Mostrando entradas con la etiqueta marca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta marca. Mostrar todas las entradas

jueves, 14 de octubre de 2010

La fiesta en Cultura y en manos de los taurinos





Carlos Ilián


La noticia taurina no estaba en Zaragoza, como debe ser, tratándose de la última gran feria de la temporada. No, estaba esa noticia en el ministerio del Interior a dónde se acercaron siete señores, vestidos de domingo. Nadie sabe quién los eligió para ese cometido de ir pidiendo que los toros salgan de Interior y pasen a Cultura. Ignoro que representatividad tengan un Talavante, un Perera o el mismo Juli. Cayetano podría representar a Armani o a Loewe pero no al conjunto de la profesión taurina. Ayer se vieron con Rubalcaba quien les prometió que los toros pasarán a Cultura en un tiempo breve, una vez que se hayan coordinado todas las cuestiones relacionadas con comunidades autónomas y sus competencias en materia taurina.

Los toros deberían seguir en Interior. Lo de Cultura es un embeleco con un trasfondo diabólico: que los propios profesionales controlen los resortes de la fiesta. Si eso llega a ocurrir, que Dios nos coja confesados.

No me imagino a los funcionarios de Cultura, gente dedicada a labores relacionadas con la pintura, la escultura, la ópera o cualquier otra manifestación de ese rango, metidos en labores de corrales, sanciones por afeitado, control del registro de nacimientos de becerros, ni en el intrincado y misterioso mundo de las suspensiones. A esos buenos hombres y mujeres los devorarían los taurinos de una dentellada.

Es de imaginar que Rubalcaba no vió por la televisión la corrida de ayer aquí, en Zaragoza donde salieron algunos toros literalmente despitonados. Sería un timbre de alarma para que sepa hasta dónde podrían llegar los taurinos con el control del toreo, una vez que la fiesta pasara a manos de Cultura, un ministerio ajeno a las potestades que ejerce Interior.

De todo lo anterior nos acordábamos en el triste espectáculo de toros de sospechosas defensas, inválidos y descastados que se lidiaron ayer. Con tal género sólo César Jiménez logró algún muletazo decoroso en su primero, el único toro de la tarde que medio aguantó unas cuantas embestidas. En el cuarto, que era una auténtica tora, mansa y rajada, el bueno de César se aburrió y nos aburrió en un intento imposible de sacar algo de aquel bóvido.

El torero local, Serranito, sustituyó a última hora a Uceda Leal, aquejado de ciática. Este muchacho que tiene buen corte de torero, pero al que se le pasó el arroz hace tiempo, tuvo enfrente dos imposibles mansos. Su primero, rajadísimo, y el sobrero de Los Bayones a punto de echarse en cualquier momento por su total ausencia de casta.

Matías Tejela se empeño en lucir a su primer toro,una especie de carretón sin casta que embestía como lo haría una borrega. Brindó la muerte de su segundo toro a su apoderado, Enrique Patón. No pudo ser un brindis triunfal porque el de Valdefresno se rajó, literalmente.

lunes, 15 de marzo de 2010

Que salga también Belen Esteban



No me gusta mucho que un periódico deportivo informe sobre toros, pues no tienen nada que ver con los motores de Alonso, los obúses de Cristiano o los salto de hípica. Aunque en este mundo de antipáticos, chulos y señoritos a caballos también vamos bien servidos.


Pero al César, lo que es del César, menuda sorpresa me he llevado al leer la siguiente crónica en el Marca, mucho más exacta y más crítica que cualquiera que los que podemos leer en los panfletos taurinos. Lo que cambián los tiempos, la información taurina de rigor, en el Marca. Enhorabuena a quién le toque.


QUE SALGA TAMBIÉN BELEN ESTEBAN


Carlos Ilian, Marca.com



Los antitaurinos tendrían motivos para alegar contra la fiesta de los toros mucho más serios y convincentes si acusaran de espectáculo ilegal a lo que vimos en Valencia.

Además del saldo ganadero y de haberse devuelto un toro antirreglamentariamente por manso, aquello fue una pantomima en la que se devaluó el toreo de la mano de los llamados toreros mediáticos, especialmente de Jesulín que en su vuelta a los ruedos parece mucho más un veterano que viene a rebañar un dinero póstumo que un torero cabal.

Tiró líneas de forma descarada, se alivió sin pudor y quiso hacer el truco del almendruco ante dos inválidos. Para salir con este género que lo haga acompañado de su ex Belén Esteban y su santa actual la Campanario. Al menos el circo será más atractivo.

El Fandi, que es un ídolo aquí, cumplió a cabalidad con su papel de derrrochar sus portentosas facultades físicas en banderillas y de hacer luego un toreo trapacero aunque en algún arrebato ligue uno que otro muletazo digno.

Con la espada es un cañón para las puñaladas y cortó una oreja a cada toro en un ambiente triunfalista. Al menos El Fandi hizo lo suyo con honestidad, aunque se echa de menos el buen muletero que en sus principios dejó un buen sabor de boca, antes de dedicarse exclusivamente al número de las banderillas, que por otra parte le están haciendo rico.

El Cordobés fue ayer una sombra. Dos simulacros de faena en ambos toros y la sensación de que este muchacho no puede andar en las grandes ferias. Pero ahí lo tienen, quitándole el sitio a otros chicos a los que el taurinismo les niega injustamente las ocasiones que le dan a gente como Manuel Díaz.