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lunes, 27 de febrero de 2012

Los tíos del Conde de la Maza para este año





















Estos son solo algunos de los toros de saca (por la leña huelen más a Madrid que a Sevilla) que tiene el Conde de la Maza para este año -o el que viene, para que mueran en plaza como cinqueños, que tal y como están las cosas, nunca se sabe...-. Serios, guapos, con hechuras para embestir y seguro que encastados.

Hace unos días, Miguel Abellán, que es torero de mi gusto, se sumó a la moda facilona de poner a parir a Canorea por no encartelarlo en Sevilla. Dijo que tendría que pintarse unos labios, dejarse las uñas largas y no se qué más tonterías, entre ellas la de ser más "cariñoso". Tiempo después nos hemos enterado de que le fue ofrecida la corrida del Conde de la Maza, y que el maestro, al que uno no pide cariñitos ni arrumacos, y sí, como buen matador que es, orgullo y osadía, rechazó la oferta. Ahora, mientras el uno no gana para telefóno tecleando lamentos por tuiter y la empresa Pagés acepta en su circulo íntimo que "se careció de tacto con Abellán", el aficionado no da crédito a esta locura: ¿acaso es un insulto matar dos toros de Nuñez? ¿nos estamos volviendo locos o muy julandrones?





miércoles, 16 de marzo de 2011

Todo a medias (y a veces ni eso)


Foto: Ignacio Tena / Prime Time


Plaza de toros de Valencia. Cuarta de Fallas. Un tercio largo de plaza. Toros de Alcurrucén para Miguel Abellán, Juan Bautista y Leandro.


Buena corrida, bien criada, con el trapío necesario para una plaza de primera categoría, si bien he echado en falta más igualdad en la edad, en la tablilla se ha anunciado desde el cinqueño largo hasta el cuatreño imberbe; también en las hechuras, con un segundo altiricón, montado y anovillado y un sexto que es un Toro de Madrid. Abantos de salida, cobardes en el caballo, ninguno empujó de verdad y complicados para la lidia, sobre todo en banderillas. El quinto, boyante y noblón en el último tercio, acusando sosería, se fue sin torear. Sexto más encastado, sin ser un guerrero espartano, tuvo interés. La nota más negativa es que todos terminaron viniendo a menos.


Abellán topó con la ventolina y la desconfianza en su primero. Más preocupado de torear la muleta que de dominar el toro. No pudo salir de la segunda raya y fue su perdición. El mansito, que tenía poder, arreaba de lo lindo, desarmando en más de una ocasión al torero madrileño, haciéndole perder pasos, dar trapazos y defenderse más de lo aconsejable. En las postrimerías de la faena, con el toro más acabado y el viento calmado, le endiqueló dos series de naturales más que correctos. En los medios tuvo que ser. Le faltó tirar la moneda. Con el cuarto, quizás el más áspero de la corrida, bicho caderero que en cada muletazo se quedaba en la cintura, que iba y venía con la cabeza suelta, no pudo más que justificarse y mostrar ganas de agradar. Con los aceros, mal.

Acudir al tendido a ver a Juan Bautista es jugar a la loto. Lo mismo te puede tocar el gordo, y ver torear con ortodoxia, o no acercarte ni al número del reintegro. Como hoy, en el que el francés ha sacado lo peor de su artillería: el desinterés por ser alguien en esto, las tandas kilométricas de muletazos sin decir nada y el desconocimiento más absoluto de lo que significa anunciarse en una feria de postín. 


A Leandro hay que agradecerle que se dejara venir, hasta en tres ocasiones, al pavo de Alcurrucén al galope, dándole distancia y sitio, protagonizando los momentos más emotivos de la tarde. Templado con la derecha, sin demasiadas apreturas y poco mando, pues esperaba al toro con la muleta siempre retrasada, dejó pinturería, pases bellos y remates barrocos. Toreo bueno a medias, le faltó ganar el paso que sólo pueden dar los elegidos y que fue el que faltó para que la plaza se convirtiera en el manicomio de la calle Játiva. En la segunda mitad de faena, -¡tanto duran ya que tienen mitades, como el fútbol!- con el toro venido un poco a menos, el torero vallisoletano le puso más alma, se ajustó un poco con el burel e hizo adquirir mayor relieve a su faena. Manoletinas ajustadas para rematar más una estocada trasera y tendida, con uso del verduguillo, le hicieron pescar una oreja que debería valerle para abrirse paso. Antes sorteó un animal que se dejó sin más, con el que no pudo pasar de dejar latentes sus buenas maneras, la elegancia y la inoperancia para hacer bien el trabajo por el que cotiza en el fisco: matar toros. 



martes, 11 de mayo de 2010

Que se mueran los feos


El sexto, feo como la foto del DNI de Molés. Por pegarse un arrimón ante esto y rozarle los cuernitos y las astitas, a Macías los tabloides lo colocan como el nuevo Diego Puerta. CABRERA




Madrid. Plaza de toros de Las Ventas. San Isidro. Sexta de feria. Tres cuartos de plaza. Toros de Martelilla, Navalrosal y un sobrero de Domínguez Camacho. Miguel Abellán, César Jiménez y Arturo Macías que confirmaba alternativa.



