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jueves, 28 de abril de 2011

Los músicos





Sevilla. Plaza de toros de la Maestranza. Feria de Abril. Tercera de ciclo. Media entrada larga. Toros de Alcurrucén para Oliva Soto, Rubén Pinar y Miguel Tendero.


Anunciados estaban seis toros seis de Alcurrucén, a bombo y platillo, sería por aquello de que  unos cuántos procedían de la prestigiosa familia de los músicos. Guitarra y Pianista, era el nombre de esos dos tauros que venían a darle importancia a la semana torista, y a dejar a la altura del betún al conde y a la doña, que ya es el extasis del pueblo llano: toros músicos y republicanos. Al doblar el sexto, que era el Pianista, el asunto quedó claro: ni músicos, ni comunistas,  ni organilleros, ni Tomatito que valga, si acaso, siendo benévolos, la Charanga del Tío Honorio. Algún lote tenía la misma solemnidad filarmónica que el acordeón y la cabra, menuda birria de corrida, chica, sin pitones, que uno no se explica para qué enfundan esos pitorritos abrochaítos y recortejanos que tanto les gustan a los de la tele. Es una gran pérdida de tiempo y energía que Rubalcaba, obsesionado con el ahorro energético, debiera de controlar, aunque fuese a costa de militarizar los muecos y las mangas de las dehesas. A más de uno, y de dos, de los del gé diez, se les iba a quedar el cuerpo como de controlador aéreo torrejonero. Por si fuera poco, han resultado descastados, con horchata en la médula, sin ápice de emoción e interés. Que también es mala suerte que una familia que cría con mil y pico vacas al año no tenga seis toros en condiciones para la segunda plaza del mundo cuando cincuenta días antes en la "torista" feria de Fallas saltaron al ruedo los padres de los lidiados ayer. El toro de Sevilla no es el de Madrid, pero tampoco el de Valencia o Málaga, Canorea. A todo esto, hubo un cuarto ovacionado injustamente en el arrastre por el simple hecho de moverse de aquí para allá.


Con estos notas, Oliva Soto, al que se le han acabado las oportunidades, se ha dejado arrastrar por los olés fáciles de los partidarios y no ha cuajado la faena al cuarto como debería. Demasiada pinturería, buenos y excelsos los detalles, pero poco contenido y menos consistencia. Dicen que sólo puede tirar la moneda quién la tiene, pero también es verdad que el que la tiene y no quiere tirarla no tiene perdón.


Rubén Pinar pasó por Sevilla como pasará por Cabezón de la Sal, las Ventas o Trujillo. Con sus faenas muy a modo, aprendidas en la escuela taurina y requete estudiadas en casa, tanto esmero para pasar de puntillas durante los dos primeros tercios y ya en el último, antes llamado de muerte, aburrir durante diez minutos largos y acabar con la bestia lo antes posible. Y Urdiales, viéndolo en casa.

Y de Miguel Tendero, pues más de lo mismo, decíamos a eso de medio día que tiene en su mano el elegir que camino llevar: el largo y complicado, en cuya meta espera el buen recuerdo del aficionado cabal, y el corto y fácil, que da para vivir, y la mar de bien. Por lo visto ayer, la decisión la tiene tomada, la trocha populista y verbenera, que estos días está más transitada que la M 30, es su atajo hacia la gloria. O por lo menos hasta el cortijo, los audis, el lote de cien vacas y tres sementales de Daniel Ruiz y  un seguro de jubilación entre taurinos.

miércoles, 27 de abril de 2011

La corrida de esta tarde
















Esta tarde le toca el turno a los toros de Alcurrucén, entremetidos, no se sabe bien porqué, entre los de la Doña y Victorino, en plena semana torista -que de torista sólo tiene el nombre-. Ganadería de garantías, sobre todo cuando no hay figura de por medio, pues todos hemos visto en los últimos tiempos que hay alcurrucen tipo A y tipo B. Los que salen a modestos en Pamplona o Valencia, por ejemplo. Y los que eligen las figuras, en Madrid o la feria de Septiembre sevillana. Viendo cartel y fecha, es de esperar que los hermanos Lozano hayan mandado a las corraletas de orillas del Guadalquivir una corrida de las que destaquen por arriba, en trapío y casta. En esta casa también se ponen fundas.



Segunda y última comparecencia de Oliva Soto en Sevilla. Apetece volver a verlo, con una ganadería quizás más acorde a su concepto del toreo, como puede ser ésta. Se espera, además de que veamos ese toreo poco impostado y gracil, que intente ser más ambicioso y muestre más arrojo y fé en un triunfo que le abriría unas cuántas puertas.


El manchego Rubén Pinar es el mayor exponente del toreo moderno y fácil. Aquel que se hace, y conforme se va haciendo, se va olvidando. Faenas largas, mucho muletazo larguísimo y periférico, circulares y cierta ratonería es lo que se puede esperar de él. Lo contrario sería una sorpresa.


