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martes, 4 de octubre de 2011

Convergencia i Unió (del taurinismo)




Miuras. 1842. Al matadero. Marqués de Albaserrada. 1912. Moruchos. Pablo Romero. 1885. La necedad vestida de cárdeno. Esto, sin que se les caiga la cara de vergüenza, es lo que han escrito durante este verano tres de las eminencias taurinas más célebres del país. Moncholi, Javier Hernández y Carlos Ruíz Villasuso. Tres arquitectos de la fiesta moderna, madre de la corrida incruenta; tres monosabios al quite del empresario, ganadero o figura de turno; tres atúnes sin chispa de respeto por una Historia, la del toreo, que ha permitido que llegue con salud, poca, el arte que les da el pan de sus hijos; tres actitudes irresponsables y antitaurinas; tres futuros cargos de CiU.

Hablábamos aquí hace unos días, cuando el entierro de Barcelona, de la necesidad de "que la crítica actúe con honestidad, que cada tarde, desde el cero, pongan en la balanza el valor y oficio de unos, y la bravura y trapío de otros. Y que lo cuenten, que expliquen el toreo, que lleguen dónde el resto de la sociedad, más analfataurina que nunca, jamás podrá llegar por sí sola." Visto lo visto, toda una utopía. Con los Adolfos, esas viudas catalanas que lloraban por la mala dicha de la Monumental, cuya muerte se da por buena si en el entierro ha cantao por bulerías la Tomasa, ha vuelto a renacer toda la mala casta, moruchera de verdad, de algunos críticos que escriben desde el más despreciable resentimiento hacía según que ganaderías. Esta vez le ha tocado a Adolfo Martín, como era de esperar con un tío que, sencilla y llanamente, cría el Toro. Antes Miura. Los viejos Pablorromeros de Partido de Resina también se llevaron lo suyo. Los herederos del Duque de Veragua, de Prieto de la Cal, fueron "nacionalizados" como juampedros, que hay que tener mala leche. Los de Escolar, triunfadores en San Isidro, fueron tratados de ladrones. Los portugueses de Palha, de hermafroditas. Y así, con un largo etcétera de hierros de leyenda, emblemas del aficionado, garantía de autenticidad de la Tauromaquia. Escrito está en las hemerotecas recientes de los portales taurinos, para los descreídos que no lo quieran ver.

Todos estos, a los que se les llena la boca de ecologismo, tanto que parece se van a atragantar con su propia bilis, que apostillan una y otra vez como loros que el futuro pasa por la unión, como si la unión en este mundo de chalados fuera posible, sólo son capaces de unirse para hacer daño a la figura vital e insustituible de la Fiesta: el Toro. Si dependiese de ellos, los Alijares, Cortijo de Arenales, Partido de Resina, Zahariche, la Ruiza, Comeuñas, Valdetiétar, Dehesa de Frías, las Tiesas o la Zorrera sí que estarían llenas de moruchos, de charoleses, de ibéricos, hasta de cabras piyoyas; si estuviesen en sus manos, que en cierto modo están, los guapos habitantes de esas fincas míticas desaparecerían para siempre. Por moruchos.


Pensar así si es de buenos aficionados. Yo me quedo con los malos, los del autobús. Por encastaos.

domingo, 21 de agosto de 2011

sábado, 26 de marzo de 2011

Chenel en Estudio Abierto






¡Como se complican las cosas con este rollo de la evolución! Principios de los setenta, Estudio Abierto, programa mítico de la Primera, en horario de Prime Time que se dice ahora, presentado por un tío que no es metrosexual, José María Iñigo, sentados los contertulios en un sofá, hablando de toros, con Chenel fumando en un plató, en directo, sin mentar la sangre, los puteríos o el ecologismo. 

Algún día le contaré a mis nietos que los de mi generación estábamos locos y eramos unos inconscientes: que ibamos a los toros, fumábamos en los bares, bebíamos en la calle y circulábamos con el coche a 120.
Espero que se ponga bien Antoñete, que lleva una temporada malito...









jueves, 17 de febrero de 2011

De locos

                                                                                                                         El Mundo.es



Copio y pego un artículo escrito por Francisco Argüello, en el Mundo.es. Recomiendo la lectura para que el aficionado siga tomando nota del punto al que estamos llegando con la nueva era de la Torerimaquia. César Rincón, en labores de comentarista, fué crítico con la labor de los toreros. El resultado: el público no lo toleró, tuvieron que sacarlo escondido y escoltado en un vehículo del interior de la plaza, mientras fuera decenas de personas lo esperaban, hasta con pancartas, para "aclararle" las ideas. Es vergonzoso. Antes cuando la corrida había sido un petardo la bronca y las almohadillas eran para los toreros, o los pitos para el mayoral. Ahora, para el inconsciente al que se le ocurre criticar a los toreros, esos intocables. Lean, lean:



César Rincon, el famoso torero colombiano, hoy alejado de los ruedos, pero dedicado a la ganadería, ha pasado tragos amargos en una corrida de toros el sábado pasado en Medellín, Antioquia, norte de este país.

El 'Torero de Madrid', como lo llamaron en su momento y quien debuta en una estación radial colombiana como comentarista de tauromaquia, asistió a una corrida y en medio del furor se despachó en la radio en contra de los toreros que protagonizaban el espectáculo, según cuentan testigos de lo ocurrido.

Sin embargo, lo que no había contado Rincón era que los toros eran de su propiedad y según Santiago Tobón, director Ejecutivo de la plaza de toros La Macarena, eran los malos del paseo y no los toreros, como se dijo en la transmisión.

Las palabras de César Rincón  han causado revuelo. El público asistente rechifló sus comentarios radiales y el matador tuvo que ser evacuado de la plaza a escondidas, en carros distintos del suyo para pasar desapercibido y con seguridad para evitar que fuera atacado por los asistentes a la corrida que, aunque lo admiran, no aceptaron sus palabras.

Santiago Tobón, ha dicho en la emisora La W, "que César Rincón y sus colegas de la emisora defendieron la corrida más de lo que la debieron haber defendido y entraron en una discusión con los aficionados que iba pasando a mayores".

Críticas

El empresario de la tauromaquia paisa, comenta que al torero colombiano lo esperaban en la calle "como decimos nosotros, con las uñas afuera porque a la plaza llegaron algunos aficionados con pancartas, criticando lo sucedido y se iba armando una pelotera que no pasó a mayores".

Rincón fue evacuado en un carro de pertenencia de Tobón para distraer a la afición "porque buscábamos que no hubiese un altercado o problema en la parte exterior. Fueron más los gritos que se registraron (...)", insiste el empresario.

Lo que ha quedado en la opinión pública de este país es que Rincón, uno de los mejores toreros que ha parido Colombia, debió declararse impedido de opinar en una corrida donde los toros le pertenecían.

Al menos, Santiago Tobón asegura que no debió comentar el espectáculo ya que no puede ser juez y parte. "Le he dicho, como gran amigo, que en las corridas de sus toros debiera hacerse a un lado y dejar que otros las comenten. Él tiene sus argumentos. Creo que hubo demasiado compañerismo de sus compañeros de la radio y el público no lo vio bien", precisa el empresario a La W, al asegurar que la culpa no es de los toros, "sino de seres humanos que se sintieron muy amigos y defendieron lo indefendible".

