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domingo, 4 de marzo de 2012

Qué bonito es el miedo




















Pero para alcanzar esos momentos sublimes, está el tributo del miedo. Romero emplaza a esa perturbación negra y misteriosa en el platillo de la conversación: "Qué bonito es el miedo. El miedo es de las cosas más bonitas que existen en la vida. No hay palabras para describirlo. Cuando el toro no lo permitía jamás lo he intentado... He tirado por la calle del medio siempre. No me he traicionado a mí mismo. Me dijo una vez Emilio Romero, que en paz descanse, que yo era el torero que más irritaba a los públicos de España y le dije: '¿No es mejor eso que cansarlos?".

Y Paula responde: "Pese a la fama de medroso, yo he tenido más valor que El Espartero. Con mis condiciones físicas nadie se pondría delante de un toro". Curro añade: "El mensaje del torero es que cuando está toreando no le dé miedo al público que está sentado. Que esté gozando de ese torero y no que esté acongojado. Que te digan ole y se caiga un espectador encima de otro y no sepa por qué. Ese es el mensaje de un torero. Olvidar el dramatismo que sucede en el ruedo". Y Rafael continúa: "A veces sale ese toro, que es como encontrar una aguja en el pajar, y es cuando hay que hacer el toreo. Porque el toreo es cabeza. En fracciones de segundo, el capote o la muleta -torea con las manos-. Hay que tenerlo pensado. Eso no quiere decir que te equivoques. Luego están los reflejos, las improvisaciones, la espontaneidad... Pero tienes que estar puesto. Eso sí. Eso se da en muy raras ocasiones". 


"Olor a Romero y sonido de Paula"
Entrevista de Luis Nieto al par de genios
26 Febrero, Diario de Sevilla
Leer completa AQUÍ



domingo, 5 de junio de 2011

Torería


























La foto se la he afanao del twitter a Don Ignacio Sánchez-Mejías, bético de pro y partidario de Curro, o partidario del Betis y currista de pro, no sé que fue antes, si el huevo o la gallina. "Asi se coge una camiseta del Betis", apostilla en la foto. Nada más que decir, que la imaginación vuela, y que parece que ya se está preparando para pespuntear una verónica por el lao derecho, echando la patita pa'lante y ofreciendo el medio pecho. Pero por ahora nos vamos a conformar con ver el Betis en Primera -y el Granada, alomejor, quien sabe-.

lunes, 8 de noviembre de 2010

El Currismo y la Oposición







El Abyecto
Rafael Sánchez Ferlosio


Ayer tuvo que disfrutar un rato largo la afición. Dicen que con los desperfectos de los ganados se van a acabar los toros; si esos desperfectos dan lugar a tardes como la de ayer, pienso que todo lo contrario: son el gran sostén de la afición.

Los españoles, que ya en la calle son gente bastante despreciable, se llevan a la plaza de toros lo más despreciable que tienen. Lo que más les gusta no es que les den buenas cosas y los sirvan bien, sino que se las den malas, los sirvan mal y protestar por ello. Lo que más hondas satisfacciones produce en las almas españolas es poder decir ¡NO HAY DERECHO!, frase que se dice siempre en versales y a seiscolumnas, y como más les gusta decirlo es gregariamente agazapados en una multitud y si puede ser con un par de pareados absolutamente idiotas, tanto mejor. Ayer, los toros parece que estaban, desde luego, para protestar de cómo andaban de remos y algún aficionado tal vez querría que eso se arreglase, pero el público le saca tanto gusto a la cosa que no sé si estará presionando para evitarlo. Afortunadamente este año no ha venido el abyecto. El abyecto es un tipo de español que estará encarnado en una docena de individuos y que en vísperas de una corrida de Curro Romero se arrastra con una bolsa de deportes hasta una droguería y se compra un par de rollos de papel de retrete, que al día siguiente se lleva a la plaza, ya en esa misma bolsa de deportes, ya escondidos en el bolso de su señora, y luego, alevosamente, se los tira como serpentinas a uno de los caballeros más elegantes y más educados que han pisado los ruedos españoles. Yo, al igual que los toreros, también tengo en mi casa mi reclinatorio con mis Cachorros y mis Macarenas, y las tardes en que va a torear Curro, antes de salir para la plaza, me arrodillo devotamente y rezo así: «Señor, dueño de mis días, ya sé que ya no soy joven, pero todavía me gustaría hacer algunas cosas en la vida y aún disfruto de poder sentarme al sol. No quieras, Señor, perderme, no quieras que acabe mis días en el penal del Puerto, Puerto de Santa María. Por eso, Señor, por lo que más quieras, que no me toque esta tarde el abyecto en la localidad de al lado; no quieras poner el fuego vengativo de mi media sangre italiana ante una tentación que le sería insuperable. Así humildemente te lo pido, Señor, no busques mi perdición; pero si tal fuese tu altísimo designio, si tal es tu voluntad, si tal es el honroso destino que me tienes reservado, entonces, sea. Entonces deja de mirar por mí y mira por el honor, la justicia, la venganza y la dignidad humana y dame reflejo rápido, impulso vigoroso, mano segura, golpe firme, dame toda la destreza navajera de la bullería romana y la guapparía, napolitana de mi media sangre y que pueda rajar de abajo arriba bien hondo y seguido, desde las ingles hasta la garganta, como quien abre un cerdo, que pueda volcarle todas las asaduras sobre los tendidos y pisoteárselas. Amén».

Porque, sépalo el abyecto, ¡sabedlo bien, mujeres de Lamec!, yo le pido al Señor que me libre de ese Cáliz, pero no rehuyo mi destino y por si tal fuese el mandato del Señor, los días que torea Curro, al igual que el abyecto lleva sus rollos de papel, yo llevo escondido dentro de la camisa un cuchillo de cocina de veinte centímetros de hoja. ¡Mucho cuidado! " 


A continuación, siete minutos siete, de lo que fue el currismo, y el anticurrismo, que también lo hubo. Merece la pena.