lunes, 14 de noviembre de 2011

Oreja de pitiminí




No soy hipócrita ni dudoso: para mí, y para otros mendas, José Mari Manzanares es la antítesis de lo que debe de ser un torero. Carcas que somos. Los de la caspa y eso, que nos llaman los de la gomina. Nos, o me va, mejor dicho, la ardentía de la sangre, el sudor en cantidades industriales, los porrazos de los pencos de picar, el olor a cuerno quemado, el Toro que quiere coger para matar y hacer hamburguesa a todo el que se le ponga delante, cualquier cosa que me lleve al éxtasis a través del miedo. Sí, el miedo, el arte de cagarse por las patas abajo. Terror que, cuando existe, que son las menos, produce una fascinante frustración y una honesta admiración, sentidas al constatar que un hombre hecho de los mismos materiales que tú, es capaz de vencerlo. En esto reside el germen del toreo, en que en esta vida los hay calzonazos, luego están los hombres, y encima de todos ellos se alzan, como águilas imperiales, los matadores de Toros.

Y sin caer en los tópicos, en el muy manido "pues baja y ponte tú", que uno de valor anda justito y no sería capaz de ponerse delante de una charolesa, en muchas -casi todas- las tardes en las que actúa -¡sí, actúa!- Manzanares, ese alejamiento inconquistable para el aficionado con respecto a lo que hace el torero, se hace más minúsculo, se vuelve más terrenal. Como que no es tan difícil. Que no era para tanto eso del toreo. Puede gustar, entretener, pero no impresiona. El héroe, sobrehumano, se degrada a artista, que lo puede ser cualquier fulano.

Manzanares ha llevado un punto más allá la perversión de la estética, la golfería esa del arte al precio que sea, rebajando el Toro, los cánones y el riesgo a valores infrataurinos. Tampoco ayuda en exceso su torofobia a todo lo que no sea Domecq o Núñez y el complejo, peste de mal aficionado, que tiene con la suerte de varas y la sangre.*

Anoche se llevó la Oreja de Oro del programa Clarín, que lo proclama como máximo triunfador de la temporada. Tal vez sea verdad eso de que los tiempos cambian, y que el toreo de nuevo cuño está hecho para paladares que sean capaces de disfrutar de la más presuntosa cursilería delante de bichos inválidos. Pero esa no es mi Fiesta. Que sí es la de David Mora o Fandiño. La de los perdedores, atributo muy de aquí que les otorga aún más encanto.




* En las muchas entrevistas y declaraciones de Manzanares y su equipo de prensa, se ha podido ver la preocupación del diestro con que haya una evolución de la tauromaquia, con el fin de acercarla a las sensibilidades de la sociedad de este siglo. En muchas de ellas hay que leer -y entender- entre líneas. Hace poco, José Ramón Lozano, su voz y jefe de prensa, ex de otro estilista como Morante, contaba esto en un reportaje sobre fotografía en el Plús (imprescindible para entender como van y como van a ir las cosas si no ponemos remedio):


viernes, 11 de noviembre de 2011

El Demócrata





"... lanzó -Boix- una seria defensa en favor de una democratización
del escalafón, aseverando no saber que "pintan" 
las figuras del toreo en las plazas portátiles, 
ocupando puestos que no les pertenecen."


Y ahí lleva más razón que el santo Job. En Andalucía, mi tierra, además las televisan, que quién no ha sentido vergüenza ajena viendo las toreznadas que se dan en Sanlúcar, Villaluenga del Rosario o Antequera, por citar algunos casos. Dicho esto, a Boix, que a veces uno no sabe muy bien si habla en nombre de Tomás; de lapidado  aficionado catalán; de flautista aristotélico o de un tipo que, como Umbral, viene a hablar de su libro, se le hace la picha un lío en la búsqueda del santo grial de la democracia. Habla de las figuras, y de su sitio, que no es el de las portátiles y su botellódromo, y no cae, o no quiere caer, en que representa a uno que, si bien huye de estos escochambrosos lugares, tampoco se puede decir que esté siempre dónde su toreo le reclama, que aquí unos pecan por exceso y otros por defecto. Que le pregunten al aficionado de Bilbao, Sevilla, Pamplona o Zaragoza, y al de Madrid, si me apuran. Que esa es otra, cuando José Tomás dice de cumplir con el aficionado de las Ventas, que es donde, en teoría, se hacen los exámenes para figura, se trae debajo del brazo, con negociación e imposición del propio Boix, el demócrata, a una figura de portátil como Javier Conde -digo Conde como podría decir Manolo Sánchez o el Fino, que dicen los repipis-, artista que en una dichosa y capitalizada democracia sería uno más de los taytantos millones de personas que dedican la mañana a ver albañiles amasando cemento en una obra, y que sobrevive en el oficio merced a las migajas que le reportan las dictaduras bienmiradas de los Boix de turno. Migas de pan que vienen a ser a la tauromaquia lo que los famosos cuatrocientos euros de zetapé a la democracia. Dame liberalismo y llámame tonto.