El tema se puso tan candente que el cronista Víctor Duisabá Rojas, en su columna del periódico El Colombiano de Medellín y titulada 'Sin Toros y al Borde de un botín', describe en su primer párrafo que "poco a poco, toro a toro, las cañas se fueron haciendo lanzas y lo que era una tarde de fiesta terminó convertida en esto que causa pena: un motín. Porque, señores, mucho, muchísimo, va de dar una bronca, de esas en las que los aficionados expresan su descontento... A pasar de la raya y lindar con la agresión personal a Rincón".

Cesar Rincón, ha respondido a la prensa y ha dicho que el toreo es de pasiones y la ética es la que tiene que salir por encima de cualquier cosa. "He sido más objetivo echándome agua sucia para que mis otros colegas ganaderos no digan que lo que hago es defender. Yo creo que he sido muy objetivo, no es la primera corrida de toros donde yo hago los comentarios de mis toros y de otros ganaderos".

Y agrega: "Hay toros malos, buenos o puede salir un petardo de corrida de toros. Estamos en una libertad de expresión y se pueden decir las cosas. Ahí es cuando yo digo que no estoy de acuerdo con los aficionados que de una u otra forma hablaron y dijeron cosas feas de mí. Hay está la polémica". César Rincón seguirá comentando por ahora las corridas de toros en Colombia. Los aficionados deberán seguir escuchando sus palabras gústeles o no.


Nota: Parece ser que circulan dos versiones contradictorias. Hace un par de días en el blog amigo de Toro, Torero y Afición,  Andrea López, que estaba en la plaza de Medellín ese día, contó su versión de los hechos.

martes, 15 de febrero de 2011

Vamos a contar mentiras, tralará...

Luis Miguel Parrado. Los Caminos del Toro.




Vamos, por un momento, a cerrar los ojos, dejar la mente en blanco y pensar como un taurino más de esos que con su palabreo emperejilado y sus buenas maneras tienen la Tauromaquia como un solar. Vamos a obviar lo evidente, a simular que esto de los toros, con sus cientos de años de Historia, lo podemos cambiar de un rato para otro, según nos salga de los colindrones. ¿Que tenemos que bajar al bar sin tema de conversación para los amiguetes? Pues nos inventamos qué se yo, que los Victorinos son grises y tobilleros porque vienen del rinoceronte africano, y no del toro, o que los Miuras tienen esa variedad de pelo porque Eduardo y Antonio, mueco mediante, les hacen la permanente.  Si la historia hay que cambiarla, se cambia, y punto. Todo sea por taurinear.

Por seguirles el rollo a esta gente vamos a dejar a un lado que Juan Pedro Domecq y Díez, fue  dueño del encaste, de ahí que Juan Pedro Domecq Solís tenga secuestrado el hierro del Duque de Veragua, que en principio se creó para bautizar toros y que ahora se utiliza para tatuar borregos. El progenitor de la estirpe bodeguera vendió a Don José Enrique Calderón lotes puros de Veragua, amén de otros conformados con sangre 75% Veragua, 25%  Tamarón. Don Tomás Prieto de la Cal -padre, se entiende- compra para formar su ganadería reses de la esposa de Marcial Lalanda, Doña Emilia Mejía, con sangre de Miura y Parladé y sementales de Tamarón. Todo esto es eliminado para comprar lo puro de Don José Enrique Calderón, que recordamos, antes se lo compró a Don Juan Pedro Domecq y Díez. Más tarde llegaría Tomás Prieto de la Cal hijo, y hasta hoy... Y que dure...  

Ha habido momentos en la ganadería veragüeña en que se han hecho experimentos, y nunca se ha negado. Sementales de Torrestrella y de la rama Domecq han padreado alguna vez, sin llegar a ligar nunca. Así, toda la descendencia fue sacrificada, sin llegar a saltar ningún producto de estos cruces nunca a ninguna plaza. Repito, desde la Ruiza nunca se han negado estos cruces de laboratorio, buscando renovar la sangre, nunca sacrificar la particularidad del encaste en pos de agradar a las figuras.

Siguiendo la tónica del post, en la que se persigue seguirles la corriente a ver dónde nos llevan, vamos a darle cancha a un cartelito de mano de hace 22 años, de la feria de Jaén, que curiosamente, no coincide con la cartelería pegada en los muros, que anuncia lo de Prieto de la Cal como de origen Torrestrella, no Juan Pedro. O sea, que hasta el que hizo los carteles no tenía claro lo que había que poner. Creo que ha quedado bastante claro por lo leído por ahí que mientras haya cartelito mojonero las pruebas y análisis del ácido desoxirribunocleico -ADN-, que como todo el mundo sabe es un estudio confuso, cosa de brujas y alquimistas, quedan en suspenso. De nada vale que en uno de los cajones de la Unión de Criadores de Toros de Lidia haya un estudio genético, firmado por Doctores en Biología, que demuestra que lo de Tomás Prieto de la Cal es Veragua puro. 

Luego que vengan a llorar con que hay que renovar el sarao, abrirse a las nuevas tecnologías y acoplarse al nuevo siglo mientras para defender el núcleo de una tauromaquia emputecida, como es lo Domecq, no dudan en poner en entredicho a toda la Ingeniería Genética con un dudoso cartel del año de la Tana.


Me hace gracia comprobar también, como para ser una novillada origen Juan Pedro Domecq, las figuras de la novillería de entonces, como eran Jesulín de Ubrique, Finito de Córdoba y Enrique Ponce se pasan a la de Peralta, mientras el festejo de la discordia se queda en manos del Nete, Juan Carlos García y el Andujano. Esa historia ya me la sé porque la he visto muchas veces. 


El caso es que vamos a olvidar todo esto y se les dá la razón: la ganadería de Prieto de la Cal contiene sangre de Domecq, vía Algarra, Torrestrella y no se cuántas cosas más. De acuerdo, para ustedes la perra gorda.


Ahora, conociendo ya lo que es esta ganadería onubense, que por lo que se ve nos ha estado tomando el pelo a todos, me gustaría lanzar el guante al ciprés pétreo de Galapagar, que anda mirando y remirando cuvillos para el día que vuelva, si es que vuelve. Al Juli, Morante y Manzanares, que hicieron el ridículo anunciándose con una birria de Zalduendo por San Miguel y que han hecho la gesta de anunciarse otra vez por Resurrección, en lo que se podría catalogar como corrida del Domingo del Perdón, con toretes de Daniel Ruíz. A todos ellos, y a algunos más, decirles que ahí tenéis otra ganadería de Domecq más, de las que tanto os gustan, para hacer el arte, sentirse torero y cortar orejas a diestro y siniestro. Venga, valientes. Que también estos vienen de lo Domecq...



Cuvillo. Picotazo. José Tomás. Granada. Foto: Ideal.es


Prieto de la Cal. Seis Puyazos. Serafín Marín. Zaragoza. Foto: Sánchez Mejías.



miércoles, 12 de enero de 2011

Diatriba del iluminado






Corren buenos tiempos para la lírica y el papanatismo, ideales para llamar a las cosas como nos salga del colodrillo -por su nombre ya sólo se llama al dinero-, para vomitar ideas sin complejos, con la misma diarreica prosopopeya que se gastan muchos de los que depositan las nalgas, cargadas de sabiduría fecal, en sillones de la Academia, escaños del Congreso o pomposos despachos atribuidos a dedo. Jamás de los jamases la filosofía de la barra de bar, ese pensamiento bohemio cargado de las razones etílicas que el néctar de cebada decreta, denostado movimiento antropológico hasta hace bien poco por el hombre de bien, había estado tan cerca de gobernar en el imperio de la racionalidad. Imperio que, por otro lado, nunca llegó a asentarse como realidad corpórea palpable. 