Y cierra la terna otro manchego, Miguel Tendero, que se dirime entre dos aguas, las del toreo poderoso, de mano baja y mandón, que se le ha visto algunas veces, sobre todo de novillero, en Madrid. Y la del otro, el lado oscuro, mucho más populista y verbenero, con mucho lirili y poco lerele. En su mano está elegir hacia donde quiere caminar, y suerte tiene, porque hay otros cuyo limitado toreo no puede permitirse tan lujosa elección.



Preside el señor Fernando Fernández-Figueroa Guerrero asistido por Antonio Ramón Jiménez y Francisco Javier Herrera Gil.

sábado, 16 de octubre de 2010

Alcurrucenes con guarnición





A los toros de Alcurrucén hay que esperarlos hasta banderillas. 

Manué, esto es encaste Nuñez y hasta que no llegue a la muleta no se define. 

Cuando se quede sólo con el torero se viene arriba. 

Esto es así, van de menos a más, porque esta ganadería tiene fondo importante de casta. 

*Sacado del libro de estilo del Plús. 
Capítulo III: Cómo vender mulos como toros encastados.




Y son las once y pico de la noche, y todavía estamos esperando a conocer que es lo que se tiene que venir arriba, que es eso que se tiene que desarrollar de menos a más o a que nos presenten al zahorí que demuestre la importancia de los fondos cásticos del Nuñez vía Alcurrucén. Si a las doce, hora de culturilandia, seguimos igual, va a ser cuestión de pegarle un toque -ahora que tenemos confianza- a la otra ministra, Trini, la de Sanidad, para que ponga Zaragoza bajo Alerta Sanitaria. 

No vaya a ser, que con esto de ser encaste Nuñez, y que al descastamiento haya que llamarlo con muchos nombres diferentes menos con el suyo, nos encontremos con una ciudad en fiestas sitiada por la casta. El caso es que nos vamos a la cama sin saber cuándo va a empezar a embestir el primer lozano. Las cosas de los encastes. Y tampoco va a estar la Pilarica siempre al quite, que bastante tuvo con los franceses.

Me duele imaginarme a ese taurino -traje Massimo Dutti, Rolex archirreparado por los efectos de las leyes morantistas de la física temporal, zapato italiano de Prada- comiendo en el Asador La Tertulia, cerquita de la plaza, y que justo cuando vaya a hincarle el cuchillo y tenedor al estofado de Alcurrucén, el filete le pegue un gañafón. Resultado artístico:  a la mierda el Massimo Dutti. Si las comidas fueran televisadas ahí estaría el emiliomuñoz de turno para explicar el alboroto. `Ya te lo he dicho, Manué, que estos tienen fondo de casta importante y cuando ha ido a entrar a matar le ha tapao la salida. La castita, las cositas de la castita´.

Unos metros más allá, seguiría el sitiamiento de las fuerzas encastadas del batallón de los Lozano a la guapa Zaragoza, en el Restaurante Campo de Toro. Allí, el herido sería un exiliado catalán, que habría venido con intenciones de ver al Sera. Rabo de Alcurrucén con guarnición. Se santigua, prepara los aceros, monda, trocea, pincha, y cuando va a la boca... ¡zas! un reguero de salsa que va desde el plato hasta la barbilla del exiliado riega el mantel de colorao. Silencio en la plaza. Ahí es cuando aparecería el manolicaballero de turno para sentar cátedra. `¡Aaaaaaayyy! Lo estamos avisando to la tarde Manué. Que yo con estos toros paso mucho miedo. Se ha pasao de faena, se ha venío arriba, se le ha puesto gazapón y le ha hecho hilo al entrar a matar. La casta, Manué.´


 En Casa Pedro, el clásico grupo de aficionados talibanes integristas, dan cuenta de Batuta, el quinto Alcurrucén. Desorejado, descastado y bobo por más señas. Los efectos no se hacen esperar. A fila de a uno, entran en en evacuatorio, cambiando los pañuelos blancos por papel higiénico. Está claro, tanta cantidad de dulce no puede ser buena. Menos para esta gente, diábeticos perdidos a fuerza de comer siempre lo mismo, cuando lo que van buscando es la sal y la pimienta. Aquí aparecería Chenel e intentaría decir algo, que no tendría que ver con nada de lo que hizo como torero, y que no entendería nadie porque está con el ronquillo. 


Valverde, se ha despedido como llegó y como estuvo: digno, cumplidor, y sin conocer la suerte.

Serafín, decidido, inteligente y templado.

Y Tendero, pegapasista, modernista y más papista que su papa (Caballero).




lunes, 4 de octubre de 2010

Resacas



Aficionado venteño, de resaca.



Dicen, supongo que aquellos que se hacen fotos en La Feria de la Cerveza y se evaden a otros mundos con el kalimotxo, que la peor de las resacas es la del whisky. Pues yo, Antonio Díaz, natural de Granada, mayor de edad, ateo, soltero, autónomo, aficionado práctico, entendido más bien, tanto como para editar un Cossío, del agua de vida, puedo afirmar, jurando con la mano derecha dormida sobre la Biblia, que la resaca más traicionera, la que peor cuerpo deja, es la de una buena tarde de Toros. 