Habrá que especificar también que existen talanqueras y talanqueras, que no es lo mismo una de las arriba citadas, que cualquier cachito del Valle del Terror. El caché de la plaza no lo da el funcionario de turno que hoy tasa los árboles que dan sombra en una alameda, mañana las paradas de autobús de un casco urbano y pasado la categoría de la plaza de toros del pueblo. No. El valor, lo dió, lo da, y lo seguirá dando, primero el Toro, luego el Toro y después el Toro, y ahí, el amigo Boix, pasa por alto que José Tomás ha ido cimentando su leyenda en tardes con toretes de portátiles cobrados y anunciados como tesoros colmados en bravura y espanto. De nada vale huir de las talanqueras, de los bajos fondos del toreo, la cara be de la fiesta, de las tardes de polvarea y farándula si en esa huida hacía delante, llevada a cabo en cosos de más enjundía, se amplifica la miseria ante los ojos de una sociedad que clama piedad por el animal y justicia para el torero.


A eso no se le llama democratización. A eso se le llama escupir para arriba.





Como una imagen vale más que mil palabras, éstas dos fotos cuentan como dos mil, por lo menos, y vienen a demostrar porqué a algunos las tablillas les molestan. 11 Septiembre 2009, Albacete, las Ramblas, Vicente Barrera, José Tomás y Juan Luis Rodríguez. Del Salmonetes. Impagable.




BOIX EN SALAMANCA por burladero_es

Endegenerando




¿Cómo se pué pasá de sé Torero de Madrí a Comisario de Ética Taurina?

Mu fasí: endegenerando.



Entrevista: AQUÍ

Radiografía AQUÍ

jueves, 10 de noviembre de 2011

martes, 8 de noviembre de 2011

Toros en la México: la Temporada Grande*

Andrés Verdeguer







*Si estos son los bichos de lo que llaman "Temporada Grande", no queremos ni imaginar como serían los de la "temporada chica".

lunes, 7 de noviembre de 2011

Los Hombres-Cerdo





La Asociación Nacional Animales con Derechos y Libertad Anade ha interpuesto este domingo una denuncia por maltrato animal, ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil contra la cadena de televisión Telecinco y contra la productora del reality Acorralados, rodado en Lodeña, en el concejo de Piloña. 

Los hechos denunciados se remiten al pasado día 3 de noviembre, cuando se emitió "como una de las pruebas del 'reality' el sacrificio de un cerdo mediante el ritual de la 'matanza tradicional', el cual ha podido vulnerar diferentes Leyes y Normas de protección animal".

Según una nota de prensa, emitida por la organización, "durante la retransmisión de el sacrificio del animal, se podían escuchar los chillidos del porcino, por lo que se puede extraer que el animal no estaba previamente aturdido, tal y como exige la Directiva 93/119/CE del Consejo, de 22 de diciembre de 1993, relativa a la protección de los animales en el momento de su sacrificio o matanza".


Noticia completa AQUÍ



domingo, 6 de noviembre de 2011

Uno de los nuestros IXX: Hubert Yonnet

CamposyRuedos



Hace 150 años se importó ganado español a la zona francesa de la Camarga, ecosistema similar a la marisma andaluza. La idea vino de cruzar “el Biou” (toro camarges, una raza rústica y endémica con cuernos en forma de lira), con el toro de combate español para refrescar la sangre. Así nació la ganadería Yonnet cumpliendo este año siglo y medio. En 1869, Joseph el pionero, introduce unas puntas de Carriquiri. Sus herederos en 1950 compran la ganadería de la famosa rejoneadora Conchita Cintrón, origen Pinto Barreiro, a base de Parladé y Santa Coloma. Hubert Yonnet, el actual propietario incorporó a la camada un semental de El Viti (procedencia Lisardo Sanchez, línea Conde de la Corte – Atanasio Fernández).

Los toros de Yonnet son los primeros toros franceses que pasaron la frontera para ser lidiados en España. La primera novillada fue un éxito en Barcelona en 1979, y 8 años después entró una corrida completa en la plaza catalana.