¡Y ya está bien! Estoy harto de esta gente que tiene la "bondad" de ponerse a pensar por mí; de demócratas consentidos que actuan como ladrones de los derechos y policías de los deberes de los que no piensan como ellos; librepensadores encadenados a la esclavitud del pensamiento único, el de "bien" que, curiosamente, suele coincidir con el "suyo" -a veces, ni con ése, sólo con el de sus jefes-; políticos que se lían la manta de los votos a la cabeza y, acorralados por tiempos de crisis y barruntos de legislaturas volátiles, se empecinan en cambiar en un puñado de días laborales el transcurso de la Historia, de espaldas siempre a ésta; minorías que tragan, tragan y vuelven a tragar con lo que les echen -o les dejen-, cobijados bajo la cobardía, mansos como bueyes rocieros, rendidos y convencidos por la retórica profesional de los iluminados, esa que viene a ordenar que luchar, protestar, defender lo que es tuyo, lo ganado con tu sudor y no con el del vecino, es una tropelía contra los derechos de los demás, un maltrato psicosocial al resto de la comunidad y un golpe de estado a la civilización, a lo Tejero, con bala incluida contra la bóveda del progreso. 


En las últimas fechas han salido a la luz -nunca mejor dicho- autos de fé, textos inquisitoriales y libros plúmbeos que pretenden ser evangelios progres para mentes pobres, escritos por iluminados con diferente rango, pero la misma catadura moral, o sea ninguna. 

Alférez del verdurismo, Mosterín, luce en el pecho las medallas que le han colgado por llamar a millones de personas, las que chanelamos de toros en el mundo, torturadoras, asesinas, maltratadoras y sacamantecas. Que por que me gustan los toros, dice que le pego a mi mujer. Y eso sí que es un problema, y gordo, porque de eso todavía no gasto. Lo lleva diciendo tiempo, en televisión, en charlamentos, en prensa, allá donde fuere, y todos tan contentos. Nosotros, los aficionados, con ese mucho lerele y poco lirili ya crónico, maldecimos toda la casta de Mosterín por lo bajini en el tendido, la peña -ahora blogosfera- o el bar, pero poco más. Los tendidos también adolecen de casta, no hay ni de la mala. Los que cuentan que nos representan, la Mesa del Toro, los toreros gé-gé y Cayetano -que es el Kennedy del toreo-, no son capaces de tomar las medidas oportunas. Las figuras tienen hoy más managers, picapleitos y togados que picadores en la cuadrilla, todos contratados para que les saquen las castañas del fuego cuando incumplen contratos o para que las sanciones por afeitado nunca pasen del durísimo castigo de estar dos meses sin torear en la comarca de Calatayud. Ninguno ha dicho de darle a Mosterín lo que se merece. Consabido es que la justicia en este país es un descacharre, es fácil ver tíos como templos sentados delante de un juez por llamar a un fulano cornudo, imbécil o por meterse con la parienta de otro. A nosotros Mosterín, publicamente, nos llama lo que nos llama, agachamos la cabeza, que se nos vea la chepa, la que tienen todos los perdedores -los aficionados empezamos a serlo- y le ponemos la otra mejilla. Vamos a sentarlo delante de un juez, vamos a poner en los medios que podamos una fotografía con su careto sentado delante del juez, a lo Otegi y vamos a cargarnos su imagen, o cuando menos, a presentarle al resto de la sociedad al verdadero verdulero propagandista. Pero no. Hay que ser sensatos, que diría cualquier crítico taurino, y dejar a Moeckel y compañía luchando contra el verdadero cáncer de la Fiesta: el ayuntamiento de Conil, que denunció a Ventura por no ir a torear cuando el contrato lo ponía. Es que hay contratos que son como Miuras y ayuntamientos que están mejor afeitados.


Muñoz Molina (AKA M.M) es un genio, otro de la Iluminación -si hubo un movimiento de la Ilustración porqué no va a haberlo ahora, mientras usted lee esta entrada, de la Iluminación, miembros insignes no van a faltar-, trolero más estomagante no puede haber. Es lo más parecido que hay, en versión iluminado claro está, a esas viejas de tinte rubio que adivinan el futuro y dan consejos a gente desesperada de madrugada, oráculos de telerealidad que emiten en estudio aparte y que nunca pasan por "el mundo de los vivos". Entidades filosóficas cobijadas y subvencionadas por los medios que te cuentan, mientras estás preparando la soga para colgarte, que cuando vayas mañana a pasar la cartilla del paro te vas a encontrar en el suelo -antes cuenta quienientos pasos- una quiniela con el pleno al quince con la que pagarás la hipoteca, recuperarás la mujer y encontrarás un riñón para tu niño. Todo ello, si duermes con el rabo de una margarita untado en aceite de cactus metido por el culo toda la noche, que no todo es coser y cantar. Así son. Cuentistas profesionales, que de algo hay que comer.

  
 A M.M. no le hacen falta plenos al quince, tampoco quiero pasar el mal rato de imaginarme como duerme, aunque supongo que tranquilo, allá en América. Este quintocolumista, una de las caras "monas" de El País, es el encargado de retratar la sociedad española, sus problemas y miserias, su decaimiento como especie autóctona europea, amén de aportar soluciones, iluminadas cómo no, para levantar el país. O por lo menos la mitad de España que a él le interesa.

No me podría parecer mal, si no fuera porque este M.M. es un hombre que dejó España porque le "agobiaba", cosa de manso, que se piró a Nueva York, Manhattan, al barrio de Chelsea, que antes era el de las rameras, y que ahora han convertido en el de tendencia y moda. Además, se las da de "exiliado", el pobre, pues ha tenido que huir del régimen absolutista de su patria, Granada, de la dictudura de la tapita a medio día, del solecito y de las editoriales que te traen buenos cheques bajo el brazo. Un hombre trasnochado, que reniega y se pavonea publicamente de casi todo lo que tenga que ver con los suyos, cosa que es lícita si no fuera porque intenta comer y pagarse el piso neoyorkino de estudiante a cuenta de esos mismos de los que habla pestes.  Para mas inri, a miles de kilómetros, físicos y morales, de distancia se permite el lujo -y se lo permiten, pagándole además muy bien- de decir lo que tengo que hacer, pensar, creer, juzgar y respetar en mi casa. Y si no lo haces eres un facha, un pervertido y una bestia de las cavernas. Toma democracia, chaval. 


Es de risa, aunque hace ya tiempo que cuando leo estas cosas no me la produce. Con Diatriba del ilustrado han cruzado la raya. Y no me refiero a la linea que separa la aceptación de la corrida de toros y el antitaurinismo. Me refiero a la que deja a un lado el buen gusto y la veracidad en la información y al otro la mentira y la calumnia a la que es sometida la historia de un arte y de un país. Y sigo sin hablar de toros.  Es un bochorno, para PRISA, el País y el que se deja un céntimo de su salario en pagar semejante mierda de periódico, que se utilice un cuadro de Pablo Picasso, para ilustrar un artículo en el que se pretende ensalzar, a costa de la historia de todo un pueblo, el libro de toros de Mosterín. Al que por cierto, y esto da un dato que asusta sobre en el momento en el que estamos, ya le han publicado los mismos libros de toros que a Navalón. 