Toda borrachera, toda Fiesta, tiene un despertar, a veces no pasa de amargo, de la condena a pasar un rato malo por el delito cometido en la víspera de pasar un rato bueno. En otras ocasiones, la resaca adquiere tintes metafísicos, hechuras de misterio astronómico. Abres los ojos y no renoconoces nada, no tienes conciencia de tu ser, ni tu GPS biológico reconoce las coordenadas del lugar donde te hallas: la pintura del techo blanca, demasiado blanca para ser sólo blanca; la cama, que parece un nido de chinches encaste comercial: muchos, pero inofensivos y mansos; las cortinas, con el escudo y los colores del Betis, o lo que queda de él; un cuadro de Curro con un ramillete de romero en la mano, es custidiado por dos fotos enmarcadas, con autógrafo incluido: a la derecha del padre del currismo todopoderoso, Gordillo; a la izquierda, Cardeñosa; la horrorosa visión del lugar al que te ha transportado la juerga la cierra un póster, una lámina, una litografía epicúrea en un Din A-4 de los chinos, con la inscripción de la cita célebre más bella que se ha escrito desde que Guttenberg inventó la imprenta: ¡Viva el Betis man'que pierda! Para más inri, tu novia, morena cordobesa de los pies a la cabeza, con dos ojos grandes y negros como la Fosa de las Marianas, se ha transformado en una rubia de bote con un mechón a lo Antoñete, pero en verde, y media tonelada de bisutería caló colgada del pescuezo. Ayer nada era lo que parecía.


Pues algo así, nos pasó ayer a todos los que vemos toros. Los taquilleros, que el sábado nos vendieron, como los mejores camellos colombianos, la mejor droga para viajar al paraíso sin movernos, hoy se nos antojan farmaceúticos reumatosos pro-vaticano que nos han vendido los condones pinchados;  los del Puerto de San Lorenzo, se asemejaban más a agujeros negros en la arena, de los que succionan la poca vida que le queda a la tauromaquia, que a esos Torrealtas colaboradores que, aunque poco, algo pusieron; los estoques volvieron a ser de mentira; el toreo, moderno -tambien de mentira-; los toreros, aclamados durante el guateque por lo maestros que habían estado, y sin toro, hoy son tres personas tristes con una lección aprendida: el uno, el bueno, el Diego, que no le valen toros de papel; el otro, el joven albaceteño, que su toreo no casa por aquí; y el que confirmaba doctorado, que Francia sólo son los primeros kilómetros de una larga ruta... Un vecino, de los del clavel, se me queja de que hasta los del siete, que ayer parecían personas, sensibles y todo, inmejorables vecinos de localidad, hoy han vuelto a ser los mismos talibanes de siempre, los lacios del pañuelito verde. Por ser, hasta la plaza es más fea, el viento y la lluvia aparece y a nosotros sólos nos queda, sin ápice de arrepentimiento, suspirar por una buena cogorza.

¿Nada es lo que parece hoy? ¿O era nada era lo que parecía ayer? 




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miércoles, 14 de julio de 2010

Galgos y podencos

Natural del Cid. Natural eterno. Maurice Berho


Plaza de toros Monumental de Pamplona. San Fermín. Novena de feria. Lleno. Toros del Pilar para El Cid, El Fandi y Miguel Tendero.


Buena corrida de Moisés Fraile, que llegaba a Pamplona con la aureola de buen ganadero, y se marcha respaldado por el buen juego de alguno de sus rabosos. Toros con edad, trapío, carniceras, finura, tipo, respeto y pitones. Si además embisten dos o tres, qué más se puede pedir. Pues claro que se puede, y mucho. El aficionado que se precie y se respete como tal, debe de exigir gentes que demuestren poder, altanería y bravura, durante toda la lidia. Es consolarse con poco el ver toros nacidos y criados para que cumplan, a merced del torero, en una tercera parte de la lidia. Si yo asisto a una obra de teatro, la quiero ver entera, no me vale con que me pongan sólo el final. Sacando una buena nota, me sigo quedando con los Fuenteymbros y los Victorianos.




