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viernes, 6 de abril de 2012

Marquito, de Ana Romero



Heracliero

Hace un par de días que Milinko recordó a Marquito, toro de Ana Romero, que Ortega Cano indultase en la granadina Feria del Corpus del 94.

Mucho nos quejamos -en gran parte con razón- pero también en las plazas menos exigentes se han pasado buenos ratos, y no sólo gracias al orejismo y el verbenerío. De vez en cuando hay una conjunción de astros que se alinean y hace que se tropiecen el toro y el torero que queremos ver todos. No es lo corriente, por eso las pocas veces que se da hay que contarlo.

El año pasado, en Granada, ya volvió a pasar con Robleño y Victorino. No faltará mucho para que se anuncien los carteles de este año, habrá que cruzar los dedos.





martes, 7 de junio de 2011

Fuerza, Ortega

























Mucha Fuerza para el Maestro Ortega Cano, que dicen que puede no pasar de esta noche...

domingo, 29 de mayo de 2011

Torero ante todo






















José Ortega Cano ha sido, y es, un maestro del toreo. Un matador de toros que se ha dejado la sangre y la gloria en los ruedos. A vuelapluma se me vienen a la cabeza fechas históricas.
El indulto del toro 'Velador' de Victorino Martín en la Monumental de las Ventas en julio de 1982, cuando aún luchaba por salir del anonimato; la imborrable Corrida de la Beneficencia de 1991, mano a mano con César Rincón, los dos a hombros por la Puerta Grande, los tres si contamos, que hay que contarlo, al ganadero Samuel Flores.
La cornada de Zaragoza de 1987 que sólo el manto de la Virgen del Pilar y las sabias manos del doctor Vall-Carreres pudieron contener, con todo el paquete intestinal hecho un colador. El tremendo tabacazo de Cartagena de Indias ya casado con Rocío Jurado. Después le sucedió lo peor que le puede pasar a un torero en horas bajas y no se supo ir a tiempo. Y volvió y se volvía a despedir, con todas su gran carrera a cuestas.
José se metió, a través del túnel del amor, en un mundo que lo ha devorado. En los últimas semanas lo han tildado de maricón, alcohólico y drogadicto. Ortega Cano jamás se debió sentar en programa rosa alguno, porque una vez que entras en la rueda ya no sales. Ni te dejan salir.
Aparecen los parientes pobres y otras especies de hijos de puta dispuestos a vender y traficar con la vida ajena y a triturar una carrera como la de José Ortega Cano, torero ante todo.

martes, 2 de noviembre de 2010

El Maestro Ortega







12 de Julio de 1958. Plaza de Toros de Pamplona. Encierro de Miura. Uno de ellos, de nombre Estribero, más jaranero que las peñas del sol, se niega a entrar en los corrales. Literal. Pasa un cuarto de hora, toda una lidia, haciendo caso omiso de los capotes de los toreros, Ordoñez y Chamaco. Sí, dos figurones del toreo, ayudando por la mañana en el encierro de los Miura, que rima con Cultura, pero que no debe de serlo, pues los de ahora miran a los de Zahariche por el youtube comiéndose el Don Pipón. Pero esa es otra historia. 


Porque la que ahora nos ocupa versa sobre un perro, con nombre de torero, Ortega, bragado y rumboso, que dió una vuelta al ruedo tras lograr lo que no pudieron hacer ni los maestros con su oficio, los pastores con las varas, ni los torpes cabestros con su mansedumbre de político despistado. Emprendió una lucha con Estribero, acorralándolo con no más armas que sus fauces y agilidad casi felina. No se libró el burí loreño de unas cuántas mordeduras en las patas, el rabo y el hocico. No le quedó otra a la bestia -nos referimos al toro- que entrar mansamente a los corrales, por delante de Ortega, que veía como la masa bruta de seiscientos kilos huía con el rabo entre las piernas, como un perrillo. 


También eso es torear.


sábado, 9 de enero de 2010

Retornos



Las segundas partes, además de que nunca fueron buenas, suelen carecer de la grandeza, la vehemencia y la dignidad suficiente como para que el héroe vuelva a ocupar el lugar perdido en el edén de los aficionados. Por no hablar ya, de volver a ser escuchados por los ``rockefeller´´ capitalistas que planchan sus nalgas en las poltronas de algunos despachos.

Son muchos los que vuelven del otro lado, el de lo mundano, donde habitamos las personas de carne y hueso. Ése donde hay que pedir mesa para cenar en un restaurante (cuando se puede), donde hay que tirar de créditos e hipotecas para malvivir en un piso de 80 metros, donde si alguien te reconoce por la calle es para reclamarte alguna deuda, y donde las únicas rubias siliconadas que vemos están en Interviú en formato Din A-4. Y es que cuando te conviertes, o te han convertido, en un semidiós, un titán de leyenda griega, en un Rodrigo Díaz de Vivar, debe de ser un infierno y un serio problema volver a la simpleza del hombre, al salario del obrero y a la docilidad del subordinado.

Ortega Cano, Juan Mora, Jesulín de Ubrique, Victor Puerto o El Tato son los últimos en volver del viaje, casi todos llevan en el esportón un mismo objetivo: la recuperación de la boyantía de sus carteras. Sea al precio que sea. Así Ortega Cano se ha convertido en el hazmerreír del aficionado; la vida de Jesulín la comparten las revistas del corazón y el clan estomagante de los hermanos Romero y Ruiz Miguel; a Víctor Puerto lo escuchamos cada dos por tres, desde hace años, contar lo mismo sobre su hipotética vuelta en la radio de Molés cuando no hay nada más interesante que ofrecer al oyente; a Juan Mora las cornadas y un cambio de apoderamiento, maldito el día, lo dejaron aparcado para (casi) siempre y del Tato se puede decir que fue un torero más que digno que hizo todo lo contrario que José Tomás: anunciarse en La Maestranza, Las Ventas, el Bocho, Iruña, La Misericordia y allá donde se le requirió, encartelado con toreros artistas, lidiadores, jóvenes, veteranos, figuras, paquetes y demás elementos del escalafón. Con encastados clientes como Isaías y Tulio Vázquez, Victorino, Pablo Romero, Miura o Baltasar Ibán.


A continuación, y a modo de homenaje, cuelgo un vídeo de la faena de `` El Tato´´ con un Victorino, el 11 de Abril del 97, en la Feria de Abril de Sevilla. Espero que tenga mucha suerte y el suficiente decoro para dejar un buen sabor de boca a sus partidarios, entre los que me incluyo.










lunes, 26 de octubre de 2009

Héroes caídos

A algunos quién los ha visto y quién los ve... Por eso siempre es mejor una retirada digna y a tiempo que terminar arrastrándose y dando pena. Lo siento por el maestro Ortega Cano.