¿Que va a ser lo próximo, señores de El País, estampar un artículo contra la violencia de género con un cuadro de Goya? ¿Con Saturno devorando a un hijo, por ejemplo?


Por si acaso, y viendo que ante la gilipollez humana no se puede hacer nada, insto a M.M. a que además de ocuparse de lo que tengo que pensar, fanatizar, hacer, negar, creer, opinar, respetar, aceptar, calcular, prohibir, autorizar o confesar en mi vida me pague la hipoteca, el plan de pensiones, la ortodoncia, la letra del coche, la suscripción a Playboy y el club de Tenis. 

Cosas que de verdad me harían un iluminado.





   

viernes, 24 de diciembre de 2010

Adiós a El Albero




El Albero, programa de la COPE, oasis de verdadera información taurina durante muchos años, desaparece. La radio de los curas ha decidido suprimir el programa de la parrilla, para darle cabida a algo "tan arrinconado y falto de información" como el fútbol.  Ver para creer. 

La oscuridad informativa en cualquier sociedad suele ser el primer paso hacia la ignorancia y el desarrollo de las tiranías. Huelga decir que en materia taurina, con la pérdida de la pluralidad informativa, triunfan los mismos villanos: en primer lugar, los movimientos antitaurinos; después, los antis que tenemos dentro, que se ven con las manos libres para elucubrar teorías y hacer y deshacer a su antojo.


En definitiva, una pésima noticia -otra más- que viene a sustentar la idea que tenemos muchos de que nada ha cambiado. Por lo menos, para mejor.


Ánimos a Sixto Naranjo y Pilar Abad, que intentarán hacer lo que puedan, y les dejen, en la web de la COPE y servicios informativos de la cadena.

jueves, 18 de noviembre de 2010

El Padrino






Primer Plano. Penumbra. Emerge una silueta, un espectro enjuto, calvo a la vieja usanza, tan moreno que parece calcinado por el sol, con la perilla poblada al estilo y forma del Capitán Alatriste. Su primer movimiento es postrarse encorvado, dar fé de su humillamiento, como si estuviese en misa de doce, en eso de cuando se comulga con el tarugo de pan al que algunos llaman Sagrada Forma. Lo presentan como el enterrador, aunque el pájaro presume de ser un artista con los fiambres, capaz de convertir la pestilencia de un cadáver sexagenario en Channel nº 5 y el rigor mortis de un ahogado en belleza pétrea renacentista.  Con voz timorata a la vez que pedigüeña, cual páter de barrio bien, pide al Don que mire por su única descendencia, que ha sido forzada y vejada por un par de aficionados, borrachos y embaucadores, que la obligaron a beber hasta deshonrar su lustroso apellido. Resalta varias veces, para que quede claro el asunto, que ella, que es pura y decente, también dulce y noble, se resistió con bravura, si bien no le resultó suficiente para deshacerse del ataque de semejantes bandidos.  

-Ninguna institución nos ha defendido, Padrino. No ha habido justicia para ella y ese par de talibanes siguen campando a sus anchas, mis ojitos los han visto con pancartas en el Siete. ¿Y sabe lo que le dije a mi señora? Que la justicia nos la hará Don Corleone.

- ¿Por qué vienes a verme ahora? Si nunca quisistes mi amistad. 

 
- Le daré lo que me pida, Don Corleone. -le suplica el sepulturero besuqueándole la mano-.
 

- Pero, ¿Qué he hecho yo para merecer esto? ¿Qué he hecho yo para que me trates así? Vienes a mi casa a insultarme, a pedir que elimine a alguien, cuando ni siquiera me llamas Padrino -le intimida mientras se atusa, con táctica marcial, el mostacho-. Está bien, por ser el día que es, no puedo negarme. Pero ten en cuenta que algún día habrás de devolverme el favor. 

 
- Grasias, grasias, Padrino. -se retira por la puerta con el rabo entre las piernas, dando grandes bocanadas de alivio, como el besugo recién pescado que presiente que lo van a devolver al mar-.


Un séquito de matones se acerca a la mesa, con la intención de despachar definitivamente el asunto. El Consigliere, también levantino, mano derecha, sucia y navajera, del capo mediterráneo, es el que maneja todos los hilos bajo la tapadera que le proporciona una revistilla sobre el morucho de lidia y los parásitos que de él se aprovechan.

- Manolo, ¿a quien mandamos para hacerle justicia a Juan Pedro?

- A alguien de fuera, que no nos implique directamente. Mandáselo al de Triana. Que lo ponga bien por todas las ferias. Si es necesario, habla con la Mesa del Toro y que le indulten tres o cuatro toros. Pídeles discrección y sigilo, que éstos son capaces de indultar media corrida en San Isidro.






Fuera, en el cortijo, novios e invitados dan buena cuenta del ágape nupcial, que consiste, cómo no, en una exhibición de los únicos manjares que sientan bien a los estómagos agradecidos de la Famiglia: los fiambres y la chacinería del encaste bodeguero, regados con los vinos, sin cuerpo ni sangre, que se vendimian en la yerma y estéril dehesa jerezana. En uno de los rincones de la alquería, una dama despamelada, pamela en mano, recoge, depositándolos en una saca, los pingües sobres con los que los convidados siembran de prosperidad su porvenir más inmediato. Si la sementera de billetes es buena y la talega acaba siendo una plétora de oro, ya saben lo que habrán de leer y oir la temporada próxima: indultos a novillotes con hierros legendarios venidos a menos, de esos que son herrados con el gas a butano; faenas superiorísimas, antologías del toreo puro esculpidas por toreros ultrascendentes; y unos cuántos de días `des´y horas `hache´de la historia de la tauromaquia en Cabezabellosa, Cantalejo o Alcollarín. 



Mientras sigue la parranda, en el umbral de una de las estancias del cortijo que hace las veces de oficina, como si fuera un reventa, hace cola un hombre que por su aspecto no lo parece. Embutido, al más puro estilo cantimpalo, en un traje que le sienta como el  jalufo a los hijos de Allah, sudando a mares, con el pelo como un estropajo de esparto blanco, del maltratado por el sol y con una incontinencia verbal presa, sin duda, del pánico. Se juega mucho.


- Don Cogleone, estoy en la boda, feliz y ... ¡bah! No...

- Padguino
, estoy muy encantado y feliz ... no... no...


- Me siento Padguino, hongado, de que... no... ufff... no me va a salig. 


Mientras el caricaturesco personaje sigue intentado montar un discurso de más de veinte palabras sin hacerse la sisa un ovillo, los jardines se van pareciendo a Sodoma y Gomorra. Con la diferencia de que en Sodoma siempre hubo justos, virtud que a estos de aquí no se les presupone. Todos bailan alegremente al compás de las coplas que se marca el cantante oficial de la Famiglia, que acaba de llegar de una glamourosa gira por el resto de España. Qué hubiera sido de él de no haber mediado en su favor el Don. Garganta, ritmo y pescuezo de cantaor siempre tuvo, pero sin ese Plus y ese Ser, que tienen algunos `consejos´del Padrino nada habría sido igual. 