Si hiciésemos una encuesta entre las figuras del escalafón, pidiéndoles que nos hicieran un boceto de su toro ideal para pasar el trago de Pamplona, el resultado sería el colorao que le tocó en suerte, mala para el ganadero, al Cid en cuarto lugar. Bondadoso, con las fuerzas medidas, con un pellizco de mansedumbre, el suficiente como para no dar con la culata en tablas, pero que le haga salirse de los vuelos de la muleta lo justo para permitir al torero ligar, sin molestar. Si añadimos que anduvo detrás de las telas del Cid durante diez minutos -hubiera podido estar otros diez-, tenemos al toro ideal de críticos, toreros, ganaderos y unos pocos aficionados. Como para llevarselo a una academia taurina. Del Cid, al que en esta casa se le quiere, y mucho, porque es el mejor torero de los últimos veinte años, -en pugna con Rincón-
sólo podemos decir que estuvo muy por debajo del toro, que sin ser un caín, lo puso más de una vez en aprietos. Aquí hay que parar un poco. Toros de mantequilla o de mermelada como este coloraito vemos muchos todas las tardes, pero no ponen en aprieto y en compromiso a ningún torero. ¿Por qué? Ayer a El Juli, por ejemplo, ¿por qué da pases, decenas y decenas, con tanto desahogo? ¿Cuántos les dió Joselillo a un toro de Dolores sin siquiera sudar? ¿Son tan buenos éstos o el Cid muy malo? La respuesta, a cualquiera que profundice un poco en el asunto, es bastante elemental. Como de primero de la ESO. Cuando se hace el Toreo eterno, o se intenta, como lo hace El Cid, lo normal es que salga un vencedor. Si te pones en el sitio y se la echas al hocico, sin mirarle el hierro o el pitón, sólo pueden pasar dos cosas: una, que el toro se eche a los lomos, o por lo menos, enganche y tropiece en el torero; y dos, que surja el toreo auténtico. Hoy ha ganado el fraile, y lo único que hemos visto ha sido una faena llena de enganchones y dudas en el torero. Con una X hay que marcar en el calendario cuando torea Manuel Jesús, porque esa tarde, el toreo eterno va a aparecer. Sea para desnudar a un torero o para llevarlo en hombros hasta su hotel. Es de agradecer, y de honrar, a un tío que con media plaza borracha y la otra media regañando a los beodos, no deje ni una ratonería, ni un mal gesto, ni un pestiño de circular, ni tire una muleta, ni intente cosas que son para los niños de las escuelas taurinas. Le dieron una oreja, con petición minoritaria, en otro grave ejemplo de la esquizofrenia colectiva en la que es capaz de entrar esta plaza.



Fandila, cortó un par de orejas al segundo toro del festejo, tras protagonizar en el tercio de banderillas uno de esos concursos de galgos y podencos. Hizo todo lo que estuvo en su mano para agradar a Pamplona: construir una faena larga; con gran cantidad de pases; un par de carreras; desplantes, sonrisas y guiños al tendido; diez o doce muletazos, si pueden ser quince, mucho mejor, con las rodillas en tierra; y una estocada entera, si es con vómito y de efectos fulminantes mejor. Toda esta porquería, que hubiera firmado Finito, Jesulín o el Cordobés, le han valido para cortar dos orejas en Pamplona. Son las dos caras, que además vienen por días de la afición de Navarra. Hemos visto regatear segundas orejas con Miuras imponentes o dar una gran bronca a Esplá, -después de torear la mar de bien- por no banderillerar, con aquellos Pablo Romeros, con Chivito a la cabeza, que fueron capaces de mandar a un picador a la UVI. Ahora se dan orejas a espuertas, y si existe alguna tarde, como la de ayer, en dónde las espuertas no se llenan, se lía la mundial. Le cortaron la cabeza. Al Fandi no, hablamos del toro. No sabemos porqué, qué hizo de bueno, pero el caso es que lo guillotinaron. Como suele pasar cuándo se asegura la puerta grande en sólo media jornada de trabajo, no quiso ver al quinto. Le dió lo suyo, y lo de sus hermanos, en varas. Llegó el cornúpeto muy apagado a la muleta. Lo pintan de descaste. No está tan claro, el toro se paró y se defendió porque no podía con su alma, que había dejado en el peto. Otra puerta grande borreguil.



A Miguel Tendero se le escapó un lote de medios toros, de esos con los que con tan sólo salpimentar un poco el asunto te ponen como Lagartijo. El albaceteño, tiene un problema crónico, como la migraña, con el toro. No lo conoce. A pesar de ganarse la vida, y muy bien, el toro es todo un misterio para él. Los terrenos, las distancias, la colocación, la duración de la serie, los equivoca siempre. Para más inri, tiene la desgracia, de no acertar con ellos alguna vez que otra ni de casualidad. Que ya es mala suerte. Así, a su sexto, un grandón, con cara de santidad, que vestía de negro y era todo buenas intenciones, -estaría recién salido de algún seminario del Opus- le hizo las cosas al revés. Cuando el toro pedía distancia, el manchego se la cortaba, y una vez que el bicho se la acortaba el se la daba. Un disparate. La lidia, pa los vivos -que decía uno que yo me sé-. Con el tercero, que también se dejó, tiró de ganas y juventud, lo cuál no es decir mucho para un torero que pisa Madrid, Sevilla y Pamplona.

viernes, 14 de mayo de 2010

Todo lo que sube, baja

La sombra del Cid. CABRERA



Madrid. Plaza de toros de Las Ventas. Novena de feria. Casi lleno. Toros de Alcurrucén, un sobrero, primero bis, de El Torreón, para Uceda Leal, El Cid y Miguel Tendero.




Los animales pertenecientes a los Hermanos Lozano, latifundistas del campo bravo, con cerca de 1700 vacas de vientre, con sus respectivas subvenciones, han sido propicios para el triunfo de los toreros. Lo cual, no quiere decir que hayan sido buenos, pues ya se sabe que hoy, con un cuarto de toro, en Madrid, la gente se hace la ropa jirones. De estos cuartos de toro, han salido tres, que con otra lidia y otra manera de meterles mano, hubieran sido orejeros. Mal presentados, escurridos de carnes, culos de pollo, disimulados por las perchas astifinas. Cabe recordar al aficionado, o al que va a la plaza, el concepto del desusado término del trapío: arrogancia, planta, fortaleza, tipo, finura, excelentes formas. Las guadañas del toro, son de vital importancia para darle seriedad al grave asunto, pero no dejan de ser una parte más. El toro, para que sea Toro, debe ser serio en su globalidad.



