por el toro, que no era gran cosa. Pasaba de un lado a otro, con la cabeza por las nubes, sin chispa de codicia. Sobraron los pitos al torero y los aplausos al inquilino.



Francisco José Corpas no tiene culpa ninguna de lo sucedido esta tarde. Ni puede ni sabe torear y de valor para ponérsela anda justito, por mucho que se hinque de rodillas enfrente de chiqueros. Un torero así nunca ha de pisar esta plaza, con este ganado menos. Choperita debe mirar menos por llenar su faltriquera y más por el aficionado y el prestigio de la plaza. Además, peca de incauto e insensato. Anunciando esta clase de toreros `baratos´lo único que va a conseguir es cargar algún día con un muerto en sus espaldas. Me acuerdo de ese Lancho empalhado. Si a Corpas lo ha dejado en evidencia un palha bravo, pero noble que sólo se comía la muleta, hay que plantearse que hubiera sido del sevillano si le hubiera tocado la alimaña. Carne de cañón. Tiempo de reflexionar para Corpas. Al banquillo.

viernes, 16 de octubre de 2009

Viernes de Dolores


Plaza de toros de La Misericordia. Feria del Pilar. Novena de abono. Un tercio de plaza. Toros de Dolores Aguirre. Fernando Robleño, Serranito y Joselillo.


Dolorosa y decepcionante corrida de toros la enviada por Dolores Aguirre a Zaragoza. Los que teníamos marcada con una X la fecha en el calendario nos hemos llevado un chasco de los grandes. Petardo en toda regla, sin paliativos. Primero, en presentación, un punto por debajo de lo esperado. Muy desiguales, algunos con cara de novillo, como el tercero de la tarde. Aún así, con una corrida tan mansa y mala, se vieron enormes lagunas tanto en los matadores como en los subalternos. Hoy día la inmensa mayoría están preparados para poner posturitas y acompañar la embestida del toro facilón. De lidiar, ni idea, ni falta que les hace para hacerse con el cortijo. Mal durante toda la tarde los varilargueros, no se salva ni uno, algunos además de montar mal y demostrar mucho miedo son inmensamente torpes. Daría gusto verlos hace un siglo en una corrida sin petos. Los subalternos de a pie no les van a la zaga, capotazos y más capotazos, sin tener ni idea de colocación en la plaza, con algunos de ellos daba la impresión de que no sabían lo que era un toro manso.

Tenía uno ganas de ver al gran Robleño, que apenas ha tenido oportunidades este año. Pechó con un primero manso, muy mal lidiado que no tardó en orientarse mucho con la muleta. El diestro estuvo por allí, insistiendo, con muchas precauciones, metiendo pico y fuera de cacho. Un tanto dubitativo para como lo hemos visto en otras ocasiones. En su segundo estuvo más entonado, le saca un par de tandas más emocionantes en el inicio de faena. El de Dolores se agría pronto y deja demostrar toda su técnica y oficio, esta vez sí, al Robleño de siempre. Entra a matar mal y la cosa se desinfla. Tal y como están los públicos me queda la duda si le hubieran pedido la oreja. Espero que le den más oportunidades a este pequeño gran torero el año próximo.

A Serranito, que todos los años mata algunos de los hierros duros, habría que explicarle lo que es lidiar, tomar el mando en la plaza. La lidia a su primero fue un disparate, un esperpento, al picador debió la benemérita ponerle el globo para que sople. Hasta cinco veces tuvo que ir el toro al caballo, en las dos primeras no fue capaz de acertar en lo negro. Después acertó, pero donde le dio la gana. Tela de guasón en la muleta, lo mejor que hizo el coletilla fue abreviar, aunque en el poco tiempo que estuvo se le vio desbordado, sin ideas, como preguntándose que hacer con un manso. Ni un solo muletazo de castigo, macheteo o pases por bajo. Lo dicho antes, si no es para poner posturitas se ven superados por los acontecimientos. A su segundo lo frió en el caballo y llego muy parado a la muleta donde no tuvo ni uno. Luego se quejan algunos toreros porque torean poco... En cambio a mi me parecen que lo que torean es mucho...

Joselillo fue el más suertudo de los matadores. El único astado con posibilidades le tocó en tercer lugar. Un toro feo, con la carita lavada y andares caballísticos que se dejó pegar algún muletazo más templado, eso sí, con el torero siempre fuera de cacho y muy prevenido. Mató de una estocada pescuecera. En el que cerraba la tarde estuvo voluntarioso, en profesional con un toro que se movió más pero con nula clase. A espadas, otra vez mal.