♫♫  Desde el ruedo de la Ser,
lo que usted quiera saber
sobre el mundo de los toooorooos ♫♫

♫♫  Por montera la verdad 
   de la Fiesta Nacional
programa de Grana y oooro  ♫♫
 
♫♫ Los domingos para usted 
junto a Monolo Molés 
se lo contaremos toooodo ♫♫
  
♫♫ En la Ser, en la Ser, en la Ser...  ♫♫


Y sin playback. José Luis del Serranito lo había vuelto a conseguir una vez más. El público sucumbía ante la majestuosidad de las letras y la métrica alejandrina, amén del torrente de voz del artista. No se veía a las masas tan poseídas desde el España - Malta. Jaleo para rato... 

  
En el despachito al que nos referíamos antes, el capo, harto, no para de acariciarse el bigote, la pernera del pantalón o el nudo de la corbata. Hubo un tiempo en donde por la finca había gatos, y no faltaba nunca uno pardo en su regazo, que era objeto de toda clase de carantoñas. El caso es que ahora no los hay, nadie sabe el porqué. Los que trabajan en el servicio dicen que se los metieron en una cestita y se los llevaron de sobreros a las Ventas. A algunos les cortaron las orejas. Ha acabado con todos los requerimientos del día, o casi todos, y apenas si ha podido disfrutar de la fiesta. Pero aún le queda una mosca, cojonera, pero no española, -caso extraño, porque todas lo son- con la que bregar. No será por ganas.


- Consigliere, Benlloch, acércate. ¿Es necesario esto? ¿No puedes despacharlo tú? Estoy muuuy cansado...

- Manolo, debes de recibirlo. Lleva haciéndonos el trabajo sucio mucho tiempo. Además, bien sabes que será el próximo capo de Madrid y ya trabaja para la familia. Es un pesado engreído que no cae bien a nadie, pero debes de hacerlo por el día de mañana.


- Venga, rápido, házmelo pasar.


Y ahí que entra, con su apariencia de diplomático despistado, de Moratinos cavando con el CETME una trinchera en isla Perejil, presto a hacer su pequeña gran declaración al jefe.



- Don Cogleone, estoy hongado y aggadecido a que me invitase a venig a su boda, sssu su casa... en el día de la boda de Manzanita y deseo que su primeg hijo, sssu su primeg nieto, sea un hijo. En pgenda de mi etegna lealtad, le doy este sobge para el enlace nupcial de Manzanita.


- Gracias, Simón Casas, mi más preciado amigo.




Y ahí que los dejamos, hablando de sus cosas, de lo que van a hacer con Madgid, de la cultura, las producciones... mientras nosotros nos vamos a la cama esperando que después de esto, no nos despertemos con una cabeza de caballo entre las sábanas. Aunque bien pensado, si esto pasa, pelillos a la mar, Manolo, porque no tengo caballo...

lunes, 27 de septiembre de 2010

Antena 3 contrata actores para montar un número antitaurino




Impresionante, simplemente impresionante, el trabajo de Lagun, de la Bitácora de un corredor de encierros, para desenmascarar a semejante emjambre de embaucadores, que no teniendo bastante con llenar la pantalla de putas y borrachos, se dedican a montar un teatro para perjudicar, con no se sabe que intereses, y de quienes, al mundo de los festejos populares.

A continuación dejo el trabajo, digno de los años mozos de Sherlock Holmes, donde se destapa,  sin ningún género de dudas, el montaje del programa Espejo Público.


FRAUDULENTO MONTAJE PARA UN DEBATE SOBRE ENCIERROS EN ESPEJO PÚBLICO
Todo el colectivo de corredores de encierros tiene la convicción de que hubo un fraudulento montaje en el debate sobre la seguridad en los encierros que se emitió el pasado día 14 de septiembre en el programa Espejo Público, de Antena3. Así lo sentimos según lo veíamos, y las primeras pruebas se colgaron hace unos días en el foro de ToroAlcarria. Pero, naufragando por internet, concretamente en Facebook, he podido obtener la prueba irrefutable de que hubo un montaje en ese debate.

Este texto tiene como finalidad dar a conocer esa prueba, pero antes de entrar a verlas, permitidme explicar lo ocurrido en aquel debate a las personas que no conocen el caso.

En el magazine que Antena3 emite por las mañanas: “Espejo Público”, presentado por Susanna Griso, hay una sección de debate titulada “La Comunidad”, que es conducida a por Albert Castillón. Fue en esa sección donde el 14 de septiembre se emitió un debate sobre la seguridad en los encierros, en el que se contó con la presencia de tres conocidos corredores habituales (profesionales, o expertos, los llamaron allí). La trampa, porque en estos programas sobre encierros los invitados se encuentren a veces con algo que les ha ocultado la producción o la redacción del programa en los días previos, en este caso vino dada por la presencia de un cuarto presunto corredor (y también “experto”, habría que decir). Este presunto corredor, al que nadie de nuestro colectivo reconoció al verlo, no se presentó con su nombre y apellido, sino con un apodo: “El Niño”.


Las dudas que, al verlo, nos ofreció este personaje respecto a su condición de corredor se confirmaron nada más comenzar su intervención. Que, por cierto, fue la que abrió el debate y la más extensa de todas. Sus primeras declaraciones fueron:

“Yo, siempre que salgo a correr, bebo... un par de minis... de kalimotxo”.

Después, a lo largo de siete minutos, y dirigido hábilmente en sus preguntas por Albert Castillón (que es un reconocido antitaurino... o animalista), ese personaje que se hacía llamar “El Niño” dijo, entre otras sandeces, que él prefería los encierros nocturnos a los que se hacen de día, y mejor si los toros eran negros, porque al no verlos andas con el miedo... O (a indicación de Susanna Griso) que asocia encierro y alcohol porque es una fiesta, y la fiesta es lo que tiene... Y, por supuesto, que a él nunca le habían echado de un encierro, menospreciándose así los controles policiales.

Al contrario que con este invitado, al que los presentadores le permitieron decir cuanto quiso y extenderse, a los otros tres, a los verdaderos corredores de encierros, Albert Castillón no les dejaba hilvanar sus razonamientos de forma completa, y sus entrevistas fueron más un ejercicio de acoso y derribo, demostrando así su maniqueísmo.


Siendo evidente la hostilidad hacia los compañeros por parte del conductor del debate, más virulento fue aún el tono con el que se dirigieron a ellos algunos miembros del público. Algunos presuntos miembros del público habría que decir. Entre ellos, cabe destacar a un chico de pelo largo, recogido en una coleta, amplias cejas y cara afilada.


No hay que hacer hincapié en que, a los ojos de cualquier televidente, la impresión final que quedó del debate respecto a la actitud de los que corremos encierros fue la que transmitió el personaje apodado “El Niño”. Es decir: la asociación encierro y alcohol. Y, además, que en los encierros se maltrata a los toros y que no hay suficiente seguridad. Por lo que, a modo de desenlace, la solución del debate a todo ello debería venir por la prohibición de los encierros.


Tras los comentarios que los corredores nos cruzamos en los foros durante los días posteriores al debate, se apreciaba que en nuestro colectivo había coincidencia en que el tal “Niño” no era un corredor, y se intuía que debía ser un actor puesto ahí para transmitir las negativas ideas que dijo. Todos, y no creo errar, deseamos tener algún día la posibilidad de encontrarnos con ese presunto farsante y... Ahí ya no había coincidencia.