Faraman fue el primer toro de Yonnet que pisó el ruedo de Las Ventas, en la presentación de la ganadería en el templo del toreo el 4 de agosto del 1991. Luego la temporada siguiente entran los toros franceses en la Maestranza de Sevilla.

La familia Yonnet abrió el camino.


Hace 150 años se importó ganado español a la zona francesa de la Camarga, ecosistema similar a la marisma andaluza. La idea vino de cruzar “el Biou” (toro camarges, una raza rústica y endémica con cuernos en forma de lira), con el toro de combate español para refrescar la sangre. Así nació la ganadería Yonnet cumpliendo este año (2009) siglo y medio. En 1869, Joseph el pionero, introduce unas puntas de Carriquiri. Sus herederos en 1950 compran la ganadería de la famosa rejoneadora Conchita Cintrón, origen Pinto Barreiro, a base de Parladé y Santa Coloma. Hubert Yonnet, el actual propietario incorporó a la camada un semental de El Viti (procedencia Lisardo Sanchez, línea Conde de la Corte – Atanasio Fernández).

Los toros de Yonnet son los primeros toros franceses que pasaron la frontera para ser lidiados en España. La primera novillada fue un éxito en Barcelona en 1979, y 8 años después entró una corrida completa en la plaza catalana.
Faraman fue el primer toro de Yonnet que pisó el ruedo de Las Ventas, en la presentación de la ganadería en el templo del toreo el 4 de agosto del 1991. Luego la temporada siguiente entran los toros franceses en la Maestranza de Sevilla.

La familia Yonnet abrió el camino.

150 años después en la zona de la Camarga son mas de 40 los criadores de toros de lidia, y unos 55 en toda Francia. Todos ubicados en el sur de Francia desde la zona atlántica hasta el Mediterráneo. Así la ganadería brava cuenta con unas 5.500 cabezas, mas de 3.000 vacas de vientre.

Se mantiene la biodiversidad del medio ambiente de la Camarga como las postales turísticas de caballos y toros salvajes. Así a los pioneros les gustaban un toro fiero y bravo a base de Santa Coloma, Conde de La Corte o Barcial, la verdad es que las ganaderías francesas también se han adaptado al mercado y a la cría. 

Ahora un toro de encaste Domecq es mas apreciado por el toreo actual. Las últimas ganaderías registradas, son a base de aportes de Domecq, Carlos Núñez, Marqués de Domecq, Hermanos Sampedro, Jandilla, Santiago Domecq… 


Texto: Agnès Peronnet







sábado, 5 de noviembre de 2011

Minimalismo




Último grito en decoración y estilo minimalistas: 
cabezas de toro desmochadas, de los rejones, en tu salón.


Top Glamour 2011

La cuadrilla


"Me siento muy orgulloso de recoger este premio 
y de representar al mundo del toro 
en un acto con tanto glamour
y tan alejado de mi profesión."

José Mari Manzanares,





Nota "demagógica"de la semana: ¿Entierro de Chenel, no; saraos, sí?

viernes, 4 de noviembre de 2011

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A la minoría, siempre

Fandiño. Bilbao. Solo ante el peligro.


Ya están aquí las encuestas, votaciones y premios de todos los finales de temporada, que si bien sirven de poco, pues lo hecho delante del Toro ahí está, marcado a fuego en el recuerdo del aficionado, incorruptible ante la vacuidad de la estadística, sí que valen para cotejar los gustos del que ve de toros.

La más representativa es la de Clarín, que entrega todos los años la Oreja de Oro, que es un copón así, grande, macizo, con un despojo bañado en el precioso metal, que le viene como anillo al dedo a estos tiempos de exaltación del triunfalismo y papanatismo orejero. En ejercicio de libertad, el pueblo, por lo menos la parte que navega por la red, va eligiendo a Manzanares como triunfador con casi la mitad de los votos, que se dice pronto. Todo esto, un señor que no ha matado un Toro, con todos los atributos que tiene que tener un Toro, en toda su temporada -en toda su vida, diría yo- basada en quintaesenciar cuvillejos, garcigrandes y martelillos que no tienen ni media hostia. Pero la respuesta del público, que hace tiempo despojó de su soberanía al Toro, es clara y contudente: José Mari Manzanares, triunfador absoluto. Nada que objetar al cachondeo.