Ignacio Uceda Leal se ha propuesto flagelarnos con su toreo en esta feria. No se puede torear con menos ángel: la muleta puesta, el toro pasa, pierdo dos pasos; la muleta puesta, el toro pasa, pierdo dos pasos; y así, hasta la eternidad del aviso. No se dió coba con el inválido del Torreón y con el otro anduvo como alma sin pena, indolente y apático durante la lidia, su concurso en la feria ha dejado mucho que desear.




Hace un porrón de años, Isaac Newton, tras muchas observaciones, planteó una ley física la cual venía a decir que `todo lo que sube, baja´. El Cid está dispuesto a corroborarla con sus dudas, sus respingos en la cara del toro y su ceguera. Manuel Jesus, como Urdiales ayer, es torero que no sabe mentir, se le nota a la legua cuando está apurado o cuando no es capaz de poderle a toros con los que hace un par de años hubiera puesto la plaza boca abajo. En el segundo, con toda la plaza a favor, estuvo más aseadito, aunque se le escapó sin torear por el pitón derecho. En el quinto, que no era bravo pero si rabioso, no terminó de apostar, siendo incapaz de dejarle la muleta planchá en la cara como tantas veces lo hemos visto, en cada briosa embestida que le regala el lozano se le iba esfumando la posibilidad, tan deseada como improbable, de la Resurrección. Como quién más te quiere te hará llorar, el público, de forma excesiva, terminó ovacionando al toro en el arrastre y pitando al saltereño.




El sexto, que tampoco terminó de ser redondo, también se le fue sin torear al mozalbete manchego que ya va camino de ser otra eterna figura. Hay que reconocerle a Tendero, por lo menos, las ganas y disposición, pero eso no es suficiente para medirse al toro moderno, tan falto de ingredientes que muchos los tiene que poner el torero. Y ahí es donde le viene el problema: ni conoce terrenos, el encaste, por lo visto, tampoco lo ha estudiado mucho, los vericuetos de la lidia son todo secretos para él, y por si fuera poco, ni es artista ni quiere meterse en el barro con los luchadores. Está en el limbo de los toreros: donde transitan los que no tienen arte, tampoco cojones suficientes; por allí no pisan los que de vez en cuando tocan el cielo, tampoco los que hacen los paseíllos en los infiernos de Ceret, Cenicientos o Vic Fezensac. En este sitio, que puede ser cualquier pueblo de Guadalajara, Granada o Badajoz, el alcurrucén, el palmosillo, los dehesillos y todas esas porquerías te valen para hacerte rico, eso sí, a condición de cerrarte las puertas del cielo para siempre y las del infierno hasta que no te veas en las últimas.

sábado, 10 de abril de 2010

Tendero no es Costillares

Foto: Plazadetorosdelamaestranza.com



Sevilla. Plaza de toros de La Maestranza. Feria de Abril. Segunda de abono. Un cuarto de entrada. Toros de José Luis Pereda/La Dehesilla para Salvador Vega, Miguel Ángel Delgado y Miguel Tendero.


No se esperaba más de una ganadería, que como en el menú del bar Manolo, tiene por ingredientes la gaseosa Nuñez y el morapio Domecq. Cualquier atisbo de bravura, fiereza y emoción es mera casualidad. Inocentones y facilones para el torero. Y hasta donde no llega la genética, llega el serrucho para limar asperezas.



Salvador Vega es de esos toreros rellena ferias de los que no hablan los empresarios cuando dejan fuera a la figura de turno por cuatro gordas. Dejó algún lance estimable a la verónica, que tal y como está el nivel capotero de la mitad del escalafón ya es bastante. Sorteó dos mansitos, al primero, con un vendaval en el albero, se lo sacó a los medios, tirando de conocimientos... Perfilero y pegapasista con su dos bureles, no tuvo el detalle de matarlos rápido y dejar de aburrirnos. Otro que se suma al clan de las faenas del cuarto de hora.




Miguel Ángel Delgado, casi tan nuevo como los novilleros de ayer, va para torero artista, en el sentido peyorativo de un término que dudo que tenga un sentido elogioso. Nos crecen artistas como malas hierbas mientras empieza a ser raro ver a un tío matar por arriba, colocar bien el toro en el caballo o hacer un quite a la verónica. Con el manso (otro) que salió en segundo lugar estuvo inteligente, atacándole hasta donde se dejó el mulo, que tiraba más coces que cornadas. En el quinto, por supuesto que hay quinto malo, se llevó una cornada por andar soñoliento delante del animal.