A mediados de esta semana ya apareció en el foro de ToroAlcarria un mensaje alertando de que el supuesto corredor apodado “El Niño” había aparecido hace unos meses en ese mismo programa-debate de Espejo Público, ataviado en aquella ocasión al estilo punk (más o menos) y tratando el tema de las tribus urbanas.


Aunque su aspecto es distinto y parece ser que “le ha sentado bien el verano”, contemplando ambos vídeos se ve que estamos ante la misma persona, que el personaje tiene la misma boca, la misma nariz, cejas, el arco de las entradas del cabello, los pliegues de la oreja, la línea de la barba... Y, además, su voz es idéntica. Inconfundible.

Por otro lado, en el foro también se hizo indicación de otro personaje que aparecía en ambos programas: Haplo Schaffer.


Haplo Schaffer es un “gótico” que suele colaborar o participar en los magazines de Antena3 cuando se tratan temas de tribus urbanas, pero esa mañana (pues no se puede negar que estamos ante la misma persona) intervino o participó como público. Sin maquillaje. “¡Camuflado!” Estas circunstancias: el que en el debate sobre los encierros interviniese Haplo Schaffer entre el público con una apariencia normalizada y que Espejo Público ocultase el dato de que se trataba de un colaborador o un participante habitual del programa, eran las que nos confirmaban las sospechas de que “algo olía a podrido en...” este debate.

Faltaba la prueba. Y ayer la pude encontrar naufragando por internet; concretamente en Facebook.


Haplo Schaffer tiene, como no, un perfil en Facebook (que enlazo aquí). Y el 12 de septiembre pasado, dos días antes del programa, dejaba en él este llamamiento a las 11:30 horas: “Se busca persona madrileña (a ser posible actor o actriz) sin reparos para salir en televisión”.
Este es el primero de los “pantallazos” que me bajé como prueba, en previsión de que pudieran ser eliminados todos los mensajes concretos a los que me referiré a continuación antes de que consiga terminar la redacción de este texto y publicarlo. En algunos se puede apreciar que he tachado fotos y textos de terceras personas que nada tienen que ver en el asunto para preservar aquí su identidad.

A ese llamamiento de Haplo Schaffer contestó un tal “Aidan Hardwick”a las 12:03: “jejejejejejeje yo me apunto!”.
En principio, este cruce de mensajes no me pareció que tuviese relación con el asunto del programa. Además, la foto del perfil de Aidan Hardwick es pequeña y borrosa, y no aporta una idea clara sobre su fisonomía, por lo que difícilmente se le puede identificar en ella con “El Niño”. Pero siguiendo su perfil en Facebook (que enlazo aquí) tenemos la prueba deseada.


A las 13:34 horas del mismo día 12 de septiembre, una hora y media más tarde del cruce de mensajes con Haplo Schaffer, Aidan Hardwick deja escrito en el muro de su perfil de Facebook el anterior mensaje que he “pantalleado”, y del que entresaco la siguiente línea: “...Llamada de teléfono de Antena3 para ir a currar de tertuliano con ellos!!!...”

¿Antena3? ¿Aidan Hardwick no será, por casualidad, “El Niño”?

Entre los comentarios que le dejaron a ese mensaje, hay uno a las 14:42 hs en el que una persona le preguntó: “¿De tertuliano? No se por qué, pero no te veo, ¿eh?”. A lo que el tal Aidan Hardwick le respondió a las 15:02 hs: “no?? seguro??? jajajaja mira!”. Y añade un enlace a una página de “wordpress” donde aparece el ya aludido vídeo del debate en Espejo Público sobre las tribus urbanas, y esta frase: “Cuando un punk, sale hablando en la tele hablando de punks, sin ser punk...”
Es decir: Aidan Hardwick reconoce aquí ser la persona que en aquel debate sobre tribus urbanas intervino representando al punk (!!!).

(No incluyo el enlace al que me he referido antes porque en esa misma página de “wordpress” se incluyen vídeos de otras personas; pero, vaya, el que tenga curiosidad que siga las indicaciones que estoy dejando y lo pinche)

Al día siguiente, el 13 de septiembre a las 10:42, Aidan Hardwick vuelve a escribir en su muro: “Mañana empiezo mi epopeya televisivarrrrr!!! Todo el mundo pendiente del televisor a las horas de siempre (11:30 a 12:00) por la mañana!! El programa es en directo! no os lo perdáis!!”

Efectivamente, el debate sobre los encierros era al día siguiente y sobre esa hora. El primer comentario que recibe es de Haplo Schaffer: “...nos veremos mañana por ahí...” Ambos inician un cruce de mensajes a modo de diálogo, bromeando respecto al tema encierros y a que estarán en bandos opuestos. Y, horas después...

“Sin dormir... me espera un largo primer dia... Esperemos que todo salga bien... con un cague de flipar! Nos vemos después del espectáculo!” Escribió Aidan Hardwick en su muro el mismo día 14 de septiembre, a las 08:14.

A las 12:31 horas (estando emitiéndose ya el debate), una persona le deja un comentario a Aidan Hardwick en ese mismo hilo: “Te estoy viendoooooooo, jejejejejeje...”.

A las 12:44 horas, le dejan otro: “Yo no he visto nada... a no ser que fueras ‘el niño’ (que se te daba un aire)”.
A las 13:41 horas, ya finalizado el debate, responde el propio Aidan Hardwick:

“PUES CLARO QUE ERA EL NIÑO!!!!!”

Y contesta inmediatamente la persona aludida: “ajjajajaja yo estaba pensando ‘Coño, se le da un aire, pero no creo que se haya puesto delante de un toro en su vida’...”


Eufórico, Aidan Hardwick (es decir, “El Niño”), abre otro hilo en su muro a las 13:42.

“Dios ha sido la osssssssstia!!”

Haplo Schaffer le deja a las 14:16 este comentario: “Menudo rapapolvos, colega”.
E, inmediatamente, ambos inician un cruce de mensajes en los que ellos mismos dan a entender lo que yo sólo puedo sospechar.
.


-Aidan Hardwick: “Me han echado la petaza por ke nos han visto haciendonos señas jajaja” (14:17).
-Haplo Schaffer: “Yo sólo te sonreí, que conste” (14:17).
-Aidan Hardwick: “Pero al parecer nos han visto y el publico se ha olido la tostada” (14:18).


Hasta aquí la prueba del fraudulento montaje que “alguien” ideó para el debate sobre la seguridad en los encierros que el pasado día 14 de septiembre emitió el programa “Espejo Público” de Antena3.

Pero... ¿Quién es ese “alguien”? ¿Haplo Schaffer? ¿El propio programa Espejo Público?

Resulta imposible afirmar que en la propia dirección del programa se maquinó esta engañifa. Pero, en todo caso, como dicen en mi pueblo: “No me gusta como caza la perrita”.

Del personaje conocido como Haplo Schaffer cabría decir muchas cosas, pero este texto ya me ha salido demasiado largo y creo que en él ya queda retratado suficientemente. ¿Sería suya la idea del montaje? ¡Hombre! El chico es algo “siniestro”, pero no sé si su influencia en el programa es tan alta como para idear tal judiada o si su papel en el mismo se limita a la búsqueda de actores amateurs por las redes sociales.