Cinco de cada cien, que es el equivalente en el interné a los aficionados en la plaza, los que caben en un microbus, han depositado su voto en Iván Fandiño y en sus tardes a cara de perro. En toda las veces que lanzó al aire la moneda, en sus cuatro pelúas en las Ventas: la primera, a un pavo, amplio y terrorífico, de Carriquiri, que portaba en el velamen las dos primeras letras para pagar el nicho del cementerio; dos en San Isidro, una a un Montecillo que lo dejó estar, que se dice ahora, y otra a Podador, aquel tren, guapo, recio y antiguo, como las viejas máquinas de vapor, de Cuadri; tambió salió victorioso de la emboscada que le tenía preparada el taurinismo en otoño, para despeñarlo junto a David Mora, que es otro que les estorba.


Hace tiempo que ya nada es lo mismo; que Madrid ni quita ni da; que la gente otorga el mismo mérito a matar un toro chocho a uno con casta -es más, muchos ni los distinguen-; que los cánones sólo están para llenar libros descatalogados y multiplicar la mala leche del aficionado que pinta canas en el tendido; y que los principios éticos del rito se han convertido en una amalgama de frivolidades que lo han transformado en un show de carácter elitista.

Por eso, me quedo con Fandiño, con Mora también, con esa minoría que lucha, desde donde tiene que hacerlo el torero, que no es otro lugar que la cara del Toro, por mantener vivos los valores que han permitido que una fiesta cruel, dura y sangrienta haya sobrevivido con grandeza al paso de los siglos y al permanente escrutinio moral de la sociedad. Mis respetos y admiración para el coletilla vasco, que cada tarde, antes de ponernos el corazón en un puño, grita con su toreo, puro, heroico y grande, un "a la minoría, siempre". Para el que lo quiera disfrutar.


viernes, 28 de octubre de 2011

Tó pa ná

Talavante en Tlaxcala Mundotoro






Cifras, dineros, porcentajes, derechos, convenios,
comunicados, reuniones, abogados:  
tó pa ná. 



martes, 25 de octubre de 2011

En el adiós de un mito

Julián Jaén

















El único consuelo que me queda en la muerte de Antoñete es que el pobre no se ha llevado el chasco de asistir -en vida, claro- a su propio entierro. No se lo merecía. Un tío entre cuyas virtudes estaba la generosidad y el altruísmo, y que no ha hecho nunca mal a nadie, salvo a sí mismo, merecía otro adiós. Unos no se lo han sabido dar, otros no han querido saber nada del tema.

Vale que el día, laborable, lunático, gris, lluvioso, muy madrileño, ayudaba poco. Pero qué es esa minucia, cuando el aficionado, a estos últimos vestigios del hombre cabal, llamados toreros, los arrojamos inmisericordemente a las fauces del horror en tardes lluviosas, de arenas movedizas contra garlopos de furia pantanosa. Que ingrato es este mundo las más de las veces. No ha habido multitudes soliviantadas por el dolor ni grandes masas añorando la grave pérdida. No por lo menos en la cantidad que exigiría el sepelio de uno de los mejores toreros que dió y dará este terruño cainita que tenemos por patria.

El aficionado cabal, que es minoría, sí que peregrinó durante toda la mañana a su plaza de las Ventas, a ver al ídolo, ojito derecho, héroe, amigo, hijo predilecto y maestro que todo el que ve de toros tuvo, tiene y querrá volver a tener. Sorprendente y pesarosamente, por lo menos para mí, las mal llamadas figuras, o alguna de ellas, como Morante de la Puebla, Juli, José Tomás, José María Manzanares o el Cid, no tuvieron a bien acudir a las exequias. Sí que lo hicieron Cayetano, Ponce, Fandiño, Uceda Leal, Rafaelillo, Frascuelo, Juan Mora, Encabo, Robleño y algunos compañeros más del oficio. Tomo nota, que dijo un guaja que de esto chanelaba. Tampoco hicieron acto de presencia los grandes empresarios del momento, ni los Chopera, que vuelven a demostrar que es mentira aquello de "de tal palo tal astilla", ni siquiera Simón Casas que, aunque tiene comité para la ética, se puede decir que de ella, va escasito. Los políticos, esos que son a la tauromaquia lo que Batasuna a la democracia, no han estado a la altura, que no era mucha, sobre todo los del bando socialista, invisibles, aunque para ser justos, nos figuramos que si los peperos estuvieran fuera del trono, la historia sería justo al revés. Les interesa poco y mal. A todos.