Miguel Tendero estuvo bien de verdad con un tercero que eran tan canijo como incierto. Vio faena en dónde parecía que no la había. En su haber algunos muletazos con la derecha bajando la mano. Al natural, como es natural en estos toreros de autoescuela, la faena bajó. Como anduvo en pinchauvas perdió una oreja. Con la espada tiene un cacao monumental. Perdió el sitio tras el grave percance de Albacete y ahora para recuperarlo se quiere apuntar al julipié. Le tira la muleta a los ojos al bicho, en vez de a las pezuñas, como hace Julián, pero con resultado diferente. Y es que hasta para hacer trampas hay que tener talento. En el que cerraba plaza, que tampoco dió opciones, estuvo voluntarioso logrando trazar algún muletazo decente. Al julipié, nuevo recital.




Mañana, cuarta de abono, caballitos. Descansamos.

sábado, 13 de marzo de 2010

El Cejas, un torero macho


Arturo Macías, machito. Foto: Alberto de Jesús.



Plaza de toros de Valencia. Feria de Fallas. Tercera de abono.Menos de media entrada. Toros de Valdefresno para Juan Bautista, Arturo Macías y Miguel Tendero.



Mejor de lo esperado, que era casi nada, han salido los animales propiedad de los hermanos Fraile Mazas. El primero bueno, sin exagerar, se partió el pitón en un burladero; otros dos o tres han hecho gala de esa maldita manejabilidad y toreabilidad que hacen estremecerse a los taurinos hoy; los demás descastados. Ese era el contenido, al continente le faltaba cuajo, seriedad. La presencia va mucho más allá de que los toros sean grandes y cornalones como bueyes.




Juan Bautista es uno de esos toreros en los que prima ese mal endémico que atufa a la mayoría del escalafón: es técnico hasta para ir a mear. El que abría plaza, un toro con humillación y transmisión, le regaló veinticinco embestidas por abajo, de esas con las que sueñan todas las figuras: fijeza, nobleza y un puntito, un poquito para justificarse , de codicia. La receta perfecta para cosechar un triunfo fácil en feria de postín. El francés estuvo francamente vulgar y acabó aburriendo al toro, que al final de faena terminó cantando la gallina,posiblemente harto de obsequiar embestidas enclasadas que eran materia prima de primera. En el cuarto le concedieron una oreja de mercadillo ambulante por una faena irregular ante un oponente dócil y melindroso como un cachorrillo.



Arturo Macías, que se presentaba en España y al que muy pocos conocemos, salvo por ser el que le mojó la oreja a José Tomás en el coso de Insurgentes, mostró desparpajo, orgullo y una voracidad que hacen del hidrocálido un torero a seguir, por ahora. No se deja amilanar por nada ni por nadie, no perdona quites y no le hace ascos a nada. Un poco tremendista y atropellado, también. Hoy siempre por encima de sus antagonistas, que no le dieron opción a mostrar ese toreo pausado y templado que se le supone a un torero mexicano. Me figuro que con otra clase de toros, con el lote de Bautista por ejemplo, formará la de San Quintín y los gacetilleros podrán seguir alimentando sus crónicas con esa moda tontaina del tiempo, el temple y los parados relojes. Mientras tanto, y hasta que se vea con los Palhas en Sevilla, la imagen que nos llevamos del Cejas es la de un torero que camina hacia la enfermería sin vacilar, con la `pelúa´ en mano y sonrisa de oreja a oreja.



El hijo predilecto de Manuel Caballero (¡que bochorno da oír a ese hombre dar voces como un energúmeno!) se presentaba en Valencia tras su fracaso de Vistalegre con ganas de agradar, pero con muchas dudas en la cabeza. Sinceramente, gustaba más de novillero. Ahora su toreo es un pópurri de muchos estilos: así, es capaz de recibir a su primero con una mezcla de chicuelinas y verónicas, hacer un quite por chicotazos al toro de un compañero, o muletear en una misma tanda de derechazos a cuatro diferentes velocidades, como si torear fuera lo mismo que montarse en una Bultaco. Le tocó en suerte un torito un poco papanatas, de esos que justifican que en el vocablo taurino deje de llamarse engaños a los trastos de lidiar. A esta clase de bóvidos no hace falta engañarlos, ellos ya vienen requeteconvencidos de la finca de cuáles son sus obligaciones. Lo pinchó y perdió una posible oreja, que hubiera sido tan barata como la de Bautista. En el manso que cerraba plaza fue cogido aparatosamente y el francés, que era el único matador que quedaba en la plaza, se lo quitó del medio con uno de esas estocadas enteras, caídas y fulminantes que tanto aclaman los públicos hoy y que son propias de la charrasca certera de Curro Jiménez.




Mañana no hay toros en Valencia. Lo que hay es otra cosa que es mejor no ver para no herir sensibilidades.



lunes, 22 de febrero de 2010

En el país de los ciegos el tuerto es el rey

Foto: Juan Pelegrín



Tercera de abono de la Feria de Invierno de los Carabancheles, el público acudió en más número que en la tarde anterior, es de suponer que la corrida de los nóveles es de más interés que la de los mediáticos. En cualquier caso fue más de lo mismo, la linfa que recorre las venas de estas cucarachas es un jugo descastado, blandengue, bobalicón y acobardado. Eso por dentro, porque por fuera eran regordíos, feotes, sin cara, alguno sospechoso de pitones, de esos a los que los taurinos de un tiempo a esta parte llaman ``bonitos´´ o ``de preciosas hechuras´´. Ya no saben que términos van a inventar para parchear la verdad y emperifollar el fraude.