A mí no me importa que una persona vaya por la vida de gótico, tengo amigos que lo son; y tampoco me importa que una persona viva siguiendo una filosofía distinta a la mía. Lo que no admito en una persona es la falsedad. Y éste Haplo Schaffer me huele a falsedad; aunque sólo sea por el hecho de que se dedique a buscar personas que vayan a la televisión a fingir, a mentir. Ayer, en el foro de ToroAlcarria lo reconoció, que ha buscado “actores” para, al menos, algún programa de Antena3. Pues eso: ¡Viva la falsedad! ¡Vivan los programas de Antena3!

Yo le daría un consejo a Haplo Schaffer: que se ponga un día frente a un toro... y que le cite en la corta distancia... a cuerpo limpio. Sin necesidad de que se le arranque, con tan sólo sentir la mirada de ese toro fija en él, descubrirá la Verdad... Y seguro que ya nunca más le atraerán ni la falsedad ni las mentiras.

Por último, del personaje Aidan Hardwick, el punk o “El Niño”, como queramos llamarle, sólo me sale decirle una cosa: que es un sinvergüenza. Cualquier otra cosa le resbalaría; incluso, puede, que hasta esa. Por cierto, naufragando por su perfil de Facebook se puede llegar a saber su nombre completo.


Decía el Guerra: “hay gente pa tó”. Y que razón tenía. Pero lo más lamentable es que con este tipo de gentes, y con programas de televisión como Espejo Público, es como se está creando opinión en la audiencia. Es la tele que nos dais, Susanna Griso. ¡Dimite!

Lagun

jueves, 22 de julio de 2010

Barcelona medio llena; Barcelona medio vacía





-Tolo, ¿estuviste ayer en La Monumental? Dicen que se lió gorda.
- ¿Gorda? Como no te expliques...
- Que con la plaza casi llena, y eso que no estaba José Tomás, hubo una gran protesta, y una gran tarde de toros.
- ¡Qué dices! Serían, cuarenta o cincuenta, en un tendido con una senyera, los que empezaron a gritar ¡libertad, libertad! y el resto de la plaza empezó a aplaudirles. Además, de casi lleno ná, mucha gente de fuera y muchas colas fuera, en la taquilla, devolviendo las entradas y cogiendo el dinerito, sólo les interesaba el místico.
- Pues he leído y me han contado otras cosas. Que fue una gran muestra de la soberanía popular. Un ejemplo de libertad del pueblo catalán. Vamos que aquello parecía París en el Mayo del 68. Que Manzanares estuvo cumbre y el Juli bien, con poco material. No me lo terminaba de creer, pero mira me has sacao de dudas...
- Una más: aburrida y triunfal. Con toros sin casta y sin fuerzas. Y alguno sin pitones.
- Nos vemos...




Mucho se ha hablado en estos últimos días sobre el catalanicidio de los toros, sobre si los culpables hay que buscarlos entre la clase política, o en nuestra propia familia. Las vendas que se le han puesto al herido también generan polémica. Más que mitigar, han aumentado el dolor y el escozor. Unos creemos que la única manera de acabar con la basura que apesta en el toreo es levantar las alfombras, contar todo lo que pasa, desde un punto de vista lo más objetivo posible, sin caer en fantasías ni en fanatismos, ejerciendo la crítica con todos los sentidos puestos en lo único que tiene valor: lo que pasa en el ruedo. Lo demás, es accesorio. Somos los que vemos la botella medio vacía.



Para otros, que son muchos, la única manera que tienen de ayudar es colocándose el disfraz de la buena madre. Tapando las gamberradas del hijo; firmando las malas notas antes de que el padre las vea o excusando todo lo que el vástago hace mal en la suerte, el destino o el `ya mejorará, es joven aún´. La justificación infinita es su pecado. Hasta que unos cuántos años más tarde, la policía llega un día a casa, y esas excusas, ya no son tales, ahora el niño ha metido la pata hasta el corvejón, y la madre, la buena samaritana que sólo tenía palabras de aprobación y justificación para su hijo, se ha convertido en encubridora y cómplice de un delito. En este momento, a la pobre, que sólo quería lo mejor para su retoño, las lágrimas la desbordan, y el `¿qué he hecho mal? o ¿qué he hecho yo para merecer esto? le corroe las entrañas. Pero ya es tarde, demasiado buen corazón y poca sensatez. Son los que ven la botella siempre medio llena.




El ejemplo más claro de esta doble cara -aunque hay muchas más- que tiene el aficionado se ha dado en la corrida de toros celebrada en Barcelona el domingo pasado. Se encartelaban Juli, que sustituía a José Tomás, Manzanares y Fundi, con toros de Victoriano del Río. En teoría, el cartel cumbre de la temporada catalana, fijado diez días antes del ajusticiamiento político del toro por parte de sus señorías. La fecha estaba bien estudiada, magníficamente elegida. Uno, que no ha estado allí, y que sólo tiene conocimiento de lo que pudo pasar a través de una conversación telefónica con mi amigo Tolo, del que dicho sea de paso, me fio poco de sus criterios taurinos -perdona, Tolo, pero ya lo sabías-, se ha tenido que dedicar a ocupar su tiempo libre en librar asuntos propios de detectives. Algo así como un Sherlock Holmes taurino. Con sólo cambiar la pipa de detective, por el puro de aficionado, y la lupa por el pañuelo blanco, ya se hacen ustedes una idea. Así que vamos a dejar escrito por aquí, todas las afirmaciones y negaciones sobre lo acontecido el otro día, que a principios de temporada llevaba camino de convertirse en otra tarde histórica e importante, y unos días después vemos que para lo único que ha valido ha sido para darle más argumentos, sólidos como barcos de acero, a los antitaurinos.




Burladero, el portal taurino con no se qué cuántos millones de lectores, tituló: `Barcelona clama libertad en su día y goza con Manzanares´. Germán Jiménez nos cuenta que la gente acudió masivamente a la cita, sin importarles que no estuviera José Tomás. También nos dice que unos aficionados del 5 se arrancaron con las voces reivindicativas y que los siguió toda la plaza. Habla de toros terciados, justos de fuerza , desiguales, rajados y manejables. Con este material afirma rotundamente que el Juli tiró de raza y que Manzanares hizo gozar al respetable.



En Mundotoro, alter ego de Burladero, el bueno de Ángel Saá titula `Lío de Manzanares´. Nos describe como Manzanares enloqueció la plaza gracias a su toreo empacado, como el Juli estuvo importante, dejando dos series de naturales monumentales y Fundi a disgusto con su lote. Nos cuenta que los toros de Victoriano tuvieron un juego distinto, que hubo un quinto exigente y un tercero, que sólo quería defenderse. Todo esto, ante la mejor entrada de la temporada.




El lío viene ahora, con Antonio Lorca y su `Algarabía turística´. Para empezar, coloca la entrada en algo más de media, de la que buena parte eran turistas. Palabra que debe ser maldita para algunos, visto lo visto. Cuenta que estos turistas, aplaudieron todo, a los alguacilillos; a los tres toreros; que silbaban al picador por hacer su trabajo; al puntillero por no hacer el suyo; y estaban más en los detalles insustanciales, que en la miga. ¿Los toros? Pues de los toros dicen que eran anovillados, blanditos, bonitos, nobilísimos y buenos hasta producir lástima. ¿Que qué hicieron con ellos? Volver loca a la gente, a base de toreo plástico, de mentiras y estocadas enteras a capón. Dice que Manzanares estuvo elegante, con su gracia especial. Del Juli que no tuvo su tarde con dos novillotes, y del Fundi, que los toros tontos no le valen. Ésta crónica es el grave delito de Antonio Lorca.