La agonía social de la tauromaquia, y la apatía de los que la regentan, los inútiles del Centro de Asuntos Taurinos, aquí en Madrid, fue evidenciada en una patética metáfora: mientras en el redondel, los julais de Cold Play, millonarios gracias a su tema "Viva la vida", eran ya dueños, con llaves, del cortijo; fuera, sin poder dar una última vuelta al ruedo -de fuera vendrán que de tu casa te echarán-, se llevaban muerto Antonio Chenel, Antoñete. Cuanta crueldad.

Por fín podrá descansar en paz, Antonio Chenel Albadalejo, "Antoñete" en la memoria.





La última Puerta Grande de Chenel from Rosa Jiménez Cano on Vimeo.


Video de Rosa Jiménez Cano.

domingo, 23 de octubre de 2011

Chenel, Torero de Madrid




Uno, que va teniendo la desasosegante conciencia de haber nacido en tiempo equivocado, tendrá que irse al más pa'llá con la pena de no haber disfrutado, en presente, de las cátedras antoñetistas. Pero siempre oyó hablar de aquel Atrevido de Osborne, el toro blanco que, como el caballo de Santiago, pasó, con pelaje que no era, a los anales de la historia. Ese, en el 66, es el tratado culmen de la teoría chenelista. Que no es otra que el toreo en pureza, el que apenas hoy puede resistir ante el acoso y derribo de las gazmoñerías del arte. Aquel que no menosprecia al Toro, que no le hurta la posibilidad de embestir a galope y cuya arma más notable es el conocimiento de un oficio, de los terrenos, las distancias y de toda aquella virtud que conlleva el privilegio de ser mataor de toros. El empaque, la hondura, la sobriedad clasicista y la huída permanente del adorno estéril y el fingimiento, hacen de Antoñete Maestro de Maestros. Torero de Toreros. Siempre la suerte cargada, la pata pa'lante, o como le cantó Joaquin Vidal: nadie arqueó la pierna mejor que Antoñete. Los saludos de capa, el mando en plaza, la lidia, sus contundentes y escuetas faenas de muleta, siempre orientadas en la búsqueda de la verdadera raíz del toreo: vencer al Toro, a ser posible, convenciendo al aficionado. Y vaya si lo consiguió.

Encorsetado como torero de clase, pero de segunda fila antes de la primera de sus multiples retiradas, volvió viejo al toreo para dejar en evidencia a aquellos jóvenes a los que muchos tomaban como maestros superiorísimos. El Capea, Paquirri o Espartaco sucumbieron a la realidad: Antoñete era uno de los llamados a la gloria: los otros, unos grandes pegapases. Bajo la aureola bucólica que le daban esos ternos en lila, malva o rosa palo con el mechón blanco, la abultada barriga y los vaivenes de los alamares de la chaquetilla, impulsados por el exceso de trabajo al que se veían sometidos sus pulmones, jodío fumeque, prontó se convirtió en torero de culto. Torero de Madrid. Profeta en su tierra.

Hace unos años me lo encontré en los alrededores de las Ventas, con su gorrilla calada, los ojillos entornados, de puro pillo, y el cigarrillo en la comisura de los labios, más castizo que el oso y el madroño. Con trapío de torero, con innata torería, se alejó de mi vista, poco a poco, entre el murmullo y las miradas indisimuladas de admiración, que con casi reverencia eclesiástica, le proferían los aficionados, a modo de reconocimiento.

Hoy me gusta imaginármelo así, yendose poco a poco, feliz, pensando en la próxima faena por hacer, recogiendo todo el cariño que sembró. Mañana dará su última vuelta al ruedo, y volverá a salir entre vítores y lamentos  por la Puerta más Grande del Toreo. La de su casa.

Descanse en paz Antonio Chenel, "Antoñete". Torero de Madrid.

sábado, 22 de octubre de 2011

Fallece Antoñete




La tristísima noticia la adelanta Manolo Molés en la Cadena Ser. Chenel, que descanses en paz.

Jodío fumeque



Al parecer Antonio Chenel, "Antoñete", se encuentra hospitalizado, otra vez, como consecuencia de un nuevo problema respiratorio. Aún no se sabe mucho sobre su estado de salud, esperemos que se quede sólo en el susto. Jodío fumeque...

jueves, 20 de octubre de 2011

Padilla vive, la Fiesta sigue...