Nos bombardean en todos los medios informativos pertenecientes al lobby de los magnates taurinos con los problemas que están teniendo en diferentes ganaderías, sobre todo de Andalucía Occidental, para rematar las corridas, ya que el ganado a causa de tanto agua no se alimenta como debe y empiezan a tener las pezuñas reblandencidas. O porque no van a toródromo y se mueven menos. El caso es que, ¡oh sorpresa!, en estos dos días de toros en Vistalegre varias sardinas de las que han salido por toriles o por los vestuarios del baloncesto (aún me cuesta saber si esto es un pabellón o una plaza de toros) han pesado 565, 572, 570. Una de dos, el romanero de Vistalegre tiene miopía y no ve bien los números o le echa mucha imaginación a su tarea. Creatividad que los empresarios le sabrán agradecer.


La tauromaquia ya no es lo que era, ni los toreros son aquellos seres mitológicos, mitad héroes mitad poetas. La mezcla de cojones y romanticismo era la fórmula que hacía reventar las entrañas de los más viejos aficionados y colapsar el corazón de las mozas
de la época. O al revés, ya no recuerdo. Ahora, en los tiempos del todo vale, y al precio que sea, se reparten alternativas como rosquillas. ¿Cómo Cortés, por mucha ambición que tenga, permite que el tal Pinar, tan inexperto, tan principiante como él, le dé la alternativa? ¿Importan las formas? Para muchos hoy día el fracaso no están en salir derrotado del albero, sino en llegar a los veintitantos sin cortijo, ganadería y un amable séquito detrás.



En el país de los ciegos el tuerto es el rey, reza un sabio refrán popular. El tuerto fue un muchacho madrileño, de nombre Javier Cortés, que recibió la alternativa de manos de Pinar, y que con tan sólo unas horas de matador, ya le podría explicar a éste lo que es dar un natural medio en condiciones. A Cortés se le adivinan cosas, un sentido del toreo clásico, de mano baja y una mano izquierda que será la que le dé los cuartos. Cuartos que, por otra parte, si no mejora le quitará la espada. Y el descabello. Alguién debería de decirle, o mejor dicho, él debería de saber ya, que no se puede dar una vuelta al ruedo después de utilizar once veces el verduguillo. Cuentan las crónicas y los que saben de ésto, que apuntado queda para San Isidro.



Los tuertos venían de Albacete, y forman algo así como el club de la comedia: Tendero trata de imitar a Manuel Caballero, y Pinar es un plagio descarado de El Juli más descarado, que ya es decir. Si por ellos pasa el futuro de la tauromaquia, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que el porvenir es incierto y nada halagüeño. Todos los tópicos que, según los aficionados cabales, ahora llamados talibanes, les quieran imputar son válidos: metieron pico, citaron fuera de cacho, pegapasistas, encimistas, vulgares y desesperantes por sus largas faenas fueron algunas de las credenciales que presentaron. Pero, pueden estar tranquilos, tendrán su hueco en San Isidro, Sevilla o cualquier sitio donde reíne el taurineo oficial; otros, como Luis Vílches, Leandro, José Luis Moreno, Aguilar o Urdiales, tendrán que ver cómo sus nombres aparecen casi siempre los últimos, si es que aparecen...












martes, 9 de febrero de 2010

Valdemorucho 2010

Foto: Iván de Andrés


Los de Peñajara, sospechosos de pitones, formaban una escalera de carne, con casi 100 kilos de diferencia entre el dulzón y empalagoso segundo y el cuarto, tan fofo y regordío que no podía ni moverse. Los demás, más de lo mismo: sin fuerzas, sin casta, pero colaboradores y noblotes en el último tercio. La gripe D(omecq) ha infectado hasta el tuétano a los últimos rincones libres del virus que le quedaban al enfermo.



Los de Antonio San Román, acarnerados, podridos de mansedumbre, alagartijados, feos, inválidos e indignos. Para más inri en algunos medios se ha podido leer la coletilla ``pero limpios de pitones´´, ¡faltaría más! Menuda porquería de ganado, ¿cómo puede llevar un torero la cabeza alta después de ser participe de semejante farándula? Aquel torero tomado como héroe deja paso a ese personaje mitad cupletista mitad tirititero que se dedica a poner posturitas ante animales criados y seleccionados para convertirse en cómplices del artista en vez de fieros contricantes del lidiador.



Algún destello torero de Curro Díaz y Leandro es lo único rescatable de la Feria. Bolívar no estuvo, o mejor dicho, está como bucólico, triste, ido, puede ser achacable al viaje América- Valdemorillo- América que le planearon ¡ay, los apoderados! Tendero y Abellán dejaron muestra de su estilo ``pegapasista´´ y de toreo lineal de siempre. Lo mejor que podría hacer por la afición y por la tauromaquia Alvarez es dejarlo, una retirada a tiempo es una victoria, es un chaval que ha toreado, con poca fortuna, corridas duras y que puede hacer valer esa experiencia para cambiar el oro por la plata. Sin acritud.