Paco March, periodista de La Vanguardia, que estaba en la plaza, tiene otra versión muy diferente de los hechos que nos ocupan, y no dudó en enviar una nota a Mundotoro, que para estas cosas es bastante más serio que la Agencia EFE o Reuters. En el comunicado, éste sin título, pero que podríamos llamar `Turista será tu padre´, March se despacha contra El País a gusto, poniéndolo de parte de los antitaurinos. ¿El delito? Degradar los triunfos, denunciar las corruptelas e insultar a la Historia y afición catalanas. El periodista catalán se alegra de que 12.000 personas hayan asistido, a pesar de la aunsecia de José Tomás, lo que es todo un éxito. Se siente dolido porque dónde Lorca vió una ovación a los alguacilillos él vió el nacimiento de un clamor reivindicativo. Y porque dónde el del País vió una nube de polvo digna de portátil el de la Vanguardia vió que sólo se levantaba polvareda en algunos momentos. La guinda del pastel la pone cuándo con solemnidad, afirma que es totalmente falso que en la plaza hubiera mayoría de turistas, que los que allí veían de toros era la sufrida afición catalana acompañada para la ocasión de aficionados de distintos lugares de España -entonces, me expliquen, que es un turista-. Termina acusando a Lorca de desconocimiento -o falta de visión desde el palco-, por ver como anovillados los ejemplares de Victoriano.




Una vez he terminado con las pesquisas del Día D, entre medios y profesionales, me dirijo a intentar desvelar la verdad en el único sitio dónde puede haberla: entre el aficionado. Así que me dirijo, a los Toros en el Siglo XXI, dónde Raúl y su incontenible tormenta de ideas, nos da muchos temas para la reflexión. Títula un post con un sonoro `El País y Antonio Lorca son patéticos´. Raúl se pregunta cómo puede el señor Lorca explicar que pese a la baja de JT se haya dado el mejor aforo de la temporada. Tampoco le gusta el empleo de los términos algarabía y turista, sobre todo cuándo son utilizados para tapar el acto reivindicativo de los tendidos. Menos gracia le hace aún que no aparezca en la crítica los gritos de ¡libertad, libertad! del pueblo catalán, y se muestra crítico con el uso de epìtetos en contra de toros y toreros.



Con la misma opinión se ha manifestado Pablo García Mancha -éste es profesional y buen aficionado, por eso lo coloco aquí- en Toroprensa. Entre tanguillos del Chano Lobato, y novedades de la actualidad taurina, con la Rioja como preferencia, nos hemos podido encontrar con `El turista es él (Antonio Lorca)´. Aún le escuece, por falsa, la crítica de Lorca sobre la encerrona de José Tomás en Barcelona, lo que le hace dudar de la veracidad de `Algarabía turística´-que va camino de convertirse en best seller-, a pesar de no haber podido asistir a la corrida por culpa de unas leyes talibanes que no permiten llevar a un padre a sus hijos a disfrutar de una tarde de toros. A Pablo no le gusta la crítica pretenciosamente dura y graciosa de Lorca, y su escrito lo califica como una ofensa a la afición catalana. Se da la incongruencia -y esto lo digo yo- de que si Pablo, o Pepito, o yo, hubieramos ido a la Monumental, pasaríamos a ser turistas. Lo cual, indudablemente, cambiaría nuestra manera de entender el caso.




Bajando de norte a sur, aunque el ordenador no entiende de puntos cardinales, me encuentro en La Glorieta Digital, dónde una terna de periodistas a los que le ha pasado factura ser aficionados íntegros, nos hemos encontrado con una crónica, `No creo en los taurinos´-Amén-, que va más allá del festejo en sí. Victor Soria se pasó el fin de semana en la Ciudad Condal, presentando el libro sobre Navalón. El turista Victor Soria en los toros, lo cuál no tiene que ser un insulto ni un menosprecio. Es fácil de entender. Cómo tampoco es un menosprecio que a Idílico le pidieran el indulto miles de visitantes que se mezclaron con las gentes del lugar. Sus aventuras no han sido tan fantásticas como se podía presumir, más bien serían un melodrama con tintes de terror. Nada más empezar, una sentencia cruel: `los toros interesan poco´. Sufrió dos colas de veinte minutos, dónde se mezclaban los que querían entrar al museo y los que se apelotonaban para devolver una entrada. Colas impresionantes, pero no para ir a los toros, sino para irse de los toros, afirmaciones a las que sólo separan dos letras pero que son como el día y la noche. El bueno de Víctor, como no tuvo bastante, decidió irse al Múseo taurino, dónde tras un buen rato esperando a que alguien lo despechara en la ventanilla, sufrió las malas formas de un malaje -en todos los sitios hay uno, en mi pueblo soy yo- al que trabajar en domingo no le estaba sentado demasiado bien. Seis euritos por ver una pequeña habitación. Con Historia, sí. Pero una ciudad que tuvo tres plazas de toros tendría que tener `material´para llenar el Museo del Prado. Víctor se volvió para Salamanca desencantado, sobre todo con la empresa, verdadera culpable del fin de la historia en Barcelona.






La conclusiones que se pueden sacar son muchas, pero casi todas vacías, inútiles. ¿Es Lorca un mal periodista que va contra todo y contra todos con el beneplácito del País? ¿Paco March es un ejemplo de la clase de aficionado que hace falta en Catalunya? ¿Quién lleva razón?



Yo no lo sé, ni me interesa, ni me importa, la verdad. Supongo que a Lorca se la ha ido la mano, confundiendo una manifestación del público a favor de los toros en Catalunya con una ovación a los alguacilillos. El síndrome turista que se ha provocado no lo entiendo. Sobre Paco March, me parece bien que intente defender la Fiesta de lo que considera injusto y exagerado. Lo que no sé, es quién nos defiende a nosotros de los periodistas partidistas, que olvidan el sentido de la justicia y de la verdad cuando sus intereses están de por medio. Está en su derecho de decir que el diario El País se está cargando los toros, faltaría más. Ahora bien, al defensor de las causas nobles me hubiera gustado verlo enviar una nota a Mundotoro, el día que su plaza se convirtió en noticia mundial gracias al indulto -insulto- de un borrego de nombre Idílico. Ese sí que fue un atentado contra el toreo, y no todas esas minucias sobre el polvo de la plaza o la partida de nacimiento de los espectadores.
Pero ese día o no le interesaba, o `no le pillaba en buen momento´.




Sí que hay una lectura preocupante, que revela el verdadero problema de la Fiesta, en Catalunya y fuera de ella: el Toro no interesa. Es casi imposible encontrar un crítica que hable del comportamiento del toro en varas, del castigo que se le dió, de la salida al ruedo que tuvo, de su comportamiento, de su lidia, de su trapío, de la disposición de los toreros, de los terrenos que se pisaron, de las cuadrillas, de la colocación del toro en las estocadas... Nada, absolutamente nada. Nos hemos perdido en una nebulosa que poco tiene que ver con el toreo, con el arte de mandar con un trapo sobre un toro. La Fiesta la van a apuntillar otros, pero los que la hemos desangrado hemos sido nosotros...