Toreros de Cultura




Menuda cara de gilipollas que se le queda al aficionado viendo la mariconada de cartel en el que se anuncian nuestras figuras en el cachibache ese de Quito, donde los toros serán finiquitados a balín y pistola por carniceros en un matadero rodeados de cabritos, gallinos y cochinos. Los ves ahí, sonrientes, con un fondo rosita, y sus nombres escritos en letritas muy lindas, que en vez de tres matadores de toros parecen tres novelas de Corín Tellado. Talavante, Abellán, Castella, Fandi, Ponce, Fandiño, David Mora y hasta Ruíz Miguel, con lo que ha sido, se apuntan, por cuartos, por que otra cosa va a ser, a la parodia de un rito, a la burla de un arte que nunca ha estado más desapegado de la verdad que ahora. Con sus actos, subvecionan moralmente a todos aquellos que intentan enterrar la tauromaquia, y de paso, cultivan en el resto de la sociedad la idea de que sí que puede haber corridas de toros sin muerte, y que de ahí también puede salir "arte".



Torero de Interior


Contrasta todo tremendamente con las imágenes de Padilla saliendo del hospital. Con la fortaleza de ese hombre pálido y enjuto que vagamente recuerda al turbulento Ciclón. El rosa, y las letras moñas, aquí se han sustituido por cicatrices de guerra, por la ceguera de un ojo, pero también por el cariño y la admiración de todo el mundo, que esto es serio, señores. La verdad está aquí, con tantos Padillas que se juegan la vida sin mentiras durante muchas tardes, con hierros que están destinados a perderse en el recuerdo de los tiempos gracias a la asquerosa moto que quieren vendernos con el artista de piloto y el torito de copiloto.


El slogan que se han inventado para el putiferio quiteño reza que "la feria vive... la Fiesta sigue..." No pueden estar más equivocados. La solución, es otra: con más tíos como Padilla, siempre habrá un hálito de esperanza para el toreo. Y si no, pues ya se está viendo lo que hay.

Padilla vive... la Fiesta sigue... #fuerzapadilla


miércoles, 19 de octubre de 2011

Juampedrada fin de temporada en Jaén








Una gran parte de la plaza se divirtió mucho en esta corrida que pone el punto final de manera oficial a la temporada española. Un grupo minoritario se mostró indignado por el contenido del festejo. Como estamos en tiempos democráticos, la mayoría gana. Pero mucho cuidado, porque los indignados taurinos en la plaza de Jaén eran los entendidos. No es cuestión de cargar sobre los que acuden de forma ocasional a una plaza, porque ellos son muy necesarios en estos tiempos, pero si devaluamos el espectáculo, poco a poco perderá categoría esta fiesta que tiene unos fundamentos eternos.

Se indignó el buen aficionado por un lote de toros de Juan Pedro en los límites mínimos de todo: poco trapío, nada de casta y pocas fuerzas, pero de una gran nobleza. Es el toro ínfimo que se deja torear sin que aquello tenga verdadera importancia. Es el toro que divierte a la masa.








Francia frena la sinrazón



Este viernes, los responsables de las siete plazas clave del país galo mantendrán una reunión en la que se tratarán aspectos como la reducción del IVA y los honorarios de los toreros. "Son problemas comunes que nos afectan a todos. La reducción del IVA permitiría a mucha de estas plazas fomentar la Fiesta de forma más amplia. Por otro lado está el honorario de los toreros. En época de crisis en las que vemos como todas las plazas entán sufriendo un bajón de asistencia, no tiene sentido los altos honoraros de muchos toreros. No se si es viable poner un tope salarial común pero lo que si se tratará es de poner freno a la subida de estas cantidades"

Hoy, en el Mundo Clic aquí

martes, 18 de octubre de 2011

Torería a cuatro patas










La instantánea, tomada por el notable aficionado Antonio Mechó, y publicada por los de Torear, muestra la primera vara del gran tercio protagonizado por Tito Sandoval y Remendón, con la venia de Javier Castaño. Eso es torería. Y delante de un Toro.



BONUS TRACK TAURINO



















Veo, en el Rincón de Ordoñez, una foto tomada al Niño de los Moruchos, en la que se ve como "le toman las notas". Éste, ese día, el día de Remendón y de Maquinista, fue el que no paró de escribir en su crónica -su, o de su subalterna, quién sabe- eso del "toro de la bravura otorgada de antemano".

Que cada cual vaya sacando sus propias conclusiones sobre el crítico de la buena pluma otorgada de antemano. Yo creo que va estando claro...

lunes, 17 de octubre de 2011

Los Palha para recortes







Estos son los Palha, los auténticos, que fueron jugados en el concurso goyesco (menuda diferencia con la de Ronda) de recortadores en Zaragoza. Sobran las palabras con estas imagenes, que ayudan a entender el gran arraigo que está teniendo en la gente más joven los festejos populares.