Ya tenemos la primera víctima de la temporada: la Feria de Valdemorillo.



miércoles, 16 de septiembre de 2009

Sin faltar al respeto , por favor

Foto: La Verdad Albacete


Al toro , ese bello y fiero ser vivo, no se le puede faltar al respeto nunca. Es el animal que simboliza nuestro país, la figura sobre la que gira o giraba toda La Fiesta Nacional y el que reina en nuestras dehesas desde Irún a Algeciras, ya sea en las calurosas marismas o en la gélida Castilla. Toda esta pequeña clase de historia y geografía parecen no saberla nuestros toreros, esos héroes que dia sí y dia también, en vez de dedicarse a torear y a dominar la embestida de la fiera alimaña, se dedican a hacerle carantoñas, monerías y a burlarse de un animal que al fin y al cabo es el que les da de comer , les paga los Mercedes y les permite codearse con la jet-set, motivos por los cuales hoy dia los zagales quieren ser toreros. Además , esa sátira muestra solo una cosa: cobardía. Es muy fácil ponerse chulapo delante de un toro al que desde que salió por chiqueros no han parado de darle capotazos, estrellarlo contra las tablas y desangrarlo metiendole una cuarta de puya mientras lucha contra un percherón y un peto que juntos pesan más del doble que el toro. Y por si todo esto falla y es poco, afeitamos al galafate y ponemos burladeros por si las moscas... Todas artimañas pertenecientes a la tauromaquia moderna. Pues ¡Óle! por los antiguos, tios con dos cojones.

Toda esta reflexión viene dada por el grave cornalón que ha recibido Miguel Tendero el pasado lunes en Albacete. El manchego, al que tengo por un torero interesante con muchas cosas aún que pulir, se apuntó al carro del disparate, de la chanza y la burla ante un toro incierto que tenía mucho que torear. Pero es más fácil y más popular pegarse el arrimón que darle distancia al toro y dejarsela planchá en el hocico. Espero que se recupere pronto y que esta experiencia le valga para que empiece a respetar al toro, tótem de La Fiesta.



sábado, 12 de septiembre de 2009

El fondo y las formas




En la chavalería ya no quieren ser figuras del toreo , ahora quieren ser futbolistas , actores , cantantes o miembros del Gran Hermano o porquerías por el estilo. Son pocos los que quieren ser matador de toros. Entre estos pocos , en los últimos años me he hartado , y nunca mejor dicho , de ver novilleros , muchos novilleros , y son pocos los que lo parecen. Ese novillero , que debería de ser un ``aprendiz´´ de matador de toros , un chaval con toda la humildad y hambre del mundo , ese novillero ya no existe. Ahora hay calcamonías de las figuras , pequeños Ponces Y Julis , que a las primeras de cambio disponen de grandes apoderados y magnates que les suministran el parné necesario para lanzarlos al escalafón. A algunos de estos novilleros da pena hasta oirlos , no tienen afición ninguna, ¿de verdad aman esta fiesta? ¿o es simplemente un medio para llegar al dinero lo más rápidamente posible? ¿saben de toros? ¿Qué les importa más ? ¿El fondo o las formas? ¿Llegar a ser torero sea como sea? ¿O llegar arriba dejando huella en el aficionado? son muchas incógnitas que tiene uno.

Toda esta reflexión viene como consecuencia de un año muy movido a escala novilleril : muchas cornadas graves, algunos escándalos en ciertas plazas con utreros presuntamente drogados y sobre todo , mucha mediocridad y muchas ratonerías , ya , tan jovencitos. Como en todo, hay honrosas excepciones. Además , a uno que es un romántico , no le gustan ciertas decisiones, y no las entiende porque uno , quizás no actuaría así. Me explico , este año se han dado dos casos de novilleros que han tomado la alternativa de una manera sui géneris : Miguel Tendero y Juan Luis Rodriguez .
En el caso de Tendero , es algo más justificable , no será fácil decir que no a doctorarse en Madrid. En el caso del otro manchego , de Juan Luis Rodriguez , es más criticable. El chaval no estaba ni anunciado en la Feria de Albacete , en la feria de su gente . De buenas a primeras lo llaman , para que en un par de dias tome la alternativa... con José Tomás de testigo . El chaval, del que no tengo duda , poco lo importan las formas , se queda con el fondo. El fondo es que sin estar listo para dar el paso y sin haber disfrutado de la preparación y dias anteriores a una celebración tan litúrgica y emotiva como la de su alternativa, se tira al ruedo , y nunca mejor dicho. Ahora le preguntaría yo : ¿Has disfrutado y has sentido esa emoción que debe sentir un novillero meses , días antes de su doctorado? ¿Estás viviendo la magia de ser un elegido , de tener la oportunidad de ser matador de toros? ``No , pero ya lo soy´´ sería su pragmática respuesta.

Todas estas reflexiones y todos estos dolores de cabeza me los causa lo de siempre : que soy un romántico en un mundo donde el romanticismo y el idealismo empieza a brillar por su ausencia.