A esta horas, las nueve y media más o menos, lo mejor que se puede contar de los Martelillas y sustitutos/remiendos/sobreros es que, aunque ya salieron medio catatónicos, baldados y ajumados, están todos en el desolladero, con las criadillas reventadas y extirpada la posibilidad de que semejantes engendros sigan multiplicandose como hongos por la piel de toro. Aburre escribir todas las tardes lo mismo, que son chicos, anovillados, sospechosos de pitones, inválidos y descastados. Todo esto, también culpa de la yerba. Para la semana próxima se barajan otras excusas. Saldrá Choperita, el chino González o cualquier taurinillo de los que pululan, y pican, por las entrañas de la plaza y dirán que los toros se derrumban por culpa de la nube de humo volcánica que atraviesa España, que para arreglar el grave asunto, necesitan una pequeña subvención de tres millones de euros. Y sin ningún rubor, mirándo fijamente al objetivo de la cámara, con voz firme dirán: `trabajamos las veinticuatro horas del día por el bien del aficionado´.



Para atrás, como los cangrejos, va este Arturo Macías, al que me vendieron, y casi lo consiguen, como el antihéroe, el que vendría desde el otro lado del charco a levantar las alfombras y dejar al descubierto las miserias de las figuras españolas. En Valencia, su debut en España, gustaron su coraje y ganas, que camuflaron su tremendismo y falta de acople. Se presentó en Sevilla, tras la cornada fallera, con los Palhas, a la gente le sonó a gesta mientras en su interior sentían pena por el incierto futuro de su salud. No se le miró con lupa. Pero de hoy no puede pasar, que te coja varias veces un martelilla haciendo el don tancredo no es toreo, ni es nada. A su descastado primero, lo lidió pesimamente, muchos capotazos para preparse los quites, que eran trapazos peores que éstos mismos capotazos de preparación. Vulgaridad, enganchones, un muestrario de pases sin mando, todo el toreo insustancial de adorno lo maneja a la perfección, pero el otro, el que hace rebosar de felicidad al aficionado, ni lo conoce ni se lo han presentado. El sexto, que los eruditos de los revistosos del puchero nos querían vender como el patito feo, porque `lo bueno lo llevaba por dentro´, ha quedado sólo en eso, en feo. Y el mexicano le realizó una faena a la altura de la guapura del torete. Fea, mala y rancia de solemnidad, con un arrimón final de mal gusto, colocándose eso que tenía el toro en la cabeza cerca de la chaquetilla, cosa que por lo mucho que aplaudía la gente, debe de ser cosa reservada para genios colosales. Si quiere desplantes toreros y angustiosos, que le pongan un video de Dámaso.



Miguel Abellán se tropezó con un lote impresentable y tampoco es que se estrujara la cabeza para que allí pasara algo, que al fin y al cabo, al que iba la gente a ver es al tal Cejas. Abellán, y muchos otros, cuentan, con amalgama, estar hambrientos de triunfos y sedientos en número de festejos y que éstas son sus oportunidades para sacar la cabeza. También meten entre medias esas frases que están muy bien para adornar, cual faena de Morante, tales como: `venía muy ilusionado´, `en esta ganadería suelen embestir´o `me queda la del Cortijillo el día cinco, y vengo muy ilusionado´(otra vez, además se pueden imaginar luego lo que pasa ese día). Si de verdad se ilusionan con ésto, una de dos: o tienen más moral que el Alcoyano o no son aficionados.




Cerraba el cartel César Jiménez, que vino a torear los martelillas y ha terminado deshaciéndose de un Navalrosal y el sobre-ro de la afamada ganadería de Hnos. Domínguez Camacho. Lo curioso, es que se cogió un rebote de aupa cuando haciéndole el quite a su toro Miguel Abellán no lo `cuidó´y se lo cargó de un chicotazo. ¿qué es lo que quería Jiménez? ¿Mantenerlo en la plaza a sabiendas de que era imposible lucimiento alguno? ¿No debería, acaso, casi que darle las gracias Abellán por darle otra oportunidad? Entonces, ¿a qué viene usted a Madrid, a cumplir con el expediente, a poner esto boca abajo, a cumplir con la boca o a poner bajo el expediente? Otro que debería de quedarse en casa, viéndolo y sufriéndolo por la tele.





martes, 9 de febrero de 2010

Valdemorucho 2010

Foto: Iván de Andrés


Los de Peñajara, sospechosos de pitones, formaban una escalera de carne, con casi 100 kilos de diferencia entre el dulzón y empalagoso segundo y el cuarto, tan fofo y regordío que no podía ni moverse. Los demás, más de lo mismo: sin fuerzas, sin casta, pero colaboradores y noblotes en el último tercio. La gripe D(omecq) ha infectado hasta el tuétano a los últimos rincones libres del virus que le quedaban al enfermo.



Los de Antonio San Román, acarnerados, podridos de mansedumbre, alagartijados, feos, inválidos e indignos. Para más inri en algunos medios se ha podido leer la coletilla ``pero limpios de pitones´´, ¡faltaría más! Menuda porquería de ganado, ¿cómo puede llevar un torero la cabeza alta después de ser participe de semejante farándula? Aquel torero tomado como héroe deja paso a ese personaje mitad cupletista mitad tirititero que se dedica a poner posturitas ante animales criados y seleccionados para convertirse en cómplices del artista en vez de fieros contricantes del lidiador.



Algún destello torero de Curro Díaz y Leandro es lo único rescatable de la Feria. Bolívar no estuvo, o mejor dicho, está como bucólico, triste, ido, puede ser achacable al viaje América- Valdemorillo- América que le planearon ¡ay, los apoderados! Tendero y Abellán dejaron muestra de su estilo ``pegapasista´´ y de toreo lineal de siempre. Lo mejor que podría hacer por la afición y por la tauromaquia Alvarez es dejarlo, una retirada a tiempo es una victoria, es un chaval que ha toreado, con poca fortuna, corridas duras y que puede hacer valer esa experiencia para cambiar el oro por la plata. Sin acritud.



Ya tenemos la primera víctima de la temporada: la Feria de Valdemorillo.