Estas fotos y algunas más las puedes encontrar en la web de Toropasión.

domingo, 16 de octubre de 2011

Cuadri: la esencia. Castaño: la torería.

Javier Arroyo. Aplausos


El toreo, en esencia, antes de que el lobby cultural lo secuestrara de sus raíces ancestrales, es eso que el aficionado ha podido sentir en sus entrañas durante el rato, que se nos hizo cortísimo, que duró la sagrada comunión del toro y el hombre con la muerte. El rito, que ha podido sobrevivir a reyes crueles, papas tiranos, dictadores déspotas y sociedades maniqueas, lo ha hecho gracias a hierros como el triguereño, cuyos toros, unos mejores, otros peores, han vuelto a poner en suma los valores que nunca debieron perderse. El miedo; la emoción; la dificultad de hacerse con la voluntad de una bestia; la importancia de todo lo que se haga delante del garlopo; el cuidado en los más mínimos de los detalles; el orden y la hombría, virtudes espartanas que hace tiempo sucumbieron al travestismo de la tauromaquia en esas cosas escochambrosas del arte y que nadie puede aún explicar de qué demonios va sin caer en la cursileria o el flamenquismo español, que diría Eugenio Noel.

La corrida mandada por Don Fernando Cuadri a uno de sus fueros, aún sin toros de vacas, que aquí nadie se da coba con corridas del siglo semanales y falsas antologías que luego tornan en cantes gordos, fue de nota. Impecables en cuanto a trapío, se da por hecho que a Comeuñas se va el premio al encierro mejor presentado. Bien comidos, lustrosos, duros de pitones, de pelos limpios y brillantes, con culata, pechos y romana, con sus marcas del herradero bien tatuadas y definidas, y las pezuñas como tienen que tener estos bichos las pezuñas, y no esos que se ven por ahí, que las tienen como los chanchos, que dicen en suramérica. Vamos, que si uno se tropezara por la calle con uno de estos galanes los reconocería de inmediato, "vaya, ya tenemos aquí otro año a la familia Cuadri Vides."

En cuanto al comportamiento, si hay justicia, que aquí no lo hay, también suyo sería el premio a mejor toro y corrida más completa, que no está mal para ser uno de esos hierros repudiados por las figuras y escupidos y pisoteados bajo la lápida del torismo. Exceptuando quinto y sexto, que acusaron más nobleza de la cuenta, el resto sacaron disparidad de comportamientos, todos de juego interesante, encastados, listos, nobles, pero de esa nobleza viva que nunca debió abandonar el toro de lidia, algo justos de fuerzas y a menos, todos, en el tercio de muerte -para las equivocadas exigencias en cantidad de pases que se requieren hoy-. Pero al cuarto hay que echarle de comer aparte.

Remendón, que venía de reata con fuste, de la familia de los zapateros, conocida ya por los aficionados como antiguamente era sabida de carrerilla la lista de los reyes godos, pues en Comeuñas se cuida todo, hasta los nombres, cada uno de ellos es portador de una historia, un presente y un futuro, y ahí que no se verá al bueno del mayoral hacerle el rabisaco en la derecha y el despuntado en la izquierda a una vaca de nombre Pantomima, como hemos visto que salen en casas de otros ganaderos que van dando lecciones por ahí, mientras pierden los papeles en los callejones de esas plazas de Dios. Todo suma. Y todo resta.

El galafate, guapo y hondo como el solo, tuvo la suerte de tropezarse con un torero cabal, Javier Castaño, que no dudó en satisfacer las exigencias del respetable y hacer lo que no ha hecho todo el G-10 en una sola de las tardes de esta temporada: poner eso en suerte. Hasta tres veces lo hizo, siempre atento al protocolo de la lidia, dejándolo bien largo, mandando en jinete y caballo. Y tres veces que Tito Sandoval, que es gente en esto, lo citó de largo con maestría, toreando sobre el penco, incluso gustándose. Con buen criterio, midió mucho el castigo, y protagonizó un tercio de varas vibrante por lo emotivo y casi clandestino del momento. De seguido, David Adalid, otro que es gente aquí, con los rehiletes dió una lección de torería y  hombría, colocándole en el canto de una perra gorda, citando y retando en largo, dos pares de aúpa a uno de Cuadri, que ahí es ná. Y la plaza en pié, los abonados, los que han sufrido a los benjumeas, los juampedros y los veraguas, pellizcándose para despertar del sueño, llorando de alegría, por ver al fin el toreo en plenitud. Sin la censura de las figuras ni los atropellos de las modas. Ya con la pañosa, y con la montera calada hasta las cejas, se empeñó Castaño, otra vez, en volver a darle distancias al morito, dejarlo que venga al galope para traerselo toreado, como mandan los cánones, haciendo el toreo de adelante hacía atrás y de arriba a abajo. Unas veces salió aquello mejor, y otras peor. Pero nunca dió un paso atrás, con mucha firmeza no dejó que  el bicho se le subiera a las barbas, que es parte importante en el argumento de las corridas. El fallo a espadas, clamoroso e imperdonable, le hizo perder dos orejas y posiblemente, la vuelta póstuma para Remendón, que al final fue arrastrado entre una gran ovación.

