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martes, 28 de febrero de 2012

Próxima recogida de firmas ILP: Campofrío



















































¡Que es broma! Que la coqueta placita de toros de Campofrío, en diez años, que es el tiempo que separa ambas secuencias fotográficas, se ha caído a cachos sin que ningún estamento taurino dijese eso de "hay que apoyar la fiesta en el momento actual" o el "tenemos que defendernos de los ataques del exterior". Como uno ya no tiene fe en el taurinismo en general y, mucho menos en su defensa de la tauromaquia en particular, ni les veo con los suficientes dedos de frente como para ganarle la partida a los avezados antitaurinos, me hubiera conformado con verles apoyando plazas como ésta, aunque sea con puntales y tablones de obra, y que fuesen defendidas de los ataques del exterior, sí, por lo menos de los daños de las termitas y la erosión mecánica del agua, las malas yerbas y el lorenzo. Pero no, los cosos taurinos van a seguir carcomiéndose, y no precisamente por las termes ni los solanos.

Hay datos escritos que atestiguan que la de Campofrío, sita en un rincón onubense es, era, la plaza de toros más antigua de España -conozco unas cuantas que se jactan de lo mismo-, cuya inauguración data de 1718. Que ya sea una ruina, como tantas otras que yacen abandonadas, como esos manicomios en los que se cuelan los cazafantasmas, no es problema de los amos del toreo, mientras que en las plazas de las cuatro ferias importantes que quedan, les pongan el wifi para tuitear lo guapo que soy y las orejas que tengo.



Nota: las fotos (las de la ruina) son de Gilberto.




lunes, 16 de enero de 2012

Imagen de la Plaza de Toros de Jaén
















Así, de esta guisa, está la fachada de la Plaza de Toros de Jaén. Una cubeta de cal, un operario un par de horas y asunto resuelto. Pero parece que nadie, como es normal en el mundillo, va a caer en el reparo de defender la imagen de algo que no tenga patas y dé dinero a espuertas.

Que hay muchas maneras de defender nuestra imagen, aunque no todas interesan igual.


La foto me ha llegado, vía tuiter, a través de Nono González

martes, 11 de enero de 2011

Inauguración de la Monumental Plaza de toros México

   
  
Silverio y Manolete. *




La historia de la Plaza México resulta apasionante y llena de momentos que han hecho de éste escenario Monumental uno de los más importantes del mundo. Lo es por su cupo indudablemente: 45 mil espectadores.

La idea de su construcción fue concebida por un singular y visionario empresario de origen libanés nacido en México llamado Neguib Simón. Utilizó en la construcción de la plaza y del estadio ubicado a uno lado de ella –llamado Ciudad de los Deportes– toda su fortuna. Ambas construcciones se encuentran a sólo unos de metros de la Avenida de Los Insurgentes, la más importante de la ciudad de México.


Para los aficionados acostumbrados a ver las corridas en el Toreo de La Condesa, ubicada en la colonia Roma, cerca del centro de la ciudad capital, la lejanía del coso resultó un punto relevante, además del aparentemente poco taurino diseño y el costo del boletaje. Se hablaba en 1946 que los costos de los boletos para el festejo inaugural nunca habían sido vistos. Una barrera de sombra costaría cincuenta pesos.


La plaza de Toros México contaba con 49 filas además de los palcos. A pesar de la grandeza en la que nacía muchos deparaban un escaso éxito al proyecto hecho realidad por el ingeniero Modesto C. Roland en medio de una enorme ladrillera ubicada la sur de la Ciudad de México.









Antigua plaza El Toreo de la Condesa. *

 



En medio de la repulsa general La México estaba por nacer. Fue bendecida por el Arzobispo de México, Dr. Luis María Martínez quien dio la primera vuelta al ruedo.

Llegó la fecha del 5 de febrero y la plaza llena en su totalidad acabó con los negativos vaticinios.


Para tan señalada ocasión un cartel de postín: Luis Castro “El Soldado”, Manuel Rodríguez “Manolete” y Luis Procuna, diestros nacidos en los barrios capitalinos de Mixcoac y San Juan de Letrán, y un afamado diestro cordobés. Mataron un encierro de la ganadería prócer mexicana de San Mateo, de don Antonio Llaguno.


A pesar de la puntualidad del inicio de las corridas de toros y dadas las condiciones de la inauguración, el festejo dio principio diez minutos tarde. La mayor parte de los aficionados no encontraban la plaza, primero y después no daban con su localidad en los enormes tendidos de la misma.


El paseíllo fue encabezado por cuatro alguacilillos. Un enorme arreglo floral adornada el ruedo. Desde ese primer festejo ese adorno fue patrocinado por una casa productora de llantas.


El primer capotazo lo dio “Chato” Guzmán. El primer puyazo fue de José Noriega “El Cubano”, quien sufrió también el primer tumbo. El primer par de banderillas fue de “Chato” Guzmán. El primer muletazo y primer faena, la primera estocada y primer descabello, de Luis Castro “El soldado”, primer espada, quien vistió un terno marfil y plata.


El primer toro se llamó Jardinero, número 33, cárdeno oscuro caribello, al que le abrió la puerta de toriles José Medina.


“Manolete” cortó una oreja al ejemplar corrido en segundo lugar llamado Fresnillo. Para tan señalada ocasión el Monstruo de Córdoba vistió elegantemente de tabaco y oro. Fue la primera oreja en la historia de La México.


Luis Procuna cortó la segunda al tercero de la tarde llamado Gavioto, fue el primer apéndice para un torero mexicano.
Peregrino, quinto de la tarde fue devuelto. Para el ganadero, de manera indebida. Monterillo lo sustituyó. “Manolete” dio vuelta al ruedo a pesar de haberlo pinchado hasta en cuatro ocasiones.


Gallito fue corrido en cuarto lugar, en sexto Limonero. La tarde significó triunfos para “Manolete” y Luis Procuna. No para “El soldado”. Para las primeras corridas las localidades de barrera fueron improvisadas con unos asientos de tule. Sobre uno de los túneles aparecía el palco de la Autoridad. Esa tarde inaugural fue ocupado por Carlos Zamora, juez y Rosendo Bejar, quien cambiaba las suertes.




* Fotos publicadas en la Aldea de Tauro, del amigo Xavier Gonzalez Fisher. 

viernes, 25 de septiembre de 2009

Música en La Maestranza: armonía celestial


Que conste que al que aquí les escribe no le gusta la música en el último tercio. Pero siempre hay excepciones, y no encuentro excepción y marco mejor que la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, esa plaza con una circunferencia perfecta , tan perfecta que es única en el mundo. Con ese albero con aroma a las verónicas de Curro, a la media de De Paula, al valor de Belmonte, a los volapiés de Costillares y a la sangre torera de Montoliú . En tal escenario es imposible no sentirse torero y tomar el mundo por montera. Y ya con un pasodoble tan espléndido como el de Dávila Miura se te ponen los pelos como escarpias...