Iván García y Paulita merecen todo el respeto del mundo, además de ser valientes para matar esta clase de corridas con lo verdes que están, han mostrado ser grandes aficionados, mostrando los toros, aun en su propio perjuicio. Gratitud eterna y peros ni uno para ellos. 

Al acabar, los revistosos se quejaban -nunca se quejan, pero antier y ayer, sí, tocaba- de que la corrida ha sido mala porque no se han paseado orejas. Mentira. Sí que se han paseado, como cada tarde en la que le llega el buen toreo al aficionado. No había nada más que verle salir de la Misericordia con el pañolico y la sonrisa de pánfilo, engatusado por lo que acababa de ver, Paseo María Agustín pa' bajo, haciendo palmas por bulerías con las orejas porque, por fín, había visto la tauromaquia en todo su apogeo.

sábado, 15 de octubre de 2011

#FuerzaTomás




Tarde de expectación, tarde de decepción, que decían los clásicos. El encierro traído desde la Ruiza  no ha estado a la altura de las expectativas de los muchos y buenos aficionados venidos desde toda España. Gente buena que se hace quinientos kms de ida y otros tantos de vuelta para ver seis vestigios de la historia del toreo delante de tres tíos como templos. No hay afición más honesta y llana que esa, a pesar de que determinado sector de plumillas quieran vender el torismo como religión de chulos. Se cree el ladrón que todos son de su condición. ¿Cuántos de éstos aficionados que dicen portar "la verdad" se cruzarían la Piel de Toro para ver a Carlos Gallego con un Cuvillo? La respuesta es obvia. Ni uno. Su sitio está en el pesebre de las figuras.

La corrida no tiene salvación posible. Fue mala. Más que eso: infumable.Tanto o más que otra cualquiera. Y no hay problema en decirlo. Lo penoso, y preocupante a la vez, está en la reacción en cadena que ha conllevado el fracaso de los Veraguas. En la alegría de muchos al ver como se estrella públicamente un encaste que se preserva en las poco más de 180 vacas que pastan en la Ruiza, que es como regocijarse por ver un Lince espachurrado en una carretera de Sierra Morena. En aplaudir como monos de circo mientras una especie única se despeña hacía la desaparición. ¿A que viene tanta bilis? ¿A que los que defienden hierros malditos son herejes del Juampedrismo? ¿Es un ajuste de cuentas entre bandas? Lamentable.

El espiritu de ese pensamiento estúpido, que raya con el antitaurinismo, lo encarnan, como siempre, en Burladero -el portal más dicharachero- no ya en las crónicas del niño de los moruchos, sino en sus atrapados lectores, en esos personajes mitad Félix Rodríguez de la Fuente, mitad Walt Disney. Como el que firma como "er Selu", que en su elocuente sabiduría aconseja que "A Tomas Prieto de la Cal mas le valdría mandar toda la ganadería al matadero, y no vivir de contarnos el cuento de que esta preservando un encaste, ese encaste hace ya muchos años que esta muerto, porque los ganaderos que lo han tenido no han tenido la suficiente afición para ir amoldandola a los tiempos como hicieron los ganaderos que si tuvieron afición. Este señorito Andaluz si le gustan los toros de colores que se compre una puntita de Charolesas, otra de Avileñas, otra de retintas un poquito de Moruchas de Salamanca y lo cruce todo con Limosines Y vera como se le llena La Ruiza de chotitos de muchos colorines y seguro que embisten mas que lo que tiene ahora".

Ante eso, y todo lo que está cayendo, solo me queda reafirmarme en el respeto y admiración hacía Tomás Prieto de la Cal y familia, que se han ganado el cielo luchando por hacer pervivir uno de los últimos encastes románticos, uno de los pocos hilos que nos llevan al pasado. Ahora le toca ganarse la tierra, reto inalcanzable estando el hombre, tan ruin y rastrero, de por medio.


Mientras tanto, #FuerzaTomás